senderos de extremadura
Sagrario. Alacena de estilo gótico. Finales del siglo XV La Iglesia de Nuestra Señora de la Garrovilla.

Pablo Iglesias Aunión. Licenciado en Historia.


         "La villa de la Garrovilla está a occidente, dos leguas de Mérida. Del origen de su nombre no se sabe la causa, si bien hay otros muchos lugares que se llaman así. Podía entenderse que Garrovilla es lo mismo que pueblo de contienda y pelea..."

       Esta visión dada por el historiador emeritense Bernabé Moreno de Vargas, nos introduce en la realidad y la visión histórica de un pueblo de la comarca de Lácara, que adquiere clara representación en su propio templo parroquial. Buena parte de su historia y de su evolución en el tiempo, ha quedado maravillosamente reflejado en él.

Ventana de estilo mudéjar, de la primitiva iglesia       Poseemos una amplia información sobre La Garrovilla desde finales del siglo XV, a través de las actas de los Libros de Visitas de la Orden Militar de Santiago. Una visión que se nos presenta amplia a la altura del año 1498,. de su pertenencia a la Mesa Maestral de Mérida, dieron fe en el año 1494 los vecinos Pedro Chamarro y Pedro Serrano, vecinos del lugar y los cuales, testimoniaron que su aportación alcanzaba la cantidad de trescientas fanegas de trigo y doscientos dieciocho fanegas y tres celmíes de cabada y centeno. Junto a ello, la población en estos momentos finales de la centuria del siglo XV, llegaba a los ciento sesenta y un vecinos.

       En lo que respecta propiamente a la iglesia de Nuestra Señora, nombre que recibía el templo parroquial en 1498, hemos de indicar que su rango e importancia comenzaba por la presencia de un sagrario, del que ya se dice en estos momentos que se encuentra en buen estado: "... con sus puertas bien pintadas y con cerradura y llave. Dentro de una caxa estaba el Santísimo Sacramento, e unos corporales de Heneo. Todo ello puesto con limpieca". La belleza del mencionado sagrario es visible hoy, de gran riqueza gótica.

       La iglesia de Nuestra Señora es un edificio originalmente, que nos conduce hacia una arquitectura que lo inserta dentro del estilo tardorománico, teniendo sin duda que reabrirse la línea de investigación, al contener actualmente el edificio, muestras del paso de diferentes elementos arquitectónicos de gran interés como son, el ciniaco visigodo de una antigua basílica y la ventana de estilo mudéjar de la primitiva iglesia.

       En los años finales del siglo XV, estamos ante un edificio de una sola capilla en la que se encontraba el retablo mayor. Esta capilla era de bóveda pequeña, con un arco principal en el que se encontraba un crucifijo pequeño, junto a dos imágenes de las cuales desconocemos su advocación. toda la iglesia era de piedra mampuesta, levantada sobre cuatro arcos de albañilería y cubierta de madera tosca y teja.

Detalle del arco de la portada       De gran interés es la existencia de una pila de bautizar, lo que la hace aparecer ya en el Censo de Población de las Provincias y Partidos de la Corona de Castilla en el siglo XVI. Poseía este edificio además un campanario con dos campanas medianas "... y otra para cuando se alza el Corpus. Y otra, que es esquila, para quando se lleva el Corpus a los enfermos".

       La imagen titular era la de Nuestra Señora, que se encontraba en el altar mayor junto a diferentes escenas del Evangelio. Nos encontramos ante una imagen de bulto, ubicada en un retable pequeño, dorado y con una cruz de cobre. Junto a este altar central, existía otro dedicado a los Santos Mártires (San Fabián, y San Sebastián, abogados contra la pestes) y un tercero con las imágenes de San Antón y de la Virgen.

       La misma importancia que se está centrando desde el punto de vista arquitectónico en la iglesia parroquial de La Garrovilla, nos ofrece una gran riqueza en su misma ornamentación y enseres de plata. Poseía en el año 1498 una cruz de plata labrada a cincel, dorada y con algunas partes esmaltadas. Con su puño y cañón llegó a pesar tres marcos y medio.

Detalle de la fachada       Igualmente poseía un cáliz con su patena de plata que alcanzaba el marco y medio de peso.
Era cura-párroco de la iglesia de Nuestra Señora Diego Sánchez, clérigo de la Orden de San Pedro, que había obtenido el título de colación según título otorgado por el Provisor García Ramírez. Esta colación le había anexionado unos importantes beneficios en tierras que le producían cada dos años entre cinco y seis fanegas de cabada. También unas casas en la ciudad de Mérida que unido a lo que percibía al pie del altar, le daba anualmente para vivir de manera desahogada.

       La llegada de la centuria del Quinientos supone también la llegada de un nuevo conjunto informativo que expresa la ampliación de la iglesia parroquial de una a dos capillas que a inciso del siglo XVI, estaba ya terminadas. Y con este nuevo siglo, aparece la descripción de la puerta principal, que actualmente muestra su extraordinaria belleza por los elementos ricos en ornamentación, de la que se sabe se trabajaba ya su piedra entre los años 1530 y 1545.

       Aparece citada como portal de arcos en ladrillo. Entre los años 1507 y 1511, la iglesia entra en un dinamismo de obras y reformas en su arquitectura que se entra esencialmente en la capilla mayor. Un importante retraso en la finalización de las obras, provocó la intervención directa de los visitadores santiaguistas: "... y que fuesen a vista de los maestros Pedro de Mendoza e del Concejo del dicho lugar, dando el dicho concejo los peones que para la dicha obra fuese menester e traedura de cal y ladrillo e agua para hacer la cal, e ladrillo e teja. Den ansí mismo los dichos peones e que la dicha iglesia, pague los maestros e traiga la piedra que fuere menester para la dicha obra, de manera que la dicha capilla se diese fecha dentro de tres años primeros siguientes, sopeña de cincuenta ducado para redimir los caubtivos."

       No llegarán las obras a su culminación hasta los años centrales del siglo XVI, cuando en el año 1556 a la iglesia se le han añadido dos arcos más, siendo un total de cinco los que le dan estructura a un edificio en el que predomina la piedra como principal componente a excepción de los claros de la bóveda que son de ladrillos.

       A la capilla mayaor, sobre la que se iniciaron obras, era de cruceros de cantería y en ella se encontraba el altar mayor al cual se accedía por medio de seis gradas.

Cinacio visigodo de la antigua basílica       El altar contaba con un retablo pequeño donde se encontraba la imagen titular. Poseía igualmente este retablo, una tabla pequeñas en la que aparecía representada la imagen de la Virgen con el Niño. Por último, el edificio contenía una recién terminada sacristía a mediados del siglo XVI, que entró en los proyectos diseñados a la altura del año 1511.

       Era cura de la villa a inicios del siglo XVI, Alonso González, clérigo del hábito de San Pedro, el cual poseía como anexos a su beneficio de curato unas tierras que rentaban al año seis fanegas de cebada. Mantenía las ya citadas casas en la ciudad de Mérida de sus antecesores. Le suceden entre los años 1507 a 1515, Pedro Bolaños y, a la altura de 1549-1551, Francisco González, ya de la orden santiaguista. El último cura documentado es para 1556, Fernando González, pero sin ser el cura párroco que lo sigue siendo Francisco González. Las posesiones de la iglesia a mediados del siglo XVI, no obligarían al desarrollo de un artículo y estudio a parte, lo que bien nos ofrece una idea, de la extraordinaria importancia que ha alcanzado este edificio y por tal, la misma villa de La Garrovilla, que alcanzó en los años centrales del siglo XVI, un total de doscientos vecinos, teniendo su cotas más altas en el año 1571, con doscientos veinticinco.

        Noticias importantes nos hacen destacar las obras y reformas realizadas en este inicio de siglo (1511), corresponden a la construcción de una balaustrada alrededor de la iglesia, que claramente significa el amplio atrio con el que cuenta este templo en la actualidad. Realizada en piedra, cerraba la iglesia configurando como digo, un atrio muy parecido al actual: "Se mandó fazer un tapiado alrededor de la iglesia en la visitación pasada, que por la piedra no se pudo facer". Junto a estas obras, aparece aprobado el proyecto de realización de la torre que no estaba terminada en 1556: "... que va comenzada en buen estado las obras de la torre, que está fecha la mitad. Mandaron los visitadores que se continúe haciendo las obras como va."

       El siglo XVII, completa una visión de la iglesia parroquial de La Garrovilla con la visita del año 1605. Ha alcanzado en estos momentos valores poblacionales que llegan alos seiscientos treinta y cinco habitantes (unos ciento cincuenta vecinos aproximadamente). La iglesia es expresada por los visitadores, como un edificio grande, del que destaca el retablo, mandado a construir a la altura del año 1580, el cual contó con unas pinturas que les han sido atribuidas a Francisco Flores, artista que junto a Diego Solano, trabajaron en el taller de Morales. En este momento, sobre el año 1605, la iglesia contaba en el retablo mayor con una imagen de Nuestra Señora de la Carida, a pesar de que La Garrovilla poseía una ermita bajo la advocación de la patrona. Pero no podíamos finalizar este breve estudio sobre el templo parroquial, sin hablar de su fachada principal.

Detalle del púlpito. Principios del s. XVI       Se dispone como una portada monumental en sillería de granito.
La descripción que nos hace J.L. de la Barrera y que recoge Vicente Navarro del Castillo en su monográfico sobre la Garrovilla, toma una referencia inestimable. Se trataba de una portada que arranca con un vano de una plataforma escalanada para abrirse en un arco de medio punto, organizado en doble arquivelta. La puerta de acceso aparece enmarcado con una con una decoración que se articula en varios registros verticales. La riqueza ornamental, la disposición decorativa, la conjunción estética general, merece sin duda el detenido examen por parte del visitante, al que sin duda, invitamos a visitar este templo, que se alza en la vista desde la lejanía y que habla de la riqueza artística e histórica de un pueblo que marca su importancia en la comarca.



© Senderos de Extremadura, 1999.
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