senderos de extremadura
Santa Lucía del Trampal La Iglesia
Hispanovisigoda
de Santa Lucía
del Trampal

Juan Rosco.


[Establecimientos de Cáceres en ALEX]

  En la dehesa de Alcuéscar, a pocos kilómetros de la villa de este nombre se encuentra uno de los monumentos más importantes de nuestro patrimonio regional: La Iglesia hispanovisigoda de Santa Lucía del Trampal, denominada así por el paraje en el que se encuentra, una zona arenosa bajo la que discurren pequeñas corrientes de agua.

  EL PARAJE:

  En un lugar privilegiado, al abrigo de los vientos del norte por el farallón que supone la vecina sierra de Montánchez, y de una excesiva insolación por encontrarse en la zona de umbría de la sierra del Centinela.

  Cuando nos acerquemos a visitar este monumento hemos de empezar por analizarlo en su contexto, un bosque de encinas y alcornoques, unas hermosas vistas de las vecinas sierra y, si lo hacemos en la estado tras reconstrucciónépoca adecuada, una explosión de ben olor y de belleza en el florecimiento de las rosas de la jara y en el olor a azahar de los naranjos.

  El lugar, que tendría también el mismo atractivo en otras épocas, fue entendido como lugar de culto por varias culturas que construyeron hasta siete edificios religiosos en las inmediaciones, de los que aún quedan topónimos y algunas ruinas.

  El verdadero artífice de estos asentamientos es el agua, el manantial del Trampal, que hoy surte de agua a Alcuéscar pero que en otro tiempo era utilizado "previo calentamiento de sus aguas en rústico establecimiento" como dice Madoz, de balneario.

  EL PRIMER LUGAR DE CULTO REGIONAL:

  Todos sabemos que la patrona actual de nuestra región es la Virgen de Guadalupe, pero no siempre fue así. En tiempos prerromanos se rindió culto en nuestra región a la diosa Ataecina, a la que representaba en forma de cabra. De esta diosa tenemos numerosos epígrafes en la región y la mitad de todos los existentes se encontraron aquí, en Santa Lucía del Trampal.

  Poco sabemos de la antigüedad de este culto, así como si el mismo era autóctono de Extremadura o traído de fuera. Respecto de la antigüedad hemos de hacer notar la similitud de las cabritas que representan a Ataecina con la existente en el museo de Cáceres, procedente de Aliseda y fechada en el siglo VI a.C. Respecto de la procedencia del culto podemos señalar el sur, a través del Guadiana, navegable hasta la ciudad portuguesa de Mértola, en la que se encuentra una inscripción dedicada a esta diosa podría ponernos en contacto con el sur de España, norte de África o el Mediterráneo; pero también tenemos otros posibles orígenes que apuntan incluso a las Islas Británicas.

  UN EDIFICIO MUY SINGULAR:

  Nos soextracción de corchorprende Santa Lucía con su triple ábside separado en el exterior, algo inusual en los edificios religiosos de nuestro país, pero sobre todo de la época en la que cualquier alusión al tres era tenida por herética al recordar el credo arriano, en el que la Trinidad tenía una lectura diferente a la de la Trinidad católica. Esta singularidad sólo podemos encontrarla en la planta de la iglesia visigoda de San Juan de Baños, construida en el 661, lo que nos da una pista para datar la iglesia de Alcuéscar en la misma época, e incluso anterior según opiniones.

  Santa Lucía ha sido un hallazgo muy importante pues aparte de la belleza y el interés artístico del edificio, nos ha llegado en tan buen estado de conservación que nos permite aclarar una gran cantidad de puntos oscuros sobre las distintas partes del edificio eclesiástico visigodo y también sobre determinados usos litúrgicos del mismo.

  Van a cumplirse veinte años desde que Juan Rosco, autor de este artículo, y Luisa Téllez la descubrieron y la dieron a conocer.

  UNA CIUDAD PERDIDA:

  Siempre que se nombra a la diosa Ataecina en una de sus inscripciones, se alude a su ciudad: Turóbriga, que no se parece a ninguna de las que conocemos por la toponimia, de ahí la dificultad para ubicar el epicentro de su culto. Nuestras últimas pesquisas nos llevan a diferentes ámbitos geográficos para situarla, unas al Trampal, que en una forzada etimología podría proceder de Turóbriga, pero otras pesquisas nos llevan a Inglaterra, a Rochester, cuyo nombre antiguo era Durobrivae, tan cercano a Turóbriga.

  UN LUGAR PARA DISFRUTAR:

  Ignoramos cuáles serían los motivos que traerían peregrinos en la antigüedad a estos parajes, aunque dado el carácter vengador de la diosa bien pudiera ser para pedir el castigo por algún robo, como aparece en la placa de mármol del museo de Mérida, en la que se invoca el castigo de la diosa para el autor del hurto, y como parece insinuarse en una de las inscripciones de Santa Lucía.

   Hoy los motivos pueden ser bien diferentes, con buenas vías de acceso, con un entorno grato, lleno de olivos, naranjos, jaras, encinas y alcornoques, con una zona en la que la gastronomía es una delicia por su aceite, su vino, sus productos del cerdo, sus quesos, sus corderos y su repostería. Si a esto unimos la belleza paisajística y la gentileza de los habitantes de la zona, lo imperdonable es no visitar Santa Lucía, la más importante obra hispanovisigoda de nuestra región.

fragmento de imposta                                fragmento de imposta

 




© Senderos de Extremadura, 1999.
Queda prohibida la reproducción de la información gráfica y escrita sin autorización del editor

portada Volver al índice
[Volver al sumario] [Volver al índice general]