senderos de extremadura
Claustro del Convento de Valdefuentes

El Pequeño Escorial

El Encanto del Claustro del Convento de Valdefuentes

Texto: Mª Juliana Arias Méndez (Agente de Empleo y Desarrollo Local de Valdefuentes)

[Establecimientos de Montánchez en ALEX]

El Pequeño Escorial    En pleno corazón de la Comarca de Montánchez, con un particular encanto, bien comunicado, y en triángulo de lo que podrían considerarse poblaciones clave en cuanto a desarrollo, historia e importancia actual (Cáceres, Trujillo y Mérida), se encuentra Valdefuentes, un pueblo que ronda los1600 habitantes dispuesto siempre a acoger al visitante y sorprenderle.

    Un pueblo de tradición histórica singular cuya nota en este aspecto más dominante está representada por el asentamiento de la Orden de los Agustinos allá por el s. XVII y del que perviven muestras importantes como el Convento de San Agustín y su hermoso claustro (convento de los Agustinos Recoletos de Valdefuentes) ubicados en "La Lonja" en lo que hoy se llama Plazuela o Plaza del Convento.

    Las obras de construcción del Convento de San Agustín de Valdefuentes se iniciaron en Mayo de 1634, sufriendo interrupciones intermitentes hasta que a principios del S. XVIII (1721) la obra queda completa.

    En la actualidad gracias a los progresivos cuidados a que se ha venido sometiendo sobre todo el Claustro, puede admirarse aunque no sea con su primitivo esplendor "El pequeño Escorial" como se dio en llamar al conjunto por su espectacular monumentalidad dentro de su austeridad monacal.

    En el recinto del Claustro se conjugan los fríos arcos de piedra con el color de las filigranas esgrafiadas en ellos, y el frío húmedo de sus paredes y sus bóvedas, la oscuridad de los corredores, con la claridad que desborda la zona central. Un espectáculo de contrastes digno de admirarse.

  Jardin del Conventop Fachada del Convento

    El Convento de San Agustín de Valdefuentes (Cáceres) fue fundado en 1663 por Alfonso de Lancaster, I Duque de Abrantes y Ana de Sande, II Marquesa de Valdefuentes. Perteneció a la Orden de los Agustinos Recoletos. (Prueba documental recogida en la Historia General de los Religiosos Descalzos de la Orden de Ermitaños del Gran Poder y Doctor de la Iglesia de San Agustín, de la Congregación de España e Indias. ERECTIO CONVENTUS DE VALDEFUENTES MAII 1634). Llegó a tener 24 miembros religiosos con los conventuales del noviciado. En aquel entonces Valdefuentes tuvo hasta cuatro clérigos en la Parrroquia. Este esplendor se eclipsó con la Desamortización de Mendizábal con la que se ponía fin a la existencia monacal en la Iglesia-Convento de San Agustín.

Detalle Claustro del Convento    El edificio del Convento fue comprado por el Ayuntamiento al Marqués Guillermo Carvajal y Jiménez de Molina, descendiente de los Marqueses que donaron las tierras para la construcción de Iglesia y Convento y en la actualidad se ubican en parte de los terrenos del antiguo convento y alojamiento de los frailes, El Ayuntamiento, Correos, El Cuartel de la Guardia Civil y la propia Agencia de Desarrollo Local desde la que escribo estas líneas.

    Se percibe con una simple mirada la uniformidad del enclave, existe una Lonja, elevada varios metros sobre el nivel de la calle a la que se accede por escalinatas situadas en los extremos y otra en el centro que se conserva y que coincide con la puerta de la Iglesia del Convento con un bello escudo que rememora la etapa monacal y el sello eclesiástico del edificio (en él se aprecia claramente un gorro obispal). Desde la parte posterior se accede por una leve rampa que hace coincidir el nivel del suelo, enlosado de bloques de granito, con el cemento de la calle, como si ya en aquellos días alguien hubiese previsto la eliminación de barreras arquitectónicas en los lugares de acceso público.

Detalle fachada del Convento    En 1.908, según cita el libro de D. Juan Solano, "Historia del Señorío de Valdefuentes"(*), el Obispo de Badajoz, a cuya Diócesis pertenecía Valdefuentes D. Félix Soto y Mancera, igual que otras personalidades antes que él, denunciaba la situación de abandono en que se encontraba el Convento y envía un emisario para observar el estado en que permanecieron bastantes años el Convento y el claustro en estado semiruinoso hasta que tras progresivas rehabilitaciones ha retomado su aspecto original decía así el informe: "El Convento está enteramente falto de techumbre, de baldosas, de puertas y de oda clase de maderámen, hace ya muchos años, seguramente medio siglo. Sin embargo sus muros permanecen intactos y; lo que es más, intacto permanece también el Convento sin que las aguas ni las nieves hayan logrado quebrantar aquella solidísima bóveda de piedra sobre la que se extiende el dicho piso".

    Si el artículo lleva el título de "El encanto del claustro" se debe a que entre otras muchas, una de las sensaciones que produce a quien por primera vez ve el claustro del Convento es que pudiera ser un escenario perfecto de uno de los "Cuentos de la Alhambra" de Washington Irving. Puede parecer presuntuoso pretender comparar un marco arquitectónico pictórico como el Claustro de un Convento con la majestuosidad de la Alhambra, y nada más lejos de mi intención, sólo pretendo provocar en el lector la sensación que personalmente como alguien que visita por primera vez una obra arquitectónica y artística me produjo. Si ya es de espectacular belleza todo el exterior del Convento, ¿Cómo sospechar siquiera que entre sus piedras pueda guardar tanta nobleza e historia, tanta belleza y secretos?

Detalle arcos del claustro    La impresión primera aparte del asombro que pueda producir pensar cómo existe un pequeño pueblo en la sierra de Montánchez con tales obras arquitectónico históricas desconocidas para la mayoría de los que vivimos a no más de 100 Kms, fue que era preciso potenciar esta histórica villa de Valdefuentes para que no sólo unos pocos ojos privilegiados, los de sus habitantes y los visitantes de verano pudieran contemplar una maravilla oculta a simple vista.

    Adentrarse en la Lonja, te hace pensar en el tiempo, en la muy diferente consideración que el tiempo de cada uno de nosotros tiene en relación con el tiempo real, el de las piedras, el Tiempo con mayúsculas; te hace pensar en todos aquellos hombres y mujeres que fueron viviendo a lo largo de las diferentes etapas de estado del Convento, que vivieron en este pueblo y pisaron estas piedras y que dejaron, aunque no se aprecia, su huella indeleble en ellas.

Decoración de los muros del claustro    El bello enclave invita a perderse porque sí, dejando navegar en el tiempo inquietudes, pensamientos, ilusiones del siglo XXI; te lleva a retrotraer el espíritu a la edad de estas piedras, y a pensar en los miles de muertos anónimos que han tenido relación en una u otra forma con ellas; ellas, serenas, pacientes, majestuosas de alma dura y semblnte eterno me miran, como a muchos otros, y son capaces, inertes, sin vida, de penetrar con su mensaje cargado de Historia y de historias en mi pequeña historia un día.

    Las tardes nubladas nos devuelven a un pasado que no conocimos, y podemos sin esfuerzo apenas, imaginar este Convento de San Agustín con sus monjes como antaño: unos trabajando en las tierras, en elolivar y las viñas, otros pasando sumidos en sus meditaciones de acá para allá por la Lonja, con la capucha del hábito puesta porque lloviznea, otros arrreglando la iglesia para las celebraciones; todos con su función aprendida: Ora et labora. Un día nuevo.

Valdefuentes
El Pequeño Escorial

    Desconocemos a ciencia cierta cuales fueron los orígenes de Valdefuentes; esto no es algo infrecuente si tenemos en cuenta que son muy pocos los lugares en los que con exactitud puede determinarse cuando comenzaron a existir asentamientos y de quétipo fueron, pero no podemos dejar de hacer referencia a que incluso dentro de lo que es el poblado actual de Valdefuentes se han encontrado muchas y variadas representaciones de cultura que pudiera entenderse como prehistórica o como mínimo prerromana, piezas, vasijas, restos humanos...

    De entre los aspectos que más destacan y a la vista están en Valdefuentes un nivel privilegiado ocupan sus edificios históricos, tenemos que hacer referencia a su rico patrimonio arquitectónico: fachadas emblemáticas y monumentos se abren a nuestra mirada testigos estáticos del pasado El Rollo, El Palacio de Sande, La Audiencia y el Reloj, la iglesia de Nuestra Señora de Bienvenida..., muestras heráldicas y esgrafiados, que representan glorias del pasado, pero que constituyen el orgullo del presente en las fachadas que elegantemente los lucen, y que nos hacen pensar que tenemos que preservar su estabilidad, su belleza para que permanezca inalterable en el tiempo, para que otros ojos, los más posibles, puedan contemplarlas en el futuro. Las piedras son mudas, pero paradójicamente cuentan tantas cosas; debemos permitir que sigan transmitiendo su magia y su modo especial de comunicación, y que el futuro, el progreso, no empañen ni enturbien tan preciada riqueza monumental, a favor de los avances pero en detrimento de nuestras raíces y de la cultura ensu más amplio sentido.

    Puentes que en su día sirvieran de paso obligado en zonas de otro modo de difícil acceso en los alrededores del pueblo (Puente sobre el río Salor, La Puente Nueva, Puente del Capellán), hoy más que nada y obviando el carácter práctico que aún pueda tener, sirven de recreo a la vista y al tiempo, de algún modo estancado bajo las aguas que debieron correr abundantes algún día por debajo de los ojos de estos puentes de origen romano.

Valdefuentes y sus esgrafiados

Esgrafiados    De todos los que alguna vez la hayan visitado Valdefuentes es conocida por su belleza, la afabilidad de sus gentes y el entorno sin igual que propiacia la histórica templanza que rezuma cada una de sus piedras, todo ese pasado que conjuga su existencia con el devenir cotidiano de los vecinos y que impregna con su esencia del espíritu de antaño cada una de sus calles y plazas.

    En el más inesperado de los recodos, aparece en Valdefuentes, de la misma manera que en la más explícita de sus calles el Esgrafiado, una técnica de decoración sobre todo de exteriores, que como seña de identidad califica por sí solo al municipio y que embellece por doquier las fachadas y patios de las casas e incluso el claustro del Convento de San Agustín con zócalo sobre paredes blancas.

    No es nada frecuente encontrar muchas representaciones de esta técnica en nuestros pueblos, sí que puede existir algún que otro edificio decorado en alguna localidad, pero lo que no es nada habitual es que existan tantas y tan variadas formas de representación de esta técnica en la que Valdefuentes es auténtico privilegiado. Servían para embellecer, caracterizar y hacer de las fachadas de los edificios una especie de comunicación escrita que al igual que de adorno, de ornamento, sirviera para denotar circunstancias propias de la vida de cada uno; Unas notas de comunicación geométricas que plasman la creatividad, el buen gusto y saber hacer conjugados.

Arcos del claustro del  convento    El mosaico de piedra y color que muestran los esgrafiados en Valdefuentes permite adivinar el componente subjetivo pero no obstante tangible de la personalidad optimista de los vecinos del municipio, cómo si no de otro modo podrían crearse fachadas que produjeran tal sensación de alegría y ausencia de pesimismo y que dotaran al municipio de esa luz tan peculiar que se aprecia en las calles del pueblo los días soleados; constituyen un espectáculo para la vista.

    Existen documentos y estudios que atestiguan que Valdefuentes puede considerarse el principal foco de utilización tradicionalmente histórica del esgrafiado como técnica decorativa, sirva de ejemplo la obra "Pueblos y lugares de España", del autor Carlos Flores López, editado por Espasa Calpe (1.991). El esgrafiado es una técnica aún vigente, en cuanto no se ha perdido y pervive en el tiempo y con la que el pueblo se identifica, habiendo llegado a convertirse en una tradición capaz de superponer sobre el presente resquicios del pasado y conjugar tradición, cultura y presente en el tiempo.

- (*) Pags. 201 y 141 "Historia del Señorío de Valdefuentes" de Juan Solano.

La Historia de Valdefuentes se encuentra recogida en el libro del autor que me he servido de referencia para reflejar los datos históricos.



© Senderos de Extremadura, 2000.
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