senderos de extremadura
Iglesia de Ntra. Señora de la Consolación Monumentalidad
en la campiña
sur de
Extremadura.

M. Mateos y M.A. Díez
CEDER Campiña Sur
Fotografía: Amado


[Establecimientos de Llerena en ALEX]

  Azuaga, villa de vieja historia, se encuentra situada en el extremo suroccidental de la provincia de Badajoz a escasos kilómetros de la provincia de Córdoba, fue durante siglos cabecera de la Encomienda de ese mismo nombre.

  Testimonio de su importante pasado histórico es el conjunto de notables edificios que alberga en su casco urbano y en su entorno, muestra del relevante papel desempeñado por esta población en la historia de la Orden Militar de Santiago. Entre estos destaca y es el caso que nos toca tratar, la monumental parroquia advocada a Nuestra Señora de la Consolación; segundo templo, en importancia, de la provincia, después de la magna catedral de Badajoz. Situada al este del casco urbano, cercana al recinto amurallado conocido con el nombre de Castillo de Miramontes, ha constituido un hito en el desarrollo y estructura urbanística de la villa.

  Según los Libros de Visitas Santiaguistas de 1494 sólo existían en la localidad, la ermita dedicpieza de orfebreríaada a San Bartolomé, la de San Sebastián (en la actualidad ermita de la Merced) y la antigua iglesia parroquial dedicada a Santa Olalla. Esta última no pudo acoger en el año 1477, dado su pésimo estado de conservación, la celebración del capítulo general de la Orden en el que resultó nombrado Maestre, Don Alonso de Cárdenas. A raíz de este hecho se barajó la idea de construir un nuevo templo acorde con la importancia que poseía Azuaga, por aquellos años. Así, a partir del 1511, según documento extraído de los Libros de Visitas sabemos que: "fue visitada la yglesia de Sancta María de Consolación que es la que agora nuevamente se haze para yglesia parrochial de la dicha villa".

  Si esta es la fecha inicial de las obras, podemos establecer la de conclusión de la fábrica, allá por el año 1538, según inscripción embutida en el muro de la escalera de acceso al coro. Sin embargo, la ejecución de su capilla mayor, parece retroceder hacia finales del siglo XV, dado los gruesos nervios que sustentan la bóveda, aprovechando, al mismo tiempo, los restos de la antigua edificación allí ubicada.

  Debido a la gran calidad, su autoría presenta no pocos problemas de identificación. En un pasado fue atribuida a grandes maestros de la talla de Juan de Herrera o Alonso Berruguete, máximos artífices del momento.

  Estudios posteriores nos inducen a pensar que fue alguno de los maestros canteros que durante el siglo XVI trabajaron por buena parte de las tierras de Zafra y Llerena, el que se encargó de dirigir la obra. Posiblemente se tratase de Juan García de las Liebes, maestro de la Colegiata de Zafra.

 El edificio responde a una concepción de planta rectangular y alargada con tres naves y ábside en forma poligonal, al que se adosa la sacristía, por el lado derecho o de la Epístola y otras dependencias por el costado izquierdo o del Evangelio. En este mismo ala se abren tres capillas cercanas a la cabecera. Llama la atención la gran integración de todos sus volúmenes en planta, dando lugar a un espacio unitario, gracias a la ausencia de añadidos posteriores que pudieran distorsiopila bautismal de barro vidriadonar el modelo original.

  El granito y el ladrillo son los materiales básicos utilizados en la construcción del templo. Este granito aparece distribuido en sillares perfectamente labrados, utilizados en pilares, contrafuertes, torre y nervios de las bóvedas. El ladrillo se utilizará en las superficies abovedadas y en algunas partes de los muros. "Su singular perspectiva embarga las miradas del viajero y del observador, no encontrando límites su sorpresa y hasta encanta al contemplar sus fachadas, columnas y capiteles: todo lleno de primores, adornos, molduras y realces".

  Si atendemos a su valoración artística, destaca la soberbia belleza de la fachada de los pies, ideada dentro de un estilo Gótico Isabelino, con claras influencias de estética manuelina de origen portugués, como se pone de manifiesto en columnas torsas, balaustradas, pináculos, en la cuerda que marca el arco conopial de la entrada principal, así como en la rica ornamentación a base de motivos florales.

  Esta fachada está compuesta por cuatro cuerpos, perfectamente diferenciados en altura. El primero comprende la portada de los pies del templo que se encuentra enmarcada por dos esbeltos estribos. La portada, propiamente dicha, está introducida en un majestuoso arco conopial con florones, bajo éste evolucionan tres arquivoltas trilobuladas profusamente decoradas c
on grutescos. La curva central cobija una hornacina flanqueada por dos ángeles, con un rico dosel sobre una efigie mariana que alude a la titular. Otro arco, de tipo carpanel, se encarga de bordear el vano de esta puerta. Todas las arquivoltas descansarán sobre columnillas mediante capiteles muy bien trabajados. Por su parte, en el muro que completa este cuerpo superiormente, se esbozan pilastras coronadas por pináculos y en los espacios laterales que dejan los estribos encontramos menudas arquerías entrelazadas, que aunque góticas por el diseño, reflejan cierto sabor mudéjar en su disposición.

  El segundo cuerpo presenta un único vano con arco de medio punto, antepecho angrelado y decocrucifijoración de florones en su frente, dos columnillas adosadas con fustes rematados en pináculos sogueados flanquean este vano. Una transcripción en la separación de este nivel con el siguiente apunta la siguiente leyenda:

  "Azuaga por su bondad me fizo y con buen zelo diso le de le reino del cielo AME"

  El tercer piso contiene una ventana geminada por un parteluz de mármol blanco, enmarcada por dos pilastrillas adosadas. El último tramo, el de campanas, es de corte renacentista. Esta torre mide más de 30 metros y a ella se accede por una escalera circular, próxima a la que se dispone otro acceso que nos conduce hasta la azotea que tiene por balaustrada pequeñas columnas salomónicas. En el centro de la azotea se erige un remate cuadrangular con cuatro arcos en sus frentes.

  Existen otras dos portadas orientadas una al norte y otra al sur. La del lado del evangelio (norte), se llama del Perdón, compuesta por arcos carpaneles y apuntados, enmarcados por un gran alfiz de inspiración mudéjar. Sobresale la exuberante decoración vegetal basada en plantas autóctona: varios tipos de jarras, cantueso, etc. La portada sur o del lado de la Epístola contrasta, por su austeridad decorativa, con la anterior. En este mismo lateral sobresale la ventana de la sacristía, estructurada como un vano rectangular en el que se realiza un sabio estudio de perspectiva con los casetones renacentistas que la engalanan.

  De igual manera transmiten un indudable sabor gótico los arbotantes y contrafuertes que se encargan de recoger y distribuir por los muros, los empujes ejercidos por las desarrolladas cubiertas. Este impresionante exterior se acompaña de un interesantísimo interior en el que sus espacios se cubren con diferentes soluciones de bóvedas de crucería, destacando las estrelladas del tramo de la nave central, próximo a la cabecera, la del sotocoro y la de la sacristía.

  Aunque intenso, el ajuar artístico de esta parroquia ha sufrido importantes pérdidas durante estos dos últimos siglos, nos referimos al retablcrucifijo en marfilo mayor de traza clasicista realizado por Juan de Oviedo "el Mozo" en 1589 y un órgano fabricado en el siglo XVIII, destruidos durante el conflicto bélico nacional del 36. Aún se conservan una riquísima colección de piezas de orfebrería fechables entre los siglos XVI y XIX, un singular crucificado en marfil y una interesante muestra de la rejería bajoextremeña de los siglos XVII y XVIII. Sin olvidar, por supuesto, la impresionante pila bautismal de barro vidriado, modelada en los vecinos talleres sevillanos.

 Este templo ha sido objeto, recientemente, de, un afortunado proceso de restauración, llevado a cabo por la Escuela taller de la localidad.

   En suma, la sabia conjunción de elementos góticos y renacentistas en la decoración de la torre y en la ejecución del templo, ponen de manifiesto que el maestro que la llevó a cabo fue un gran conocedor de la estética gótica y de los nuevos aires renacientes del siglo XVI, creando un irrepetible y monumental conjunto, de belleza y armonía incomparables.




© Senderos de Extremadura, 1999.
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