senderos de extremadura
panorámica del castillo

El Castillo de

Miraflores

Historia, ocupación, estado y futuro de un castillo en la frontera

Texto: Oscar Díaz

[Establecimientos de Olivenza en ALEX]

torre del castillo    En lo alto del Cerro de Miraflores asoma una de las joyas paisajísticas y patrimoniales mas ricas del sur de Extremadura; entre olivares se alza majestuoso el Castillo de Miraflores arropando en su falda la localidad rayana de Alconchel, villa situada al Sudoeste de la provincia de Badajoz, entre los 38º y 31' de latitud nirte y los 11º y 19' de longitud Oeste.

    Sólo 44 kilómetros la separan de Badajoz y 25 de la frontera de Portugal. Sus posibilidades de observación son buenas, especialmente en dirección a Badajoz, aunque se encuentran dificultades hacia el este y oeste por cotas dominantes como la Sierra de la Cobanada, la Sierra de las Puercas y Sierra Morena. No está enlazado ópticamente con ninguna otra fortaleza del entorno.

    El acceso actual a la fortaleza se realiza a través de la calle El Veneno que desde el interior de la población se prolonga por un camino de tierra hacia la entrada a la fortaleza o desde la carretera EX-107 (Portugal-Badajoz) sector Alconchel-Olivenza, en cuyo punto kilométrico 21 se desvía a la izquierda una carretera de subida al castillo de 2 kilómetros aproximadamente. Se pueden destacar también otros accesos que estuvieron en uso desde el siglo XV como son los que aún se conservan desde la Calle El Olivo y desde la calle Espíritu Santo utilizados por los vecinos de la villa para refugiarse en el castillo en caso de ataque.

Apuntes históricos

    Ya en época prerromana se comenzó a aprovechar el Cerro de Miraflores como lo atestiguan los elementos ciclópeos utilizados como base de la actual fortaleza, las lápidas romanas aparecidas en la falda del castillo y los restos de columnas y monedas visigodas aparecidas.

    Durante el reinado del Gran Emir Abd-Al-Raman II (822-852) se construyó una fortaleza para la defensa del territorio ante las incursiones del rey de León por toda Extremadura. En el 1.016 se funda en la capital la dinastía Aftasí por Al-Aftas descendiente de la tribu beréber de Miknasa quien desde el comienzo de su reinado se preocupó por reparar y ampliar la fortaleza de Alconchel pues su reinado pasó por numerosas guerras fronterizas con los reyes de Sevilla, Carmona y Córdoba.

  vista aérea del castillo desde los campos de alconchel

    Estos constituyen los primeros intentos de dotar al Cerro de Miraflores de una fortaleza, que persistió sea de una forma o de otra hasta el 1.166 al menos, cuando el temido Giraldo "Sempavor" (sin miedo) Alférez del rey portugués Don Alfonso Enriquez conquista el castillo a los árabes según se indica en la Crónica Lusitana (pag. 415) "En el año 1.166 Giraldo de sobrenombre Sempavor, aprovechando la noche conquistó la ciudad de Évora. El conquistador y sus compañeros se la ofrecieron al Rey Don Alfonso. Al poco tiempo el mismo atacó tomando Morón, Serpa, Alconchel y el castillo de Coluchio...". Tanto Fernando II de León como los Almohades tuvieron que intervenir en 1.170 ante la pretensión del "perro" Giraldo de conquistar Badajoz, principal enemigo de ambos bandos; este fin común hizo que el resto de las fortalezas siguieran en manos leonesas. En este contexto Alconchel pasará a manos de Fernando II que la entrega a la Orden de Santiago. En 1.174 el Caudillo Almohade Abu-Yacub conquista la fortaleza de Alconchel y bajo su mandato se reedificaron algunos tramos de muralla y la torre cuadrangular, construyéndose así la primitiva fortaleza en una gran torre y un cuerpo de muralla. Será Alfonso IX de León quien impulsa la conquista de estas tierras y su hijo Fernando III dona la fortaleza a la Orden del Temple, cuyo maestre Esteban de Belmonte la consiguió "en juro de Heredad y para siempre".

    Tras la disolución de la Orden del Temple sus posesiones empezaron a caer en manos de los nobles. Alconchel pasa al rey portugués en 1.311 y en 1.313 se encuentra en manos de un tal Martín Gil Sousa. En 1.343 Alfonso XI entrega la villa a cambio de un préstamo aunque este no se hizo efectivo; sería después el infante Don Sancho, hijo bastardo de Alfonso XI y de Isabel de Guzmán quien recibe todo el señorío en el que se encuentra la villa de Alconchel. Tras la muerte del Conde Sancho de Alburquerque (1.374) Alconchel pasa a manos de Doña Leonor de Castilla y esta se lo cede en 1.418 a Don Enrique, infante de Aragón. El castillo y su alfoz formarán parte de un Mayorazgo Independiente del de Belalcázar para el segundo de los hijos de Don Gutiérrez, Juan de Sotomayor, cuya viuda logró incorporar al señorío de Alconchel la villa de Zahinos en 1.558. Después la villa estuvo en manos de distintos señores como Don Fadrique de Zúñiga, Don juan Alonso de Meneses, Don Felix de Silva y Meneses y Don Fernando de Silva y Meneses.

castilllo de miraflores    Los siglos XVII, XVIII y XIX vienen marcados por las sucesivas oleadas de guerra que tendrán notable influencia para la villa de Alconchel. Alconchel fue ocupada en 1.642 por las tropas portuguesas a mando del general D. Francisco de Melo. Al año siguiente el 29 de septiembre las tropas portuguesas al mando de Don Matías de Alburquerque, volvieron a poner sitio a la villa, teniendo que refugiarse los vecinos en el recinto del castillo, aunque una vez ahí tuvieron que rendirse por falta de provisiones y los soldados quedaron prisioneros por capitulación. En el siglo XIX la población fue azotada por la llegada de los franceses que toman la villa de Alconchel a finales de enero de 1.811 con las tropas al mando del General Gazán. La población intentó hacerse fuerte en el castillo al amparo de los tres cñones presentes en su baluarte, pero tuvo al final que rendirse y el pueblo fue tomado hasta abril en el que los franceses abandonan la villa ante la presencia de tropas aliadas en Olivenza, aunque en junii vuelven a entrar para quedarse hasta 1.812 que acaba la presencia francesa en España.

    A partir de entonces la vida municipal comenzó a ser regida por el Ayuntamiento de la villa perdiendo importancia en el hilo de la historia el Castillo que permenecerá en estado ruinoso hasta su primera restauración ya en el siglo XX.

Presente y futuro de la fortaleza

fuegos artificiales en las laderas    Entre las labores de explanación y acondicionamiento poliorcético, destaca su acondicionamiento a las piezas rocosas del terreno, en su mayoría en el lado este y que han sido descritos como elementos ciclópeos de épocas anteriores a los romanos. Este aspecto escabroso del terreno hace a la fortaleza inexpugnable por ese lado con lo que la mayoría de los elementos de defensa se colocarán en el resto de ángulos.

    La construcción del castillo en distintas épocas le convierten en un aglomerado de estilos y elementos, comenzando por los árabes que debieron construir la torre y el primer cuerpo más elevado, aunque de esta época no se conserva ningún vestigio. Actualmente la imagen es puramente cristiana. Con una gran torre del Homenaje prismática, de sección cuadrangular y esbelta, arropada por tres cuerpos envolventes adaptados al terreno. El cuerpo donde se encuentra la torre se sitúa a mayor altura que el resto y con un acceso en puerta gótica por el lado este, que permite que la entrada a una habitación con vestigios de bóveda y suelo de ladrillo cocido y a la propia torre del Homenaje. En esta elevación se sitúa también la capilla pegada al lado oeste de la torre y cuyo antiguo acceso no está muy definido en la actualidad por el estado en que se encontraba y la restauración a la que se ha sometido. Este recinto se completa además con la entrada a las cisternas subterráneas colocadas al lado de la torre del homenaje, quizás formando parte de la parte inferior de la misma.

    La torre del homenaje tiene su acceso por el recinto mas elevado en su lado norte. Ofrece una distribución interior en varias plantas que se acusan fuera mediante cornisas.En el lado derecho de la puerta de acceso comienza su escalera dividida en varios tramos desde los cuales se accede a las diferentes cámaras con suelo y a su vez bóvedas de madera que no se han conservado. En la parte superior o terraza se encuentra un orificio central cuya utilidad no está muy definida entre un tragaluz de la última cámara o una abertura que permite intuir un aljibe aéreo. Todas las plantas poseen saeteras en el recorrido de la escalera a excepción de la primera que tiene una de mayor tamaño.

El castillo de Miraflores. Alconchel.    Entre este primer cuerpo y la muralla principal del segundo distan unos 10 metros, en los lados sur, este y oeste y al menos 20 metros en el lado norte. Al segundo cuerpo se accede por una portada con aspecto gótico con torres redondas en las esquinas; estuvo ocupado por habitáculos al menos en tres de sus trayectos (sur, este y oeste) pegados a la muralla principal. La techumbre de estas dependencias se uniría al camino de ronda que corre sobre el adarve. El adarve consta de un parapeto a antepecho almenado, a ras de muro y reforzado con cubos redondos adosados y aspilleras; el paradós o petril intramuros ha desaparecido o no existió y entre este paradós y el antepecho recorre encajonado el camino de ronda. Pequeños detales completan la estructura de este cuerpo de la fortaleza como las molduras en ladrillo bajo los merlones, doble en las torres y algunos cercos de ventanas en granito. La puerta de entrada principal se completa con el espacio necesario para un rastrillo de madera que la cierra y que en la actualidad no se conserva.

    El tercer cuerpo de la fortaleza es producto de las incidencias de la artillería pirobalística que en el castillo de Alconchel se refleja en esta falsabraga en el lado oeste de la fortaleza que protege el espacio de la liza y el acceso a la puerta de entrada: muro grueso y liso que configura un acceso en recodo muy protegido con los cubos de la muralla que envuelve a la torre.

    El problema de la aguada estaba resuelto en Alconchel mediante las cisternas descritas que recogerían el agua de lluvia en caso de asedio. En momentos de paz y de escasez de agua, muy común en un clima como el de la Baja Extremadura, la aguada la proporcionaría un aljibe colocado a sesenta metros de la fortaleza, el aljibe del Huerto del Aguilar, de construcción mudéjar que aún se conserva en su totalidad.

    Con testimonios heráldicos hubo de contar en la parte superior de la puerta de entrada como así lo atestigua el cerco dejado y presente en la actualidad.

    Paralelos espaciales y temporales del castillo de Alconchel se pueden apreciar por su estructura en el cercano castillo portugués de Jerumenha construido en la misma época en base a los mismos crietrios y necesidades. Otras semejanzas se pueden encontrar también en Burguillos del Cerro o en Alburquerque.

El castillo de Miraflores. Alconchel.    El castillo tampoco ha escapado al acerbo popular y son algunas las tradiciones locales que giran en torno a él. A pesar de ser muchos de ellos datos exagerados resultan ser curiosos y dignos de ser rastreados documentalmente. Así, en Alconchel se suele afirmar que desde la fortaleza parte un túnel que conduce a la Iglesia parroquial y otro a la cercana ermita de la Esperanza. Efectivamente, algunos castillos han contado con minas o pasadizos que servían de escape en situaciones de asedio, pero en este caso que nos ocupa no se ha podido atestiguar la presencia de dichos túneles de ninguna forma. Desde luego lo que sí está probado es que la presencia de minas en los castillos suponía un grave prejuicio para el mismo, ya que de la misma forma que podía servir para escapar también podía servir para entrar por parte de los enemigos, con lo que la presencia de los mismos está casi descartada.

    En la actualidad el Castillo de Alconchel se prepara para su utilización en el futuro como albergue público. A través de un proyecto financiado por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura se están rehabilitando y construyendo habitaciones, además de la adecuación de las subidas a la fortaleza para darle una mayor protección turística. Hasta ahora los trabajos realizados no han influido en su aspecto exterior con lo que conserva la majestuosidad que se merece. El castillo es perfectamente visitable.



© Senderos de Extremadura, 2000.
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