senderos de extremadura
CECLAVÍN
Historia de una frontera

Por Jesús Manuel Montañés Pereira


        Al examinar el escudo de Ceclavín nos encontramos datos sustanciales para deducir importantes hechos acaecidos en su pasado. Por un lado el león, como muestra de su pertenencia al antiguo reino de León, y a los dominios de la Orden de San Julián del Pereyro más tarde, de Alcántara.
Un racimo de uvas, dado el terreno propicio para este cultivo, teniendo gran importancia en nuestra historia, llegando los caldos locales hasta Yuste y hasta Carlos I en su retiro.

El rollo o picota, símbolo de adquisición del status de Villa, en 1.537, el 25 de septiembre, merced a un privilegio otorgado por Carlos I y su madre Doña Juana. A cambio de esta ampliación de competencias, Ceclavín cedió parte de su término municipal que lindaba al Tajo, a Alcántara, y pagó en conjunto, alrededor de 27.000 ducados.

Por último, figura en el escudo, un lienzo de muralla, levantada por los ceclavineros a causa de la sublevación portuguesa en 1.647, con una altura de 5,5 m. y una anchura de 2,5 m., 8 baluartes y otras tantas medias lunas. Fue el primer episodio de una historia de gentes acosadas por una serie de sucesivos hechos bélicos, principalmente las guerras con Portugal y la de la Independencia.

LOS ORÍGENES
Ceclavín es tierra fértil, descrita ya por geógrafos árabes como Al-Idrisi. Pero mucho antes, los primeros pobladores de nuestras tierras se habían asentado en la Sierra de la Solana que divide los términos de Ceclavín y Cachorrilla; encontrándose actualmente cuatro abrigos de pinturas rupestres esquemáticas, de entorno al 1.500 A. C. Que van a ser investigados y potenciados de acuerdo con un programa recientemente presentado por la Consejería de Cultura, para fomentarlos turísticamente.

Del nombre de Ceclavín, tenemos dos corrientes de opinión abiertas, por un lado la mayoría de sus habitantes y algunos historiadores que lo identifican como una sencilla corrupción del latín "Cella-Vini", "bodega de vino", siendo de un tiempo a esta parte, discutida por la otra posibilidad, el origen árabe del pueblo con el nombre de "Siglabiyín", "campamento de esclavos". Es esta última opción la que defienden lingüistas como Asín de Palacios. Aludiendo el hecho de que una tribu de esclavos musulmanes se destacaron hacia el sur de Coria con el fin de colonizar "la tierra de nadie" que existía entre Coria y Alcántara.

De cualquier manera el municipio es fundado ex novo en el siglo XII, en 1.184, en la que es donado a Coria como Cámara Episcopal, y en el siglo XIII, 1.257 en el que queda establecido como Encomienda de la Orden de Alcántara.

Desde ese momento, Ceclavín sufre de varios factores que pueden englobarse en el ámbito general de la desestabilización sufrida en la zona como consecuencia de la cercana frontera musulmana, y mas tarde por los continuos tira y afloja entre el Obispado Cauriense y la Orden de Alcántara.

La denominada por algunos "Transierra Occidental" es una zona altamente inestable, puesto que, incluso, para siglos venideros se le estiman a Ceclavín unas pérdidas poblacionales del 57%, concretamente en el siglo XVI.

PATRIMONIO Y MONUMENTOS DESTACABLES
El hecho, de una importancia capital, para Ceclavín, es que al estar en la órbita de la Orden Alcantarina, el municipio es depositario de todo el saber de los canteros de la Orden el el siglo XVI; es claramente apreciable esto en la erección del Templo Parroquial dedicado a Santa María del Olmo. Hay casi una completa seguridad de que en él trabajaron los principales discípulos del gran impulsor del arte "de construir" en estas tierras de Alcántara, Pedro de Ibarra, que son Juan Bravo y Pedro de Aguirre, quienes dejan entrever su influencia en la edificación del Templo, comenzado en las postrimerías del siglo XV, y finalizado hacia 1.557. El templo se estructura como un edificio de una sola nava dividida en tres tramos separados por arcos de medio punto sobre ménsulas, y cubiertos por una bóveda de crucería estrellada. A los pies, coro, con arco rebajado en el frente y bóveda de crucería estrellada en la cubierta del sotocoro, donde en una imagen especular podemos leer: "Este templo lo hizo Hernando Moreno/MPM ".

Tiene importantes muestras de imaginería religiosa de los siglos XVI y XVII así como un retablo atribuido a Francisco Giralte, quien por aquellas fechas sí estuvo en Cáceres trabajando a las órdenes del Obispo de Plasencia.

Es en suma una de las mejores muestras góticas de Extremadura, aunque ya en su amplitud espacial y en los elementos arquitectónicos empleados se deja ver el advenimiento de las nuevas corrientes artísticas.

Hay que citar por otra parte el elevado número de ermitas que el casco urbano posee, todas ellas encuadradas en el barroco popular, y especialmente vistosa la de San Pedro Papa, que muestra al visitante su vistosa puerta de entrada encuadrada por arco de medio punto en doble rosca, flanqueado en los vanos por pilastras cajeadas y rematado todo con un frontón recto sobre el que va a su vez uno de mayores proporciones, culminado por una hornacina avenerada que aloja una imagen de San Pedro en alabastro.

Existen edificios representativos como la Torre del Reloj, con un escudo de Carlos I, que nos ayuda
a su datación y varias casas del siglo XVI, en especial una que se atribuye al miembro del Santo Oficio de Llerena en la zona, con una bella balconada con modillones y una fachada encuadrada con pilastras cajeadas.

Además de su pasado amurallado, hay que resaltar de Ceclavín que fue en algunos momentos de su dilatada historia tierra de castillos y fortalezas, pues contó con tres castillos en su término, dedicados casi todos al carácter fronterizo y belicoso de la zona.

Uno de ellos, el Castillo de los Godos o de Ramiro, dio nombre a una zona vecina que posee gran valor faunístico y zoológico, y que es muy similar a Monfragüe: "Los Canchos de Ramiro".




© Senderos de Extremadura, 1999.
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