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novios no convencionales

Los Carnavales de Montánchez
Autor: Josué Solís Trejo

[Establecimientos de Montánchez en ALEX]
    El carnaval que celebra Montánchez, es sin duda, una de las fiestas que por su raigambre y popularidad, cuenta con una reconocida fama en Extremadura. El carácter afable y distendido de sus gentes y un ambiente festivo ininterrumpido, son algunas de las notas que nos permiten detectar la singularidad con la que se celebra en esta localidad.   Esta característica le ha permitido conservar su esencia y tipismo a lo largo de los siglos. Ni el absolutismo del siglo XVIII, el reformismo liberal del XIX, o el franquismo en el XX, consiguieron suprimir una fiesta que ha pervivido sin interrupción hasta la actualidad.
comparsa
   Si el montanchego es proclive a festejar cualquier acontecimiento, el carnaval es sin duda su fiesta por antonomasia. Reglamentaciones oficiales publicadas desde muy antiguo, trataron de suavizar el ambiente festivo para recibir con religiosidad, la llegada de la Cuaresma, dedicada al ayuno y la penitencia, y en cuyos días el Sacramentado ya estaba expuesto en la parroquia. En un documento de 2 de febrero de 1836, se describe el ambiente de los días de carnaval de Montánchez, con asonadas y bullicios que perturbaban la tranquilidad pública, los tres días de carnestolendas, que comenzaba el domingo titulado de carnaval, lunes y martes. Se preparaban alborotos, bailes y embriagadeces, así como las rudas costumbres que eran sancionadas por la autoridad con una multa de dos ducados.

   Las Ordenanzas Municipales de 1906, prohibía a las máscaras hacer parodias, ejecutar actos y proferir expresiones que ofendieran a cualquier religión, la moral o las buenas costumbres. En los días de carnaval se permitía circular por las vías con disfraces que no representase: estado religioso, autoridad militar, ni civil. Al entrar en los establecimientos públicos debían retirar la careta al igual que por requerimiento de la autoridad. Tampoco las calamidades aminoraban su celebración, los carnavales de 1918, a pesar de la fatídica mortandad, resultaron, según sus contemporáneos, mucho más animados y divertidos que en años anteriores. Los días que duraba el carnaval, las máscaras tenían por costumbre, desde muy antiguo, recorrer las calles de la localidad, la Plaza Mayor, y por último desfilar hasta el castillo. Tabernas, bares, salones y casinos mantenían un ambiente festivo permanente. Aunque si algo dinamizaba la fiesta era su famosa y típica indumentaria.

niños disfrazados piratas
   El Jurramacho  

   El origen del JURRAMACHO deriva de una antigua y original costumbre de confeccionar disfraces, que ha pervivido hasta nuestros días, convirtiéndose en el referente idiosincrásico y peculiar que caracteriza el carnaval que se celebra en Montánchez.

   El tipismo de jurramacho radica en un intento de lograr la irreconocibilidad del disfrazado, como ser amorfo, para trasmitir comicidad, un aspecto macabro o provocar la inversión de sexos. En el pasado, el disfraz se elaboraba con ropas diversas, ya en desuso, almacenadas en baúles y arcones; Un hombre podía vestir un refajo de aldeana, mientras la mujer usaba unos zahones aderezados, la careta se confeccionaba con un pañuelo o aprovechando la bufacomparsanda de lana que se utilizaba para envolver los famosos jamones serrados. Esta costumbre aún pervive entre los montanchegos.

   El mejor disfraz de jurramacho es sin duda, el que con más originalidad combina prendas dispares, para no ser reconocido. Su impacto más característico, es sin duda, el ambiente jovial y la animación que crea, pues recorre sin cesar solo o en grupos, calles y establecimientos, para burlar tanto a amigos o desconocidos. Otros disfraces de carnaval se elaboran con cosas naturales, como: vestidos con hojas de naranjos, agallas, etc. por lo que algunos resultaban bastante llamativos.

   Desde muy antiguo se solían escenificar parodias, como la del "labrador", en la cual dos hombres tiraban del arado; y otras como "el "aguador", "la siembra", "la vejez", "las bodas", "chacha con niños", o "la vaquilla"; un hombre disfrazado de toro y su mujer de torera, rodeados por un grupo de jóvenes que perfilaban la plaza.

   Las "estudiantinas" constituían otro referente del carnaval, grupos de chicos y chicas, procuraban llevar trajes idénticos y solían ser de la villa o de lugares comarcanos, recorrían la localidad de barrio en barrio, cantando coplillas ya antiguas u otras que improvisaban con referencia a casos o sucesos.

 Estudiantina de 1929  
El carnaval ya empezó
La música es la que anima
Con permiso del alcalde
Cantamos la estudiantina:
Ya viene la estudiantina
¡Cosa muy fina!
De mocitas de Montánchez
Que Dios las guarde
Que vienen a divertirse
Con permiso de sus padres
pareja primaveral

 

 
 Estudiantina de los Bandidos 1933  
Aunque somos bandoleros
que de la sierra venimos
échenos una peseta
para pagar los vestidos
no queremos esta vida,
que queremos trabajar
Que venimos de bandidos
Para alegrar el carnaval.
trío

   El miércoles de ceniza finalizaba el carnaval con el tradicional "entierro de la sardina", se desfilaba al castillo incluso a caballo y con sillas colocadas a lo largo del itinerario. El carnaval tocaba a su fin.

Virgen del castillo
Patrona de acá
De ti me despido
Hasta otro carnaval

pareja   Actualmente la celebración del carnaval difiere poco del pasado, amenizado con desfiles y charangas, es llamativo el ambiente festivo, el Domingo tiene lugar el gran desfile de carrozas, por las calles principales hasta la Plaza de España, representando escenas de trilla, estrujón, matanza, vendimia y otras costumbres tradicionales unidas a las actuales.

   La fiesta es continua tanto de día como de noche, el café amenizado con actuaciones de orquestas. El baile de disfraces, y concursos que premian al Jurramacho más representativo del carnaval, la mejor imitación o el disfraz más atrevido, individual o colectivo. Las charangas y carrozas obtienen también importantes premios.

   Aunque el Miércoles de ceniza, con la degustación de sardinas y vino, pone fin al carnaval, el domingo siguiente se celebra el tradicional baile de piñata, con premios para solteros y casados. Por la mañana jinetes y caballos engalanados participan en un concurso de carreras de cintas. Lo cual no deja de ser una excusa para prolongar el júbilo y la diversión en la localidad extremeña que con más arraigo y tradición celebra los carnavales.




© Senderos de Extremadura, 2000.
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