Senderos de Extremadura
Interior de la Cueva

La cueva de Maltravieso

El yacimiento paleolítico más
importante de Extremadura

Autores: Hipólito Collado Giraldo
Milagros Algaba Suárez
José María Fernández Valdés


[Establecimientos de Cáceres en ALEX]
   Introducción

    La cueva de Maltravieso, alberga en su interior una importante serie de pinturas y grabados, la mayor parte con una antigüedad superior a los 20.000 años. Es por ello que está considerada hasta el día de hoy como el yacimiento de cronología Paleolítica más importante de Extremadura. El mal estado de conservación en que se encontraba la cueva y sus restos arqueológicos dio lugar a una intervención por parte de diversas administraciones públicas, Consejería de Cultura, Ayuntamiento de Cáceres y Ministerio de Educación y Cultura, Exteriorque favorecieron el estudio, conservación y puesta en valor de su patrimonio arqueológico.

    El resultado tras cuatro años de trabajos ha quedado ahora a la vista. La cueva y sus representaciones parietales se hallan definitivamente recuperados, el entorno de la misma rodeado de un parque para su uso y disfrute de todos los visitantes en el que pueden visitar un Centro de Interpretación donde, por medio de fotografías, paneles, maquetas, reproducciones y audiovisuales, pueden conocer de forma fácil y sencilla los resultados de la investigación y el contenido arqueológico de la cueva.

   Características geológicas de la Cueva de Maltravieso  

    Por Milagros Algaba Suárez

    Esta cavidad está situada en las afueras de la ciudad de Cáceres, al sur de la misma, en la Avda. de Cervantes (antigua carretera de Miajadas, comarcal 520). Sus coordenadas geográficas son de 39º 27' 28'' de latitud Norte y 2º 40' 55'' de longitud oeste. Como ya se dijo ésta es la cavidad que más ha trascendido debido a su gran interés arqueológico, ya que en ella han sido documentados representaciones parietales, objetos muebles, además de restos humanos y animales que definen un amplio horizonte ocupacional que comienza en las últimas etapas del Paleolítico Inferior o a comienzos del Medio y continúa durante el Paleolítico Superior, el Neolítico y la Edad de Bronce.

    Se desarrolla prácticamente en el contacto con las pizarras y sigue dirección N130oE, que coincide con el eje del sinclinal en el que se aloja. Actualmente se extiende a lo largo de unos ciento treinta y cinco metros lineales, contando con todos los conductos penetrables, y ocupa una superficie aproximada de dos mil metros cuadrados.

    Desde el punto de vista espeleológico la cueva no tiene gran complicación: como ya hemos dicho su trazado es prácticamente unidireccional en un solo nivel que discurre muy próximo a la superficie - en algunos puntos, a techo, sólo hay un espesor de roca de cinco o seis metros -. El llamado "piso superior" en el plano topográfico tiene unas dimensiones muy reducidas y está situado sobre la primera sala; se puede acceder a él tanto a través de ésta como desde una ventana situada sobre la boca de entrada a la cavidad. Por lo tanto se puede decir que consiste en una galería subhorizontal, y que periódicamente se ensancha formando salas ("Columnas", "Chimeneas", "Pinturas", "Entrada", "Mesita").

    La entrada actual es lo queda de una antigua sala, exhumada y parcialmente destruida a consecuencia de una voladura que pretendían hacer avanzar un frente de cantera. Por este motivo se desconoce dónde pudiera haber estado la entrada natural (o entradas): aunque se apuntan dos posibilidades, bien en la zona ya destruida - cerca de la actual - bien al otro lado de la cueva si finalmente ésta continuase tras el cono de deyección. En cualquier caso se habrían estado mucho tiempo selladas por sedimentos, ya que no hay referencia algunEspeleólogosa de esta cueva antes de los años cincuenta.

    Los conductos Kársticos están parcialmente colmatados por rellenos mecánicos, de origen tanto autóctono como alóctono, así como por fenómenos de incasión, entre los que destacan los de la sala final con dos grandes conos de deyección, el último de los cuales la ciega. Los rellenos químicos no han producido formas notables, reduciéndose éstos a coladas parietales y estalagmíticas, estalactitas, pisolitos, microgours y algunas columnas. La actividad kárstica, aunque no intensa, continúa.

    La acción antrópica ha sido muy acusada en esta cavidad: los trabajos que provocaron su descubrimiento siguieron realizándose durante algún tiempo más, de manera que se perdieron salas. Posteriormente, en los años sesenta, para facilitar los trabajos de exploración y prospección arqueológica, se rebajó parte del suelo, creando un corredor a lo largo de toda la cueva, actuando sobre espeleotemas cuando fue preciso y, naturalmente, removiendo los depósitos mecánicos.

    El largo período de abandono sufrido por la cueva parece que ha llegado a su fin y actualmente, desde que se inició el proceso de protección, se observan en ella signos evidentes de recuperación, como, por ejemplo, el aumento de la humedad relativa que tan importante es tanto para la propia cavidad como para el patrimonio que en ella se alberga.

    En la actualidad se halla en curso de aceptación un ambicioso proyecto de investigación centrado en el calerizo cacereño y formado por un amplio equipo de técnicos especializados de diversas universidades e instituciones que mediante sistemas de prospección por georradar pretende localizar nuevas cuevas y estudiar los contenidos paleontológicos y arqueológicos que pudieran existir en el interior de las mismas.

   Trabajos topográficos en la Cueva de Maltravieso  

    Por José María Fernández Valdés.

    Por la gran importancia arqueológica que reviste esta cueva, su levantamiento topográfico se realizó con suma precisión. Para la toma de datos se empleó un método mixto: por un lado en las salas se utilizó una estación total , y en zonas de conexión o difícil acceso brújula, clinómetro, jalones, distanciómetro de infrarrojos y cinta métrica .

    Para el levantamiento del plano se han tomado más de trescientos puntos (prestando especial atención a las salas con presencia de restos arqueológicos), diecinueve estaciones, múltiples croquis de secciones ,etc. lo que nos ha permitido obtener un plano bastante detallado, con curvas de nivel cada tercio de metro, situado el cero en la entrada de la cueva. Asimismo se situó un punto fijo en la sala de las Chimeneas con el fin de poder realizar en otro momento nuevas tomas de datos, por si fuese necesario realizar una nueva topografía más detallada.

Espeleólogos         Espeleólogos


   También se realizó un itinerario exterior a la cueva, para poder cuantificar el espesor de roca calcárea que existe sobre ella. Estimamos que dicho espesor a los cinco metros es el punto más desfavorable, salvo oquedades no visibles.

    Con objeto de no dañar la cavidad se sustituyó la tradicional iluminación mediante carburo, por iluminación eléctrica, tanto individualmente como mediante el uso de frontales, como a mayor escala por medio de focos conectados a un grupo electrógeno situado en el exterior.

   Valores arqueológicos de la Cueva de Maltravieso  

    Por Hipólito Collado Giraldo

    Retomando el plano puramente arqueológico, las evidencias de ocupación más antigua en la cueva son una serie de restos faunísticos que aparecieron fosilizados en una antigua sala que desapareció con el avance de frente de cantera.

    El conjunto de representaciones gráficas presentes en Maltravieso marcan el siguiente momento ocupacional. Ya habían sido objeto de numerosos estudios (Almagro, 1960), (Callejo, 1962, 1970), Jordá, 1970), Ripoll y Moure, 1979) (Sanchidrián, 1988-89), que pusieron de manifiesto la existencia de 37 manos, algunos símbolos (triángulos, serpentiformes, puntos, barras y un pediforme) y un grado zoomInterior de la cuevaorfo de carácter naturalista representando a una cierva.

    En la última investigación, el empleo de una metodología de documentación fotográfica (convencional, ultravioleta e infrarroja) y la digitalización de las imágenes con su posterior tratamiento informático, ha permitido hasta el momento la documentación de 71 manos, además de una serie de representaciones, en menor proporción, de zoomorfos y figuras simbólicas (triángulos, puntos, barras, etc.,) pintados o grabados, que aparecen en los diferentes paneles, bien de forma aislada o asociados a otras figuraciones (Ripoll, Ripoll y Collado, 2000: en prensa).

    Técnicamente, en el conjunto de manifestaciones artísticas de Maltravieso, como hemos referido anteriormente, se constata la utilización de pintura y de grabado. El grabado es lineal, fino de sección en "U", seguro y sin correcciones. En pintura se emplean diferentes pigmentos, fundamentalmente rojos (posiblemente obtenidos del propio sedimento de la cueva) y en menor proporción blancos, marrones y negros, todos ellos aplicados directamente con los dedos, con la superficie de la mano (en el caso de las manos en positivo), o mediante el uso de algún elemento que permite tamponar o aerografiar el pigmento para obtener el contorno de las manos en negativo.

    Estas últimas son el tema básico en esta cavidad,
pues se encuentran en 20 de los 29 paneles documentados y repartidas por toda la cavidad, excepto en la sala de las ChimenePintura rupestreas, con una concentración máxima en la zona central, sala de las Pinturas, que reúne 9 paneles con 38 manos identificables (figura 00. Mano del Maltravieso). En las cuevas conocidas con representaciones de manos, éstas aparecen interrelacionadas con grandes conjuntos artísticos.   Únicamente en Maltravieso y en Gargas (L'Ariège, Francia) encontramos este tipo de representaciones como elemento pictórico principal. Aquí aparecen aisladas ( en 5 paneles), en compañía de otras manos ( en 6 paneles) o asociadas a otras representaciones: triángulos, serpentiformes, puntuaciones (en 9 paneles). La mayor parte de las veces han sido pintadas en rojo y en negativo, aunque también aparecen pintadas en blanco o negro y aplicadas con técnica mixta: se representa la mano en positivo en un color y posteriormente, sin mover la mano del lugar, se aerografía en otro color diferente para obtener la representación en negativo  (manos 7, 8 y 9 del panel III en la sala de las Pinturas).

    A la hora de analizar la bibliografía sobre el tema se diferencian dos tipos de manos: las completas o normales y las tradicionalmente mutiladas, en las que faltan uno o más dedos. Se han desarrollado numerosas hipótesis para estas últimas que intentan explicar el porqué de estas "mutilaciones". De entre todas se pueden destacar la que habla de accidentes en las manos que han supuesto la pérdida de algún dedo, también la que considera la posibilidad de degeneraciones patPintura rupestreológicas provocadas por efecto de la consanguinidad dentro del grupo, o la que propone la existencia de rituales que exigían al amputación de miembros o la simple flexión intencionada de alguno de los dedos.

    En Maltravieso, donde en casi en todas las manos está ausente el dedo meñique, no compartimos, tras los últimos estudios realizados, la teoría de la amputación del dedo meñique mantenida por gran parte de los investigadores precedentes. Más bien como ya intuía J.L. Sanchidrián, hay que hablar de ocultación intencionada de este miembro (Sanchidrián, 1988/89:128).

    La aplicación de iluminación fuera del espectro visible (radiaciones ultravioletas e infrarrojas) ha permitido comprobar en alguna de ellas que el contorno de la mano fue silueteado entero y, posteriormente se procedió a la ocultación del dedo meñique y la silueta más borrosa del resto del dedo oculta por la pintura del mismo color. Esta comprobación de la ocultación intencional del dedo meñique nos introduce una nueva variables que habrá que estudiar más extensamente, no sólo referida a esta cavidad, sino también a los restantes.

    Además de las manos han sido documentas otras representaciones, ya sean grabadas o pintadas, una de carácter naturalista (figura de animales) y otras que podríamos considerar como signos. Hasta el momento sólo se tenía noticia de una figura zoomorfa grabaPintura rupestreda, una cierva (Ripoll y Moure, 1979) y una serie de figuraciones que eran consideradas como zoomorfos con muchas dudas, como la posible cabeza de cérvido o équido de la sala de las columnas, identificada por Callejo (Callejo, 1958; 1970) y Almagro (Almagro, 1960) u "una serie de trazos que quizá conformen un torpe diseño zoomorfo" como refiere J.L. Sanchidrián en su trabajo (Sanchidrián, 1988-89).

    Un detenido análisis de esta figura ha permitido confirmar que se trata de una representación de un prótomos de ciervo en la que se pueden distinguir el contorno de la cabeza y las astas con varios candiles.

    Cercana a la anterior figura, en la misma sala de las Columnas, en el panel XXVIII, se ha podido documentar una espléndida figura de bóvido pintada en color negro. Se orienta hacia la izquierda, con una inclinación de unos 30º hacia abajo, quedando los cuartos traseros más altos que la cabeza. En esta última se aprecian el ollar y el ojo, un cuerno que se une a la línea cérvico-dorsal, la cola levantada y las extremidades posteriores.

    Continuando hacia el interior de la gruta, llegamos a la sala de las Pinturas donde se encuentra situado el Panel III, denominado por Almagro (Almagro, 1960) como el "camarín de las manos". Aquí se ha documentado la presencia de una serie de grabados quPintura rupestree hasta ahora habían quedado inadvertidos. Se ha identificado un prótomos de cáprido orientado hacia la izquierda, de cabeza subtriangular de cuya parte posterior arrancan dos trazos paralelos curvos representando los cuernos. El interés de esta representación, junto a los dos triángulos que también aparecen grabados al lado del cáprido, es que se hayan infrapuestos, bajo una capa calcítica, a la serie de figuraciones pintadas (manos y puntos), que documentan en este panel, hecho que induce a pensar que los autores de las pinturas ya no vieron los grabados. Es posible, por tanto, que estas figuras vengan a representar la fase más antigua de todos los motivos documentados en la cavidad (figura 00: camarín de las manos).

    Por último, en la sala de las Chimemeas, en el panel XIII se disponen de una serie de trazos grabados donde es posible definir, además de la cierva documentada anteriormente por Ripoll y Moure (Ripoll y Moure, 1979), una figura de bóvido mirando hacia la derecha y otro cérvido acéfalo (Figura 00: foto de éste grabado) la primera presenta la línea del dorso que desemboca en la cabeza que se resuelve de forma subtriangular, de aspecto muy macizo. En la parte de la testuz aparece una línea oblicua hacia atrás, que se correspondería con el cuerno.

    El cérvido acéfalo está orientado hacia la izquierda y conserva la línea del pecho, la pata delantera, el arranque de la línea cérvico-dorsal y el vientre.

    En esta misma sala, a unos seis metros de la derecha del panel XIII, se localiza el panel XIV en donde podemos observar una posible cabeza de équido pintada en color ocre rojizo. Está orientada hacia la izquierda y aparece infrapuesta a una serie de trazos paralelos con forma semicircular.

    El tipo de figuras que restan por presentar está constituido por un conjunto de signos o ideomorfos de cierta interpretación. Podemos distinguir triángulos, tanto pintados como grabados, series de puntuaciones en negro y rojo (éstos últimos en menor proporción). Es importante advertir que algunas de las alineaciones de puntos negros se superponen a las manos. Destacar también la presencia de un motivo serpentiforme o menadriforme localizado en el Panel V, en el que también se sitúan 9 representaciones de Interior de la Cuevamanos, cinco de ellas claramente superpuestas.

    Para finalizar no podemos dejar de mencionar una serie de trazos en color ocre marrón-rojizo, tanto verticales, como concéntricos semicirculares situados en la Sala de las Chimeneas que consideramos, como posteriormente justificaremos, de cronología postpaleolítica.

    Tras un largo paréntesis durante el epipaleolítico, los restos humanos y los ajuares cerámicos (encontrados en el momento mismo de la apertura de la cueva y posteriormente al realizar la apertura de una larga zanja que permitía deambular más cómodamente por el interior de la gruta), además de algunas pinturas de estilo esquemático, citadas con anterioridad, vuelven a indicarnos un nuevo uso de la cavidad, en este caso con carácter eminentemente funerario, durante el Neolítico. La práctica totalidad de los restos arqueológicos que se encontraron, salvo una colección de pequeñas cerámicas y restos humanos que se conserva actualmente en el Museo Arqueológico Provincial de Cáceres gracias a los esfuerzos de D. Carlos Callejo Serrano, se perdieron irremisiblemente.

    La gran mayoría de éstos se encontraron en las dos salas que fueron destruidas con el avance del frente de cantera: una sala principal de 37 metros de longitud y entre 12 y 13 de anchura máxima con una gran columna estalagmítica en su centro y un pequeño divertículo lateral (identificados como salas A y B en la planimetría del catálogo de D. Carlos Callejo Serrano de 1958). Fue en esta pequeña sala B donde se encontraron los primeros restos de cerámica "muy troceados" tal y como describe D. Carlos Callejo y el primero de los cráneos de los cuatro localizados, además de otros muchos huesos. Es interesante la apreciación del insigne arqueólogo descubridor de las pinturas paleolíticas de la cueva, de que el acceso a la cueva se realizaría por una estrecha galería en rampa, colmatada en el momento del descubrimiento que desde la superficie Croquisdesemboca en este lugar. Esta hipótesis avalaría que el acceso natural a la cueva se realizase posiblemente desde aquí y no desde el fondo de la cavidad, donde la gran mayoría de los investigadores sostienen que se encuentra el acceso primitivo cegado por un cono de derrubios. En apoyo de la hipótesis de Callejo sobre el acceso primitivo a la Cueva de Maltravieso hay que referir también que la totalidad de los hallazgos faunísticos se realizaron en esta primera sala desaparecida, cuando lo más lógico sería pensar que si la entrada natural hubiera estado situada en la Sala de las Chimeneas (actual fondo de la cueva), un gran número de restos zoológicos deberían haber sido recogidos en ella.

    La segunda acumulación de huesos humanos se localizó a la izquierda de la gran columna central de la primitiva sala A, envueltos entre la arcillas que formaba parte del suelo de este recinto.

    El tercer depósito funerario se localizó al fondo de la sala A, en un espacio situado entre dos estrechas galerías que confluyen unos metros más adelante en la actual galería principal de la cueva. Este lugar es aún visible en la actualidad, pues viene a coincidir con el pequeño vestíbulo comprendido entre la reja de protección exterior y la pared de cierre actual de la gruta.

    El análisis de dos de los cuatro cráneos (es posible que existiese alguno más ya que parte de los restos óseos recogidos en la cueva fueron extraviados) que Callejo llegó a tener en su poder (Callejo, 1958: 12), revela que ambas fueron mujeres con edades comprendidas entre 20 y 25 años la primera y 25 y 30 la segunda (Álvarez, 1984: 171-176). Este último cráneo presentaba la peculiaridad de una trepanación por abrasión de 3,8 cm. De longitud por 2,8 cm. De anchura máxima, con una larga supervivencia tras la ejecución de la misma, cuyo sentido, ritual o patológico, desconocemos con certeza, al igual que el número total de individuos inhumados que Callejo cifra entre siete u ocho (Callejo, 1958: 16).

    Entre los restos zoológicos se documentaron rinocerontes, hienas, osos, caballos, ciervos y bóvidos, por lo que parte de este lote, como ya referiEntrada a la cuevamos con anterioridad, debe ser encuadrado en momentos pleistocénicos previos a las deposiciones funerarias.

    El conjunto cerámico fue estudiado en un primer momento por D. Carlos Callejo. Está constituido por 31 fragmentos, aunque él opina que debieron ser muchos más los recogidos en el momento del descubrimiento (Callejo, 1951: 21-27). Posteriormente ha sido analizado por Dª Mª Isabel Sauceda y D. Francisco Javier Cerrillo (Sauceda y Cerrillo, 1985: 45-53). Los fragmentos cerámicos están todos realizados a mano, con pastas de color oscuro escasamente decantadas(especialmente las vasijas sin decoración) y cocidas en atmósfera reductora. Es muy significativa la descripción que realiza D. Carlos Callejo de la factura y ejecución de estos recipientes: "Tanto el material como el modelado son muy toscos: barro negro lleno de trozos de arena y otros menos residuos minerales, mal cocido y como consecuencia, deleznable. Las paredes muy gruesas, lo que debía ser necesario para la seguridad cohesiva del vaso" (Callejo, 1958: 25).

    Las formas corresponden a recipientes de mediano o gran tamaño, con paredes rectas o ligeramente inclinadas al interior, perfiles ovoides algunos de ellos con gollete incipiente. Los fondos son generalmente cóncavos y aparecen mamelones como elementos de presión.

    La decoración es mayoritariamente incisa con motivos en zig-zag, triángulos con reticulado interior y espigas que se distribuyen en bandas horizontales en trono a los bordes y parte central superior del galbo. Excepcionalmente un vaso con forma ovoide descrito y reconstruido en su totalidad por Carlos Callejo (1958, 22), presenta una combinación de bandas incisas dispuestas en horizontal y vertical, formando una especie de reticulado en el que se intercalaron una serie de círculos impresos, técnica decorativa esta última que aparecen también en algunas cerámicas del Neolítico Final andaluz (Acosta, 1995: 51).

    El último momento de ocupación de la cueva lo marca una punta de lanza de bronce con aletas y enmangue tubular descubierta el verano de 1960 durante las obras de acondicionamiento de un camino que permitiera deambular cómodamente por el interior de la cueva (Almagro, 1960: 7).


   El Centro de Interpretación "Cueva de Maltravieso"

    Por Hipólito Collado Giraldo

    Este Centro de Interpretación inaugurado el pasado mes de Octubre, fue financiado por la Consejería de Cultura y el Excmo. Ayuntamiento de Cáceres y actualmente depende orgánicamente del Museo Arqueológico Provincial de Cáceres, ha sido diseñado con la finalidad de ofrecer a los visitantes información sobre los contenidos arqueológicos de la cueva. Se trata de un centro moderno y funcional con un alto contenido didáctico que lo convierte de este modo en unCentro de Interpretacióna visita casi obligada para los grupos de estudiantes que visitan la ciudad de Cáceres. El espacio expositivo se estructura en dos grandes zonas.

    La primera de ellas está dedicada a mostrar mediante paneles explicativos y fotografía cuál ha sido el proceso histórico de la cueva: descubrimiento, trabajo de investigación, contenidos e interpretación de las representaciones parietales existentes en su interior. Esta sala deja paso a un pequeño recinto donde se exhibe una maqueta de la sección longitudinal de la cueva, mediante la que el visitante se hace una idea de las condiciones geológicas de la cavidad y su extensión y recorrido interior.

    A continuación la visita nos introduce directamente en una reproducción parcial del interior de la cavidad a escala natural, donde pequeños y mayores podrán sentir la sensación de estrechez y oscuridad que se siente en el interior de la gruta, además de ejercer de arqueólogos ocasionales tratando de localizar las representaciones de manos y otras figuras que han sido reproducidas sobre sus paredes. Por último la visita finaliza en la zona de audiovisual donde se puede visionar una proyección en la que la propia Cueva de Maltravieso nos cuenta en primera persona cual ha sido la historia de su formación, descubrimiento e investigaciones.


© Senderos de Extremadura, 2000.
Queda prohibida la reproducción de la información gráfica y escrita sin autorización del editor

 

portada Volver al índice
[Volver al sumario] [Volver al índice general]