senderos de extremadura
palacio de monsalud El Palacio de Monsalud
(Almendralejo
)
Autor: Isabel García Vázquez
(Técnico de turismo)

[Establecimientos de Almendralejo en ALEX]

    ¿Quién no ha visto alguna vez la imagen, tantas veces repetida en folletos y guías, de la esquina del Palacio con su casa adosada? El Palacio de Monsalud es mucho más que una esquina, aunque también es una de las partes más impresionantes y bellas del edificio. Es difícil empezar a hablar de tan emblemática construcción, porque una no sabe si empezar con sus ilustres moradores y visitantes o por las vicisitudes por las que ha pasado. El Palacio de Monsalud está situado en el centro del casco urbano.

    Actualmente es la sede del Ayuntamiento de Almendralejo y se acabó de construir en 1752. El primer Marqués de Monsalud fue D. Juan Nieto Domonte, natural de Écija, a quien se le concede por Real Decreto, los títulos de Vizconde de San Salvador y Marqués de Monsalud el 26 de Enero de 1762. A éste le siguió el segundo Marqués de Monsalud D. Juan Nieto y Aguilar, la tercera Marquesa de Monsalud Dª. Mª Concepción Nieto y Solano, por extinguirse con ella la línea directa del apellido Nieto, pasaron los títulos a su primo, el cuarto Marqués de Monsalud D. Carlos José Solano y San Pelayo, a quien sucede el quint marqués de Monsalud D. Mariano Carlos Solano Gálvez, quien heredó el título de Marqués de Monsalud por Real Decreto el 16 de Marzo de 1886. Con este último desaparece la presencia de esta ilustre familia en Almendralejo. De este ilustre personaje nos ocuparemos más adelante. El estado en que se encuentra este edificio en nuestros días es consecuencia de la restauración llevada a cabo por Bellas Artes en 1983. Se procedió a derribar la fachada trasera con sus dos torres de porte sevillano, ya que según los expertos esta parte e
ra considerada un añadido que no se integraba en el estilo del palacio.
 

detalle torre

    En la actualidad nos encontramos con un edificio cuadrangular, se caracteriza en su exterior por una gran austeridad y severidad solo rota en al esquina donde podemos admirar la parte más profusamente decorada del palacio, que se extiende a los dos balcones que se encuentra a los lados (1782). Podemos observar una corona alusiva al imperio, el escudo de la villa de Almendralejo, lambrequines barrocos en los escudos adosados que pertenecen a Carlos V y Felipe II, grifos y amorcillos. Los balcones son de hierro forjado y coronados en su decoración por sendas águilas bicéfalas. Si alzamos la vista un poco más arriba observamos dos cabezas de indios americanas insertadas en la cornisa del tejado; estas dos cabezas vuelven a aparecer en la parte inferior del balcón lateral de la torre – campanario de la iglesia de Nuestra Señora de la Purificación, posiblemente un guiño del artista.

 

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    Destaca también la cornisa volada que remata el muro y el friso de triglifos y metopas. En la fachada, la puerta con jambas y dintel en mármol, la placa conmemorativa a José de Espronceda en la que sobresale un motivo ornamental romano. Existe otro balcón de hierro, con motivos barrocos en la parte superior (hojas de acanto en las enjutas, angelote central con dos aguiluchos y sistema de volutas rematadas en leones rampantes y cruz).
ornamentación barroca

Una vez en el interior sorprende la gran cancela de hierro forjado y la azulejería en lacería (dibujos geométricos) que se extiende por todo el Palacio. Una vez traspasada la entrada nos encontramos con un bello patio porticado rodeada de columnas en medio del cual hay una gran cruz de hierro. De este patio salen unas escaleras que van a dar a una pequeña capilla de estilo barroco en la que nos encontramos con unos relieves policromados esculpidos en la pared y techo, en los que aparece el escudo de Almendralejo, imágenes de Santos, la Virgen y algunos elementos relacionados con el arte precolombino (recuerdo de los almendralejenses que fueron a la conquista de América) como el sol en el techo a modo de cúpula, cabezas de indios, etc. Las escaleras que nos conducen a la primera planta están flanqueadas por dos columnas rematadas con sendos jarrones de mármol de la misma época. En el rellano de la misma si miramos hacia arriba nos encontramos con un enorme cúpula sobre pechinas y con linterna.

patio
escalera
    En la primera planta destaca una hermosa balaustrada con pequeñas columnas de cerámica macizadas con mortero de cal. En la segunda planta se encuentran los archivos municipales y el salón de actos donde se pueden ver los retratos de Espronceda, Carolina Coronado y la Marquesa de Monsalud pintados por Abelardo Covarsí. Aquí, también se puede admirar una bicicleta que perteneció al V Marqués de Monsalud y no a Espronceda cómo se dice en algunas guías. Al escribir sobe este magnífico Palacio no podemos dejar de mencionar a Espronceda. El nacimiento de este insigne poeta en Almendralejo fue casual, su padre D. Juan José de Espronceda, Teniente Coronel de Regimiento de Caballería de Borbón se dirigía con su esposa Mª del Carmen Delgado hacia la frontera, pero debido a su avanzado estado de gestación tuvieron que detenerse en su viaje, por lo que la Marquesa Dª Concepción Solano y Ortiz de Rozas le ofreció alojamiento para su alumbramiento. Posteriormente Espronceda reconocería a Carolina Coronado, poetisa romántica del siglo XIX, natural también de Almendralejo, que "el haber nacido en el mismo valle aproximaba sus espíritus". Otros personajes ilustres que pernoctaron en el Palacio, fueron Fernando VI y Dª Bárbara de Braganza cuando regresaban de Portugal con destino a Sevilla.
    La época de máximo esplendor del Palacio de Monsalud hay que asociarla al V Marqués de Monsalud D. Mariano Carlos Solano Gálvez (1858 – 1910), licenciado en Ciencias por la Universidad de Lovaina (Bélgica), miembro del Instituto Germánico y académico de número de la Real Academia de la Historia. El Marqués realizó diversos estudios y excavaciones arqueológicas, lo que le permitió reunir una importante colección de piedras de diferentes períodos, lo cual le impulsó a la realización de unas obras en su Palacio con el propósito de acondicionarlo para un futuro museo arqueológico. A este periodo pertenecen las piezas tan ingeniosamente engastadas en el Palacio: pilastras usadas como dinteles, impostas, cimacios visigodos, columnas romanas, etc.
patio
detalle de la capilla


    D. Mariano Carlos Solano no tuvo tiempo de emplazar todas las piezas, murió antes de ver realizado su deseo. Gran parte de ellas fueron mal vendidas por sus descendientes y alrededor de unas ciento cuarenta piezas entre romanas y visigodas pasaron al Museo Arqueológico Nacional. Poco tiempo después el Palacio fue vendido a D. Mariano Larios de Badajoz y este a su vez a Falange Española. Pasada la guerra civil, el Palacio pasa a ser un edificio estatal, siendo utilizada para diversos fines (escuela, almacén, etc.); llegando a alcanzar un estado ruinoso a finales de los setenta, hasta que en 1983 se procede a la restauración. Las piezas arqueológicas extraídas de la demolición de la parte trasera son trasladadas a un solar de obras públicas del Ayuntamiento, donde son abandonadas. No fue hasta el año 1985, que el taller de Arqueología de la Universidad Popular se hace cargo de ellas limpiándolas y restaurándolas. Esta piezas pueden ser admiradas en las salas y patios del Conventual de San Antonio. La colección está constituida por setenta y dos piezas pertenecientes al periodo romano, visigoda, árabe y medieval.



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