VALENCIA DE ALCÁNTARA

Aorta del fluir por la frontera

 



SU ENCLAVE

Los campos de Valencia de Alcántara fueron fondo oceánico, hace unos 400 millones de años, demostrado con el hallazgo de fósiles de animales marinos.

Gozan de un microclima mediterráneo con influencia atlántica que le proporciona templanza (media anual de 15,5 grados) y de lluvias en cantidad de 640 1/m2, de media por decenio. Gozan de la protección de las estribaciones de la Sierra de San Pedro, por el NE, y de Sierra Fría por el SW. Ventajas climáticas que favorecieron el hábitat humano desde el paleolítico, como demuestran los innumerables restos de aquellas épocas, entre ellos los dólmenes de la Edad de Bronce 1, de los que se catalogan 42.

 

SUS ATRACTIVOS SECULARES

Posee como notorio emblema de sus blasones, la hermosa Campiña.

Fronteriza, mantenedora de un equilibrio ecológico envidiable, de unos paisajes de ensueño y de ocho caseríos con gente acogedora y noble. Todos ellos pintorescos, ofreciendo rutas de senderismo que tanto atraen al visitan te: Rutas de los Dólmenes, Ruta Transfronteriza, Ruta de las Casas Rurales, Ruta Por Sierra Fría-El Pino- Sierra de la Paja-Jola, el caserío donde la pureza natural permanece inmaculada, Ruta La Fontañera, otro núcleo rural, cuya principal calle termina precisamente en la mismísima raya divisoria entre España y Portugal, y otras rutas más que ofertan la visión de aves de especies protegidas, de una fauna autóctona respetada, de flora típica, como la de plantas medicinales en los márgenes de la Rivera de Avid, con especies migratorias, incluso.

Es la campiña de Valencia de Alcántara un oasis en el caminar árido por las tierras cacereñas hacia Portugal, por el trayecto más corto que une a las dos capitales peninsulares.

 

QUE OFERTA EN LA ACTUALIDAD LA CAMPIÑA

Comodidades y modernas infraestructuras en esos caseríos, para el descanso veraniego y para las visitas en toda época. Diez casas rurales perfectamente acondicionadas y algunas con guías para rutas a caballo o en bicicleta. Abundancia de agua. La belleza natural incomparable. Hospitalidad por tradición de la idiosincrasia de sus vecinos. Vías de comunicación modernizadas. El Albergue Juvenil ‘Virgen de Guadalupe” que administra y tutela la Consejería de Educación, pletórico de movimiento en primavera y verano, y con servicios en las demás estaciones para cursos, convivencias y reuniones.

LO ÚLTIMO: Un Área de Descanso recientemente inaugurado, con ubicación al pié de Puerto de Pino, junto a la carretera internacional N-521, a sólo dos Km de Portugal, dotado de restaurante-cafetería, parque infantil, merenderos, amplios estacionamientos y modernas instalaciones.

LO PRÓXIMO: Un camping público de turismo, para cuya construcción a cargo de la Junta de Extremadura, ya donó terrenos el Ayuntamiento. Su situación será en el lugar de Barradas, junto al paradisíaco enclave del Puerto de Aguas Claras.

 

RECORRIENDO LOS CASERÍOS

JOLA: Con casa rural y otra de comidas. Situada en un valle hundido entre serranías de espesos bosques de pinos. Lugar de paz y sosiego, con naturaleza sin mácula, con fiesta el segundo domingo de agosto, en honor de la Patrona, Santa María del Pinar, que incluye en su programa un concurso de corte y pela de troncos de pinos, único en Extremadura, en el que demuestran su destreza los madereros de la aldea y caseríos cercanos. Junto a la ruda belleza de su entorno, el silencio y la tranquilidad. En la cima de su sierra frontal, la frontera con Portugal.

ALCORNEO: Liso y llano caserío, con restos romanos en La Silva, antiguo lagar de aceite y el dolmen de la Morera, junto a la finca del mismo nombre, en cuya casa-cortijo lucen los blasones del linaje Peñaranda.

LA ACEÑA: Su nombre es sinónimo de molino, con restaurante y casas de comida, enclavado en la ruta más visitada de dólmenes, pues se pueden contemplar cinco: Datas 1, Datas II, Mellizos o Anta de la Duquesa, Cajirón I y Cajirón II.

HUERTAS DE CANSA: El más céntrico y modernizado de los núcleos urbanos de La Campiña, lo atraviesa la carretera N-521, y fue el pionero del verano n esa zona y sigue siendo uno de los preferidos para el descanso estival, bien comunicado, con restaurante, varios bares, casas para alquiler acondicionadas y otras ventajas más.

Cerca, el flamante Área de Descanso, abierto en febrero de 2003, con restaurante, merenderos, parque infantil, amplios aparcamientos, y paisaje que atrae al visitante, al pie de Puerto-Pino.

EL PINO: Caserío pintoresco, entre las Sierras Fría y de La Peña, el segundo en antigüedad, con la más amplia zona urbana de todos. Tiene casa rural y bares, templo parroquial y le circunda un paisaje de ensueño. También es preferido por muchos veraneantes que disfrutan de lo natural por senderos tan atractivos como los del Puerto-Pino, La Duda, pista forestal de Sierra Fría, Las Carrizas ... y numerosos más.

PUERTO ROQUE: Diseminado en plena carretera N-521, por la encrucijada que abre esa vía internacional a través de la cordillera de la Peña. Cuenta con dos restaurantes, una casa rural con apartamentos, el albergue citado, y a solo 2 km, la entrada al país vecino, puesto de los Gallegos, por dicha carretera.

LAS CASIÑAS: Nombre de origen portugués, diminutivo de casas, con dos núcleos, Las Altas y Las Bajas, con muchos huertos de frutales (perales y cerezos sobre todo) y sotos de castaños. Bares-merenderos.

SAN PEDRO DE LOS MAJARRETES: El más histórico y antiguo de toda la Campiña, nacido a la sombra del que fue convento franciscano desde mediados del siglo XV, elegido por San Pedro de Alcántara para cursar el noviciado y tomar los hábitos de la Orden Seráfica en 1515. Fue en ese lugar, por tanto, donde el eximio extremeño dio sus primeros pasos hacia la santidad, lo que dejó huella en esa par- cela de la Campiña. Se conservan res tos de aquel cenobio, en gran parte convertidos ahora en el famoso Mesón El Convento y su excelente Hotel Rural, acreditado por su pureza y exquisitez culinaria, a los que añadir otra casa rural. Conserva, restaurado, el templo viejo del convento, que tiene la particularidad de exhibir dos altares superpuestos, caso muy poco corriente en iglesias extremeñas, Su fiesta del 19 de octubre, con tradición desde que fue canonizado San Pedro en 1669, cuenta con masiva participación de devotos, de las dos zonas limítrofes de la Raya. Como curiosidad, conserva el caserío un testamento grabado en roca de granito, en el umbral de una casa. El testamentario quiso así perpetuar sus últimas voluntades, por ese insólito y eficaz procedimiento.

LA FONTAÑERA: Núcleo urbano nacido del ancestral contrabando, medio de vida que fue de muchas familias avecindadas en La Raya. Situado a unos pasos de la aldea portuguesa de Os Galegos, otro nido de ese comercio ilícito pero consentido, “levantando la mano”, y a tope de la línea de frontera, de tal modo que su calle principal, como antes digo, termina en dicha señal divisoria, que política y administrativamente separa a los dos países peninsulares, y de tal modo, también, que una casa se construyó sobre tal línea, teniendo habitaciones en España y en Portugal, hasta que fue reformado el trazado, quedando toda la casa en zona hispana.

LA MIERA: Para ir a San Pedro de los Majarretes a la Fontañera, se pasa por la Miera, un diseminado con buena carretera, en cuyas proximidades puede contemplarse el dolmen “Huerta de las monjas”, que tiene la particularidad de mostrar un grabado en uno de sus ortostatos de granito: una figura femenina semejan te en su trazado a las que aparecen en las pinturas rupestres. Caso insólito el de esa figura, pues es el único dolmen de los campos levantinos que exhibe un grabado de esas características.

EL CORCHERO: Caserío ya deshabitado, que debe su nombre a la producción de corcho, “El Oro Pardo de Extremadura”, y cuyas casas, en gran parte abandonadas, tenían tejados de corchos. Se llega a él por la carretera de la Buena Vista, otra ruta de turismo, que permite en su principio contemplar los dos dólmenes de las Lanchas, tumbas excavadas en roca en Valdeposada, y otro dolmen incompleto, que se le titula con el nombre de extinto caserío. Y siguiendo esa carretera, que es de circunvalación, se llega a otro dolmen, el de la Tapada del Anta (anta es dolmen en portugués), uno de los consolidados por la Consejería de Cultura y Patrimonio, de gran tamaño y en lugar preeminente de un altozano.

ALTITUDES DE LA CAMPIÑA SOBRE EL NIVEL DEL MAR
Sierra Fría (cumbre)………...........................................972 m
El Pino (caserío).………………………...................….600 m
Las Casiñas Altas……………………………...............580 m
San Pedro (caserío) ………………………………..….550 m
Huertas de Cansa…………………………………..….520 m
La Fontañera (caserío) ………………………….…….590 m

 

OTROS LUGARES A VISITAR

A modo de marchas por el campo de Valencia de Alcántara, pueden contemplarse los restos de hasta 20 villas agrícolas de la época romana, destacando las de El Espadañal, El Jardinero (con un poblado de bronce 1, ya excavado científicamente), Fuente Blanca, San Antón, El Richoso (todos ellos a un lado y otro la carretera EX- 110, de Valencia a San Vicente de Alcántara; Los Sexmos del Sever, junto al río del mismo nombre, que hace frontera, por la carretera de Montetrigo y otras cercanas a la población.

Y aún más cerca, está, por la carretera de San Pedro, el Valle de San Benito, con una extensa necrópolis de tumbas excavadas en roca, de diferentes tamaños y formas, algunas con almohadillo para pies y cabeza del difunto, tumbas que se fechan en época tardorromana o paleocristiana, sin que se haya podido fijar con exactitud por cuanto no se ha encontrado ninguna sin violar, todas las que se ven están sin su tapa, y en ciertos lugares aparecen varias juntas, con tamaño para adultos y para niños. Esa ruta, es asequible a todos, por su corta distancia al casco urbano de la villa y sus accesos fáciles.

 

LA GASTRONOMÍA RAYANA

Otro aliciente que ofrece la zona fronteriza de Valencia de Alcántara es su típica gastronomía, conservada con pureza tradicional en casi todos los núcleos urbano de La Campiña y en la misma villa.

En embutidos de cerdo, son muy demandados la cominera, la patatera, la fariñera, la panera, la salchicha, el lomo en vela, los chorizos de hueso y de “mixtura” (carne de porcino y vacuno), el exquisito “buche” que se toma con primer plato de arroz, segundo de coles y tercero de ese embutido y los añadidos de pestorejo, tocino, lacón y otros productos de cerdo.

De otras carnes: el frite de cordero o chivo, el solomillo a la brasa, el cordero y el cochinillo al horno, chuletas asa das de cordero, filetes de vacuno retinto y de caza, en su tiempo, carnes de venado, perdiz, conejo, liebre, jabalí, en distintos guisos y modalidades, des tacando el arroz y el paté de liebre, el guisado de ciervo, el conejo al ajillo, en escabeche y encebollado, la perdiz a la moda de Alcántara.

Otros platos: el gazpacho, tortilla de espárragos trigueros, mojo de peces de río, la chanfaina, las migas con torreznos y paneras, e incluso con trozos de solomillo, el cocido rayano (sopas, garbanzos, patatas, chorizo, mondongas, tocino y lacón), los quesos de cabra, oveja y mezcla, la cachuela (plato de las matanzas: sangre de cerdo cocida, agua, hígado, canela y pimentón rojo en rama), sopas de tomate, de patatas y de hígado de cerdo. Muy típico es la tiborna, que constituye el desayuno en los lagares de aceite en la época de la molturación, y que se confecciona con pan abierto ala mitad y tostado, mojándolo luego en aceite y echándole azúcar, canela y vino.

En repostería, destacan los fritos borrachos, los bollos de pascua, las papas temblonas, las roscas fritas, empanadas, fritos de boda, y una amplia gama, tortas de chicharrones, todo de tipo casero.

 

CURIOSIDADES

Más arriba de la pista forestal de Sierra Fría, casi en la cima central, existe una pequeña zona pedregosa, limitada por el resto de vegetación salvaje de la montaña, con forma semejante al mapa de América del Sur. A finales de otoño y al comienzo de primavera, aplicando el oído entre las piedras desmenuzadas que constituyen el pavimento, se escucha el ruido como el del correr de agua entre curso rocoso. La tradición oral asegura que en esa llamada “Cascajera”, en sus profundidades, existe “un brazo de mar”.

Frente al que fue Puesto de Aduanas en la frontera de Puerto Roque, en las laderas de La Sierra de la Peña, es fácil hallar pizarras azules (magmáticos), con fósiles de animales marinos, siendo los más corrientes, unas crucianas de bilobites. De esas piedras hay muestras en el pavimento antiguo de las calles del Caserío del Pino y haciendo pared frontal en un horno típico ubicado en la terraza del Bar-Restaurante “El Cruce” de Puerto Roque.

Desde Puerto Pino, siguiendo la cordillera granítica de Sierra de la Peña, hasta el Puerto de Aguas Claras, pueden contemplarse el buitre leonado y otras aves carroñeras, que anidan en aquellos parajes de abrupta belleza.

En la llamada Huerta de la Jorna, en laderas de Sierra Fría por la ruta hasta La Duda, existen cerezos de excelente calidad de tal modo que antes de plantar los pinos del extenso bosque serrano que hoy se contempla, se pensó en plantar esa clase de cerezos, lo que hubiera proporcionado riqueza incalculable.

Aún quedan restos en la cumbre de Sierra Fría, del que fue puesto de vigilancia de los carabineros, contra el viejo contrabando, igualmente se ve en la parte portuguesa de enfrente, otro puesto semejante de la antigua guardia fiscal del país vecino. Por la cumbre de esa sierra corre la raya fronteriza, por lo que una falda es española y la otra lusitana.

RECORRIDO URBANO POR LA VILLA (YA ERA NÚCLEO CON ANTERIORIDAD AL 138 A. DE C.)

Enclavada en la antigua Lusitania, por donde Viriato guerreó con astucia contra Roma, se hallaba un poblado con el nombre de VALENTÍA, el que al ser asesinado ese guerrero, cedió con sus tierras a los que militaron bajo el caudillaje del mítico adalid, el pro Rebasa, pues, los 2000 años de existencia la actual Valencia de Alcántara.

Un repaso por el recinto urbano y cercanías, permitirá contemplar:
1.- Un acueducto romano, que fue gigante, del siglo 1, en la Calleja de La Barca, que surtía de agua a la romanizada VALENTÍA.
2.- Un puente de la misma época, sobre la Rivera de Avid, en ruta hacia el cerro de San Francisco (Polígono Industrial)
3.- Una fuente pública, también romana, La Fuente Monroy, en la llamada Calleja del Zorro, restaurada hace pocos años.
4.- Bohíos, que fueron en tiempos de los árabes, puestos de vigías en los cerros.
5.- El castillo-fortaleza, de cimientos árabes, construido después por la Orden de Alcántara con las murallas alrededor de la villa para estableces plaza fuerte, a partir de 1.221. Monumento que ha sido restaurado, consolidado y habilitado para Biblioteca Pública, archivo municipal, Centro del Conocimiento, cafetería-bar, salas de exposiciones y de conferencias, y otras acogedoras dependencias.
6.- Templo Gótico de Rocamador, junto al castillo, del siglo XV, declarado en 1.982 Monumento Histórico Artístico Nacional. Tiene tres naves longitudinales, con bóvedas góticas que dan suntuosidad a la edificación. Conserva la tabla de mayor tamaño que pintó Luis de Morales (La Virgen y los Santos Juanes) y un Cristo crucificado, atribuido al famoso Berruguete.
7.- Templo de la Encarnación, siglo XV, con portada gótica que perteneció a otro templo, el de Santiago, del siglo XIII, que fue derruido cuando las guerras fronterizas de los siglos XV y XVI. Conserva altares barrocos, un bello púlpito y muchas losas sepulcrales en el pavimento.
8.- Casa Consistorial, construida durante el reinado de Carlos II, con soportales que sustentan columnas árabes, pertenecientes a una antigua mezquita.
9.- El barrio Gótico-Judío, compuesto por 19 calles y 266 portados ojivales y de otros estilos. Es el conjunto urbano más extenso de Extremadura, entre los que habitaron judíos, de los que se conservan allí, muchas reliquias, tales como lo que fueron escuelas sefardíes y la famosa sinagoga, única en la frontera extremeña con Portugal, hoy restaurada y rehabilitada, semejante a la tan nombrada de la ciudad lusitana de Tomar. Este Barrio está declarado Conjunto Histórico.




© Senderos de Extremadura, 1999.
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