EL CORPUS CHRISTI DE SAN VICENTE DE ALCÁNTARA


UNA FIESTA EN AUGE MOTIVO DE ORGULLO LOCAL
TRAS MÁS DE 20 AÑOS DE EXISTENCIA MERECE YA LA DECLARACIÓN DE FIESTA DE INTERÉS TURÍSTICO REGIONAL DE EXTREMADURA

La festividad del Corpus Christi, una de las más importantes y tradicionales del calendario religioso español a lo largo de la historia, cobra en San Vicente de Alcántara una significación especial a comienzos de la década de los 80, cuando un grupo de vecinos de la Calle Cervantes, popularmente conocida como ‘Calle Larga”, decide ponerse manos a la obra con el objetivo de realzarla aún más, echándose a la calle para engalanar con motivos florales diversos ese tramo del recorrido procesional que más tarde realizará bajo palio la custodia con el Cuerpo de Cristo, resultando su trabajo todo un éxito digno por su belleza de la admiración del resto de ciudadanos de San Vicente de Alcántara, resultado satisfactorio que mueve a estos hombres y mujeres a repetir la experiencia al año siguiente, animando a copiar dicha idea al resto de vecinos de otras calles por donde discurre también el recorrido procesional, quienes poco a poco van recogiendo el guante y responden a dicho llamamiento, sumándose a los diversos grupos que se van formando por zonas otros muchos ciudadanos de distintas calles de la población por donde no transita la procesión, quienes prestan su apoyo y trabajo de una forma incondicional, contribuyendo con su esfuerzo a que la celebración del Corpus Christi vaya a más cada año y sea un referente ineludible en el calendario festivo de la ‘Capital del Corcho”.

Con el paso de los años se van aglutinando nuevas ideas por parte de los ciudadanos sanvicenteños y los típicos adornos florales a lo largo y ancho de las calles que forman el recorrido de la procesión dan paso a la realización desde la tarde anterior a la celebración y a lo largo de toda la madrugada de dibujos sobre el asfalto con distintos mensajes, siendo rellenados estos con serrín de corcho y madera que anualmente donan los industriales locales de ambos sectores y que es teñido con tintes de colores diversas en los días previos a la celebración por entusiastas hombres y mujeres que anual mente renuevan su ilusión por hacer que la fiesta vaya a más, confeccionándose así maravillosas alfombras que ocupan todo el ancho de las calles y que constituyen auténticas obras de arte que se hacen realidad gracias al ingenio de estos vecinos que reciben el reconocimiento unánime de las numerosas personas procedentes de localidades vecinas así como de otros puntos del resto de Extremadura que, cada año en mayor medida, visitan la población en esta jornada, mezclándose entre los sanvicenteños y haciendo de ella una auténtica fiesta grande desde primera hora de la mañana.

Tras más de veinte años de existencia son muchos los reconocimientos públicos, gran número de ellos desde los medios de comunicación, que está recibiendo la festividad del Corpus Christi de San Vicente de Alcántara, fiesta muy asentada gracias al buen trabajo de todos los sanvicenteños, por lo que tras su mayoría de edad afronta retos mayores y se encamina ya a cumplir los requisitos indispensables para solicitar ante la Conserjería de Obras Públicas y Turismo de la Junta de Extremadura su declaración como Fiesta de Interés Turístico Regional, declaración que! de producirse, vendría, sin duda alguna, a realzar aún más una fiesta intrínsecamente religiosa con ribetes turísticos y promocionales para una localidad, San Vicente de Alcántara, que tiene en dicha celebración un motivo de orgullo y que se lo ha ganado a pulso gracias a un formidable y duro trabajo de sus vecinos a lo largo de los años.

EMILIO JOSÉ RODRÍGUEZ BRIEGAS


LA FERIA DE SAN MIGUEL
(Fiestas del Corcho)

Desde tiempo inmemorial existe en San Vicente de Alcántara esta festividad coincidente con los últimos días de septiembre. En la mayoría de los pueblos españoles las ferias locales se celebran acompañando a alguna efeméride religiosa; no así en San Vicente, puesto que no se conserva dato alguno en relación a San Miguel, del cual no hay ni imagen en la parroquia. La primitiva feria de ganado aprovechó las postrimerías del verano para su instauración.

En siglos pasados nuestro pueblo era eminentemente agrícola. Segadores! hortelanos y ganaderos festejaban el final de una temporada y se preparaban para el comienzo de otra. En San Miguel se abonaban los arrendamientos de fincas, se contrataban las aparcerías y se hacían las ventas de grano. Todo acababa en San Miguel y, a la vez, también todo empezaba el 29 de septiembre. La feria de ganado iba acompaña da de bailes, atracciones infantiles y los famosos puestos de turrones y juguetes que se instalaban en la plaza. Después, con la industrialización y expansión de los procesos mercantiles del corcho, San Miguel fue perdiendo su carácter pura mente ganadero y agrícola, para ir pasando a ser lo que conforma en la actualidad: el festejo popular más importante de la comarca. A pesar de que en las décadas de los 60-70 San Miguel sufrió un notable decaimiento, limitándose apenas a algún estreno cinematográfico del más rancio cine folklórico nacional y a las socorridas vela das de los casinos, es a partir de los 60 cuando la feria pasa a subtitularse Fiestas del Corcho, adoptando aire andaluz en cuanto a su estructura, y ya en los 90 eclosiona con fuerza para atraer al real a la gente de cualquier edad de los alrededores.

Si el Corpus es un festejo religioso que necesita del trabajo de los san vicenteños, San Miguel sólo busca la diversión, ya que se lo dan todo hecho. Desde los concursos de animales de compañía hasta la pista de coches chocantes, pasan do por la elección de las Mises, la maratón de fotos, los conciertos de bandas de música, los desfiles de cabezudos, el rodeo, el pequeño tren urbano, los churros, las tómbolas, la puerta de luces, las competiciones deportivas, los farolillos, los top-mantas, los rebujitos, las case tas hasta la madrugada y algún recital de música en directo, cualquier cosa puramente lúdica tiene cabida en su ubicación actual que se queda pequeña ante la colosal invasión de forasteros.

Siempre clamará una voz pidiendo más. Siempre protestará un vecino a causa del tumulto.

Siempre aparecerá la eterna quererla del eterno descontento con el mundo. Pero los sanvicenteños estarán tan ocupados con la juerga, tan agotados con el continuo trasiego de case tas, tan felices en sus ronqueras que pasarán de aquello que no sea la alegría.

San Vicente tiene en San Miguel su trampolín al esparcimiento. Y así lo entendieron las poblaciones que lo rodean. Al final del verano, los senderos de Extremadura conducen, inevitablemente, a San Vicente de Alcántara.

JOAQUÍN BELTRÁN SALGADO


Información Ayuntamiento:
Tels. 924410050/924410811

 




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