senderos de extremadura
Pantano de Orellana Humedal Internacional del Embalse de Orellana
Texto: Agustín Melchor Terrón (Geógrafo) Foto: Amado

[Establecimientos de Orellana en ALEX]

aves acuáticas    Los humedales tienen gran peso específico no solo por la riqueza faunística que albergan, sino sobre todo por la fragilidad que estas zonas poseen y que las convierten en sistemas naturales amenzados.

    Esta circunstancia propició que diversas organizaciones se preocuparan por esta situación, por lo que la UNESCO llegó a conseguir la firma del Convenio relativo a Humedales Internacionales en Ramsar el 2 de Febrero de 1.971, entrando en vigor el 21 de Diciembre de 1.975.

    Previa autorización concedida por las Cortes Generales (según Art. 94.1 de la Constitución Española), S.M. el Rey extiende un Instrumento de Adhesión de España al Convenio relativo a Humedales de Importancia Internacional el 18 de Marzo de 1.982 para que, según el Art.9 de dicho Convenio, España pase a formar parte del mismo. Así, en nuestro país entra en vigor el 4 de Septiembre de 1.982, permaneciendo en esta situación con carácter indefinido según el Art. 11 del Convenio (B.O.E. nº199 de 20 de Agosto de 1.982). La participación de S.M. el Rey en este Convenio otorga gran importancia no solo a la protección de este espacio, sino también a la imagen que de Extremadura se pueda tener en el exterior. Así, pese a nuestra situación periférica en el contexto nacional, destacamos por nuestros valores naturales, inalterados, garantes del desarrollo de la vida animal y vegetal de un territorio.

    Este Convenio tenía como finalidad la coordinación de las acciones sobre estos espacios, para impedir su deterioro o desaparición, marcando unas directrices para catalogar de Importancia Internacional, Nacional o Regional una determinada zona que, por otra parte resulta escasamente conocida por la opinión pública en general. Incluso los medios de comunicación soslayan en parte este Humedal Internacional, sobre todo por estar inluido (aunque de modo totalmente independiente) en una Zona de Especial Protección para las aves: la ZEPA de Orellana y Sierra de Pela, que con una extensión cinco veces mayor engloba todo el embalse y terenos adyacentes.

    Así, en Extremadura, que goza de ser una de las regiones españolas con mayor número de kilómetros de costa interior, como consecuencia de la gran cantidad de embalses que alberga destacaría, desde el punto de vista ecológico, especialmente el embalse de Orellana, por ser una zona en la que se dan cita más de treinta especies de aves acuáticas de manera habitual, además de verse reforzada esa cifra por la gran cantidad de individuos que las conforman (en invierno se superan más de 6.000 ejemplares).

    Esta zona ocupa una extensión de 5.500 hectáreas (0,1% de la superficie regional), afectando a los términos municipales de Campanario, Esparragosa de Lares, Puebla de Alcocer, Casas de Don Pedro, Navalvillar de Pela, Orellana de la Sierra y Orellana la Vieja (todos ellos en la provincia de Badajoz).

    El embalse de Orellana, situado en el Este de la provincia de Badajoz (sobre el curso fluvial del río Guadiana), presenta unas aguas especialmente limpias por haber sido depuradas con anterioridad a su paso por los embalses de Cíjara y Puerto Peña. El hecho de dedicarse su agua embalsada al riego de unas 50.000 hectáreas de la provincia de Badajoz, el abstecimiento de agua a cerca de 10.000 habitantes y a la producción de energía eléctrica, provoca una fluctuación bastante importante en el nivel de sus aguas. Esto nos da una idea de la importancia y utilización de los embalses en la región extremeña. Estas grandes cantidades de agua embalsada son una garantía de supervivencia tanto para las especies animales y vegetales como para el hombre, que tiene que sufrir las fuertes sequías que padecemos en la región los meses estivales.

    El embalse de Orellana es uno más en la larga cadena de embalses construidos sobre el río Guadiana, pero ningún otro poseee la importancia ecológica de éste. Ningún otro está incluido en la lista Ramsar. Ningún otro da cobijo a tal cantidad de especies de mamíferos y de aves. De ahí que al ver u oír hablar de los embalses, no sólo nos fijemos en la cantidad de agua embalsada (como consecuencia de su mayor extensión), sino que debemos ser críticos y ver cuál es su verdadero valor ecológico, ya que dentro de un ecosistema de poco sirve un embalse si sólo proporciona agua para regar o para producir electricidad.

    Aunque los planteamientos económicos primen generalmente sobre los ecológicos, debemos abogar por conocer cuál es el verdadero valor de un embalse. En este caso, el embalse de Orellana destaca por su singular caracterización, y, por ende, riqueza presente y futura.

alimoche nidificando    Las aves que más podemos destacar aquí son la grulla común (Grus grus), la gaviota reidora (Larus ridibundus) y la gaviota sombría (Larus fuscus), que llegan al embalse con el crepúsculo para pasar la noche. También hay que destacar a varias anátidas: ánada real (Anas platyrhinchos), ánade silbón (Anas penelope), cerceta común (Anas crecca), focha común (Fulica atra), que salen del embalse al anochecer. Estas aves se dan cita en el embalse especialmente en época invernal. En otras épocas del año podemos observar a la garza real (Ardea cinerea), además de la cigüeña negra (Ciconia migra) y el pato colorado (Netta rufina), que aparecen en importantes concentraciones durante el período estival.

    También hay que citar, de manera ineludible, la presencia del cormorán grande (Phalacrocorax carbo), especie marítima de gran envergadura que ha encontrado en este embalse una fuente nutricia de alta disponibilidad y fácil acceso, lo que otorga a este espacio una notoria singularidad y rareza.

    La concentración de aves en el embalse en una u otra época del año, posibilita su clasificación en Importancia Internacional o Nacional. Así, este espacio tiene interés internacional para las poblaciones de cormorán grande (Phalacrocorax carbo), cigüeña negra (Ciconia nigra) y grulla común (Grus grus) en fase invernal; esta última representa en torno al 50% del total de la población que inverna en el Mediterráneo. De interés nacional tenemos un colectivo de aves, como el somormujo lavanco (Podiceps cristatus), el zampullín chico (Tachybaptus ruficollis), la garza real (Ardea cinerea), la garceta común (Egretta garcetta), la focha común (Fulica atra) y una varipinta población de anátidas, entre otras aves.

    Pero además de las aves también destacan otras especies animales, como el tejón (Meles meles), conejo (Oryctolagus cunuculus), nutria (Lutra lutra), galápago leproso (Mauremis capisca), culebra bastarda (malpolon mospessulanus), lagarto ocelado (Lacerta lepida), rana de San Atón (Hyla arborea), sapo corredor (Bufo calamita), etc. Entre los peces hay que citar: lucio (Exos licius), barbo comiza (Barbus comiza), boga de río (Chonsdrostoma polylepis), cacho (Leucipcus cephalus), etc.

    Todas estas circunstancias han propiciado que este enclave sea el único de Extremadura incluido en la lista Ramsar. Pero debido a los impactos que genera la presencia humana en la zona (acampada libre, presión cinegética, pesca desde las islas del embalse, etc.) se han llevado a cabo actuaciones tendentes a la protección directa de este espacio, gracias a las cuales su avifauna está alcanzando importantes tasas de reproducción. Debemos, por tanto, ser conscientes de la importancia que tienenb estos enclaves y de la necesidad de su conservación como tales. Para ello, se hace necesario el conocimiento directo, derivado de la visita presencial de este entorno; pues cuanto más conozcamos un espacio en mejor situación estaremos para preservarlo.



© Senderos de Extremadura, 2000.
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