Senderos de Extremadura
Entrada a la Catedral Las Catedrales
de Plasencia

TEXTO: Oficina Municipal de Turismo
FOTOS: Juan Monje

[Establecimientos de Plasencia en ALEX]
   
   Plasencia, situada en la Ruta de la Plata, responde al tópico que la designa como perla del Valle del Jerte.
  
    Ciudad Noble leal y Benéfica, fue fundada en al año 1180 por el rey castellano Alfonso VIII, aunque el privilegio fundacional le fue concedido en 1189, momento en que el rey la ennobleció e imprimió en su plateado escudo: "TU PLACEAT DEO ET HOMINIBUS" "PARA EL PLACER DE DIOS Y DE LOS HOMBRES". En el mismo año y por el Papa Clemente III es elevada a Sede Episcopal.

    El carácter militar y la óptima situación estratégica, unido al afán de reconquista del Rey castellano, propició el fortalecimiento de la ciudad a finales del siglo XII con la creación de la muralla y el reforzamiento con la barbacana, con 70 torres o cubos y la construcción del Alcázar (desaparecido ya en nuestros días). También en este siglo comenzó la construcción de la Catedral Vieja así como la aparición de los primeros palacios y casas señoriales de las que todavía quedan buena muestra de ellas.

    Desde sus comienzos los caballeros placentinos participaron en numerosas batallas tales como la Batalla del Castillo del puente del Congosto, la de Alardo y la de las Navas de Tolosa, así cómo en la toma de la ciudad de Baeza o la reconquista de la ciudad de Sevilla por Fernando III el Santo.

Bóvedas de la Catedral Nueva. S. XVI     Celosa de su libertad perdida en 1442 a favor del Señorío de los Zúñiga, vivió las turbulencias de la época hasta recuperar su libertad en Octubre en 1488, en que Fernando el Católico, jura a las puertas de la Catedral defender siempre la libertad y fueros placentinos.

    También, tuvo Plasencia, que ver con las discordias, sobre la Batalla de Sucesión de Enrique IV de Castilla apoyando las nobles a Juana la Beltraneja, debido a que en mayo de 1475 decidió asentar la corte en el Palacio de las Argollas, llegó a la ciudad el rey de Portugal Alfonso V.

    En esta ciudad de Plasencia se desposó el rey portugués con su sobrina Doña Juana, y dado que no se efectuó el matrimonio por no alcanzar del Pontífice la dispensa de parentesco, se coronaron aquí como Reyes, días más tarde y con fecha 30 de mayo de 1475. Doña Juana la Beltraneja, dirigió un manifiesto a las ciudades y villas del reino en el cual les comunicaba su desposorio y así alegaba pruebas para justificar su derecho a la Corona de Castilla.

    Por tal apoyo a Doña Juana, los nobles recibieron al igual que todos los de la zona el merecido castigo del desmoche de todas las torres palaciegas, perdiendo un tercio de su altura.

    Los siglos XVI y XVII marcaron el punto culminante de su historia. Contribuyó con sus hijos al descubrimiento, conquista y evangelización del Nuevo Mundo.

Detalle del coro. S. XV     Fundó importantes instituciones benéficas y culturales y nos legó monumentos que hoy nos sobrecogen, sobre todo la Catedral Nueva o Plateresca, comenzada en 1498 por el obispo D. Gutiérrez Álvarez de Toledo, hijo de los primeros Duques de Alba, el Acueducto o el Palacio del Marqués de Mirabel.

    Llegó a contar con tres Universidades, dos dependientes de los
dominicos y una de los jesuitas. En 1901, la reina María Cristina le otorgó el título de "LA MUY BENÉFICA", por el comportamiento humanitario con los soldados repatriados de la Guerra de Cuba en 1898.

    
    LAS CATEDRALES DE PLASENCIA:


    Y es que son dos las catedrales que aquí se conservan, un privilegio que comparte con Salamanca y que da fe del inmenso poder social y económico que ostentaba la diócesis en la Alta Edad Media y en el Renacimiento. Un poder, un orgulloso desafío que va desde la filigrana del coro de Rodrigo Alemán hasta la suntuosidad del retablo mayor, obra maestra de Portada de la Catedral Vieja. S. XIIIGregorio Fernández.

    El claustro, de planta irregular es el eje que engarza las dos catedrales, románico en sus columnas y capiteles y gótico en los arcos y bóvedas de crucería, que tiene en algunos tramos un claro sabor cisterciense.

    La Catedral Vieja, llamada de Santa María data de los siglos XII y XIII, tránsito del románico al gótico, con tres naves y cuatro tramos con bóvedas de crucería, románica en sus columnas y capiteles en los que se puede ver águilas entrelazadas, animales fantásticos o capitales historiados: gótica en sus arcos, bóvedas y ventanales donde destaca el cierre de alabastro. De lo más interesante son las misteriosas imágenes románicas adosadas en la bóveda gótica.

    En esta catedral está instalado el actual museo catedralicio. Destacando como piezas más importantes:

    - Los libros de coro, con un tamaño medio de 1,20m. por 0,60m, realizados en piel y alguno de ellos en piel de nonato (no nacido), salpicadas todas las páginas de miniaturas del siglo XV. Podemos ver doce libros de los ochenta y ocho que conserva el archivo de música.

    - Los ornamentos, que abarcan una colección del siglo XVI al XVIII, realizados en terciopelo, sedas preciosas y regados de perlas (todos ellos bordados por hombres).
   
    - Dos cuadros de Luis de Morales más conocido como el "Divino", la Piedad y el Cristo de la Columna.

    - La Virgen del Sagrario (s. XII y XIII) de madera repujada en plata.

    - Cristo de Pompeo Leoni (s.XVI)

    Cuando el cabildo decidió construir la Catedral Nueva a finales del siglo XV, quedaron destruidos el primitivo crucero, el ábside y las capillas adyacentes, pero aún podemos admirar el claustro recoleto y la sala capitular o capilla de S. Pablo, síntesis maravillosa y atrevida de estilos en la que se funde el románico con el gótico bajo la inspiración bizantina de su cúpula y su torre gallonada, conocida popularmente como la "torre del Melón". De esta influencia podemos encontrar otras tres torres en el Oeste de España. La primera en la capital de Zamora, en Toro y en Salamanca, conocPortada palteresca. Catedral Nueva. S. XVIida como la "torre del gallo".

    En 1948, el obispo D. Gutiérrez Álvarez de Toledo (hijo de los primeros Duques de Alba) comenzó la construcción de la Catedral Nueva donde trabajaron los más acreditados arquitectos de la época: Enrique Egas a final
es del siglo XV y ya en el XVI Juan de Álava, Francisco de Colonia, Alonso de Covarrubias, Pedro de Ibarra, Rodrigo Gil de Ontañón y Diego de Siloe. Bellísimo ejemplo de la arquitectura religiosa-renacentista, en la que destacan sus columnas, que al carecer de los capiteles, los nervios arrancan desde la basa y se abren a una cierta altura en forma de palmera.

    Entre las obras más importantes de la Catedral está el retablo Mayor, de composición mixta, con pinturas de Rizzi, y en imaginería la última obra de Gregorio Gernández. A la derecha del retablo Mayor destaca la portada plateresca de la sacristía, obra de Juan de Álva, y en la izquierda el suntuoso enterramiento de D. Pedro Ponce de León, realizado por Mateo de Villaviciosa en alabastro.

    Pero, si importante es el retablo de Gregorio Fernández, no menos trascendental es del de los hermanos Churriguera y su sobrino Alberto, donde se venera el misterio de la catedral y que mediante un mecanismo de tornos y poleas, se descubre una urna en caoba e incrustaciones de concha y plata repujada, donde aparece la dormición de la Virgen yacente y con los ojos cerrados esperando el tránsito para subir a los cielos. Es conocido este altar como el del "Tránsito".

    Aunque la joya más desconcertante y la más seductora de la Catedral es un coro que asoma tras la reja plateresca de Juan Bautista de Celma, ese bestiario mágico, esa intensa osadía del maestro Rodrigo Alemán, autorretrato en la misericordia del obispo y en la que preside la taracea de S. Nicolás. El coro, tallado en madera de nogal es Sepultura del Obispo Ponce de Leónel ejemplo más puro de estilo gótico flamígero. Son necesarias varias horas para admirar el maravilloso despliegue de sus taraceas, tallas, pomos, encajes y calados. Los dorsales son una Biblia de nogal que nos va relatando los episodios más notables de la historia sagrada desde la creación de Eva hasta la venida del Espíritu Santo. Pero son las misericordias y en los brazos de la sillería donde el maestro desboca su imaginación, derrochando un humor grosero que no se detiene ante lo obsceno e irreverente. Rodrigo Alemán, plasmó de una manera inmejorable el mundo de los buhoneros, pícaros, cícaros y mendigantes.

    Para terminar, llamará poderosamente la atención los vítores rojos que existen en la fachada plateresca y que responde a una tradición de los universitarios, que demostraban así su agradecimiento a todos aquellos que habían contribuido a que estos pudieron realizar sus estudios. Realizaban una especie de pasta, elaborada con sangre de toro de lidia, minio y especias de color rojo, con la que más tarde se subían por los edificios monumentales y colocaban el apellido o nombre de su benefactor con un Vítor. Así nos encontramos en la portada vítores de los siglos XVI y XVII hacia los canónigos "Herrera", "Lobera"…


© Senderos de Extremadura, 2000.
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