CÁCERES

Senderismo Religioso



Por : Amparo Fernández Gundín.
Departamento de Relaciones Públicas y Turismo.
Excmo. Ayto. de Cáceres.


Desde siempre, la religiosidad de cada época ha marcado profundamente la fisonomía urbana de las ciudades. Las iglesias, en torno a las cuales se organizaba la vida comunitaria, eran la referencia básica de las diversas colaciones en las que se dividía la ciudad. Ante ellas se suceden los momentos más importantes de la vida, no sólo de la ciudad, sino de cada individuo, llegando a ser, en algunos momentos de la historia, el lugar de enterramiento de la nobleza. Estas iglesias dejarán una riqueza artística fuera de toda duda, una gran riqueza urbanística al desarrollar plazas ante ellas, y una magnífica referencia visual que suponen las torres en la silueta de la ciudad, el sonido de sus campanas o el reloj que rige el día a día de sus habitantes.

Según el desarrollo urbanístico de Cáceres podemos suponer que la colación más antigua fue la de la Iglesia de Santa María puesto que, según se menciona en el Fuero, era el centro de la vida pública de los habitantes de la villa amurallada y el lugar donde se celebraban las reuniones del Concejo. Se cree que existió una primitiva iglesia levantada entre los años 1169 y 1173, en un momento en que la ciudad se encontraba bajo el dominio cristiano pero sin haber finalizado aún las luchas de reconquista.

La iglesia que podemos visitar hoy refleja un proceso de construcción que se alarga desde el s. XIII hasta la segunda mitad del s. XV y comienzos del s. XVI.. Es de estilo románico de transición al gótico, con algunos elementos renacentistas. La portada frente al Palacio Episcopal, es ojival y tiene finas arquivoltas, tímpano desnudo de adornos y con el hueco partido por un pilar con una ménsula sobre la que está la imagen de la Virgen. La portada de los pies es gótica en cuerpo saliente, y con canecíllos románicos en la cornisa. La torre es de tres cuerpos, divididos por molduras. En el segundo cuerpo, dentro de un medallón, está el símbolo de la Virgen, un jarrón con flores, y coronan la torre cuatro flameros. Al pie d eésta, se encuentra la imagen de San Pedro de Alcántara, de 1954, realizada en bronce por el escultor extremeño Pérez Comendador.

El interior, de plana rectangular, está dividido en tres naves, separadas por pilares cruciformes, destaca el retablo mayor que es de estilo plateresco, realizado en madera de cedro por Roque Balduque y Guillén Ferrant entre los años 1549 y 1555; la portada de la sacristía, también plateresca, es obra de Alonso de Torralba, y el coro del siglo XVI, con sus tres arcos desiguales. Le fue otorgada la categoría de concatedral en 1957, compartiendo sede episcopal con la catedral de Coria.

En esta misma Plaza de Santa María, hoy podemos encontrar otros edificios religiosos, entre los que cabe destacar el Palacio Episcopal cuya parte más antigua data del siglo XIII y la más moderna del siglo XVII. La fachada principal es renacentista y tiene la puerta de arco de medio punto, con doble adorno de sillares almohadillados. A ambos lados de la puerta podemos observar dos medallones con figuras, todo ello enmarcado por dos columnas toscanas y en la parte superior por un friso en el que puede leerse la inscripción "D. García de Garlaba, Obispo de Coria 1587". En la parte más alta de la fachada vemos el escudo de Galarza, una garza semiexplayada sobre banda con la inscripción "AVE MARÍA". Hay ventanas en los dos pisos, las de abajo tienen una artística reja y están enmarcadas con sillares almohadillados, rematadas con arcos de descarga. La fachada lateral, gótica del s.XV, es de cantería y tiene arco bilobulado dentro de una arcada de finas molduras.

El otro centro religioso y urbano de la ciudad se encontraba en la parte alta de la misma, era la Iglesia de San Mateo, que daba nombre a la segunda colación cacereña. Esta iglesia fue edificada sobre restos de la antigua mezquita árabe. Su construcción comenzó en la segunda mitad del siglo XV, continuándose durante el siglo XVI y recibiendo distintos añadidos hasta finalizar en el siglo XVIII. Posee elementos de estilo gótico, renacentista, plateresco y barroco. En la fachada principal destaca la portada plateresca, entre dos columnas de orden compuesto, en arco carpanel, con dovelas adornadas con angelitos. Los medallones de ambos lados representan a San Pedro y San Pablo, por encima el friso adornado con motivos vegetales y un medallón con el busto de San Mateo. En la parte más alta de la iglesia hay una bella espadaña en ángulo. La torre no tiene ninguna decoración y fue construida en 1780 por Juan Vecino..

En el interior, de una sola nave con bóvedas nervadas de granito, destacan el retablo mayor, de pino en su color, de estética rococó y carácter arquitectónico, tallado en la segunda mitad el siglo XVIII (1765 1778) por Vicente Barbadillo y un gran número de enterramientos de las familias nobles de esta colación como los Perero, Ulloa, Golfín, Saavedra, Ovando, etc. Debe destacarse asimismo la intervención de Rodrigo Gil de Hontañón, realizando la capilla de los Sande, actual sacristía, en la que conjuga sabiamente un interior gótico por su llamativa bóveda de crucería estrellada con un depurado exterior casi de manierismo vignolesco.

En esta misma colación podemos observar el Convento de San Pablo, que da nombre a la plaza en la que se encuentra situado. Es un convento de clausura perteneciente a las monjas franciscanas. La iglesia es de estilo gótico levantada a finales del siglo XV, época en la que se produce la fundación del mismo.

La fachada tiene una sencilla puerta gótica de arco apuntado y alfiz, rematada por una bella espadaña barroca del siglo XVIII, con dos campanas, adornos de volutas y medallón con inscripción, y coronada por una cruz de piedra.

El interior es una pequeña iglesia de planta de cruz latina, con retablos churriguerescos, y cinco altares. La parte conventual se organiza en torno al sencillo claustro, de dos pisos,, con arcos carpaneles en el inferior y de medio punto rebajado en el superior, en cuyos muros 'hay restos de pinturas del siglo XVI.

Si seguimos en esta misma colación, bajando por la Calle Ancha llegamos a la antigua puerta de Mérida, y extramuros encontramos el Convento de Santa Clara, construido entre 1593 y 1612, y fundado por Da Aldonza de Torres Golfín, viuda de Sancho de Paredes. Para su fundación, en 1561, afectó las rentas de cuatro capellanías que tenía instituidas, una vez que hubieran fallecido los correspondientes capellanes. Ésta fue la causa de que su construcción no se iniciara hasta 1593.

La portada tiene frontón partido por un templete con la imagen de San Francisco, a cuyos lados hay escudos con las armas de: Golfín, Torres, Paredes y Ribera. En el ángulo izquierdo, escudo de Da Aldonza de Torres Golfín, sobre el que hay una figura de Santa Clara. El Convento se inauguró el 5 de noviembre de 1614, después de vencer numerosos pleitos y otros obstáculos. Para ello fueron en procesión desde el Convento de Santa María de Jesús (hoy Diputación Provincial) las monjas clarisas que habían de ocuparlo, acompañadas del clero, nobleza y pueblo de la villa. Estas monjas procedían de otro convento de Toro. Hoy lo ocupa una comunidad de monjas clarisas de la Orden de San Francisco.

El crecimiento de la ciudad fuera de las murallas determinó la construcción de otras dos iglesias, de esta manera surgirán dos nuevas colaciones: la de Santiago y la de San Juan.
La Iglesia de Santiago es de estilo románico y gótico. Aunque ciertos documentos permiten incluir su existencia en el siglo XII, al constituirse los Fratres de Cáceres o de la Espada, núcleo germinal de lo que más tarde sería la Orden de Santiago, los restos más antiguos datan del siglo XIV, prueba de ello son los canecíllos que figuran sobre las portadas que se abren a ambos lados, el relieve representando a Santiago Peregrino sobre la puerta posterior y el primer tramo de la Capilla Mayor, que forman la parte románica de la iglesia.

La remodelación de la iglesia se realizó a partir del año 1549 bajo las ordenes de Rodrigo Gil de Hontañón, destacando de esta obra la capilla mayor cubierta con una bóveda estrellada y la sacristía de bóveda plana. Poco después, Gil de Hontañón abandonó las obras y el proyecto de templo de cruz latina. Finalmente, se encargó de la terminación del templo al maestro Sancho de Cabrera, que optó por realizar una nave única cubierta con bóvedas de crucería y un bello coro a los pies.

En el exterior destacan las dos puertas, que se abren en arco apuntado con sencillas arquivoltas enmarcadas por alfiz y sobre la posterior, además, un triple arco ojival abocinado, también podemos observar varias veces el escudo de la familia de Carvajal.

En su interior alberga un grandioso retablo encargado en 1557 al maestro Alonso de Berruguete, que fue finalizado por sus discípulos en 1565, y que está colocado sobre un bello basamento pétreo realizado por Pedro de Marquina, una extraordinaria reja renacentista de mediados del siglo XVI realizada por Francisco Núñez, y de las distintas tallas de esta iglesia, podemos destacar el Cristo de los Milagros y Nuestra Señora de la Esclarecida ambas del siglo XV y Jesús Nazareno tallado por Tomás de la Huerta en 1609.

En esta misma colación, ocupando un solar en el que estaban la ermita de San Bartolomé y las Cárceles del Corregimiento, se levantó el Convento de Santo Domingo de Guzmán, promovido por Da Catalina de Saavedra. Fue construido a lo largo del s. XVI. La Iglesia sigue el modelo conventual de dominicos, organizando el espacio con planta de cruz latina a la que se incorporan una serie de capillas comunicadas entre sí por atajos. Apoyando en soportes compuestos de columnas, las bóvedas son de crucería simple en la nave, con terceletes en el tramo del crucero y de más rica tracería en el presbiterio. El convento fue reconstruido en el s. XVIII. En su centro hay un pozo con cuidada forja con el emblema dominico. En el presbiterio de la iglesia se alza el retablo mayor, fechado en 1692. En él hay una serie de pinturas de santos dominicos presididas por la imagen de Santo Domingo de Guzmán.

La Iglesia de San Juan, de menor riqueza, es mencionada en la época medieval bajo el nombre de San Juan de los Ovejeros, reflejo del predominio ganadero entre los habitantes de esta colación parroquial. Esta iglesia, de estilo gótico, se comenzó a construir en el siglo XIII con el ábside y continuaron con el resto de la iglesia hasta finalizarla en el siglo XVIII. Del exterior podemos destacar las dos portadas, a los lados de la nave, de arcos apuntados; el ábside, en el que podemos ver canecillos de tradición románica bajo la cornisa y dos escudos de esquina bajo yelmo.

El interior es de una sola nave, cubierta por bóvedas de crucería con terceletes, de tres tramos, más ancha que la cabe cera formada por un tramo corto, cuya bóveda es de traza más compleja y donde hay hueco para reliquias con portada plateresca, muy decorada labrada en la piedra, con querubines y busto de San Pablo.

Uniendo las dos prime colaciones de las que hablábamos, la de Santa María y la San Mateo, aparecerá en el s. XVIII la Compañía de Jesús en la ciudad de Cáceres. La implantación de ésta es una decisión particular de la familia de los Figueroa, en su línea de Señores de Mayoralguillo. El último titular fue Francisco Vargas Figueroa y Aponte, que ingresó en la Compañía de Jesús y entregó su fortuna para la fundación de una iglesia y un colegio de Jesuitas en Cáceres, pero murió en 1698 sin ver cumplido su deseo. La licencia para la construcción de este conjunto se otorgó en el año 1716, pero la edificación se llevó a cabo en la segunda mitad del s. XVIII.

La iglesia, de estilo barroco, sigue el modelo de la erigida en Roma por la Compañía de Jesús. Presenta una elevada fachada con dos cuerpos de columnas que remata con un frontón, en el cuerpo inferior se puede apreciar la puerta en arco de medio punto, y en el superior una hornacina con la imagen de San Francisco Javier, y se flanquea con dos grandes torres cuadradas de mampostería y sillería en los ángulos, con remate piramidal. Su interior tiene planta de cruz latina, con una sola nave, cubierta con bóveda de cañón de tres tramos, cruceros con cúpula y adornos en la capilla mayor y en varias capillas laterales. El retablo mayor es de un cuerpo, con columnas corintias, enmarcando un cuadro de Paolo Maffei, que representa un milagro de San Francisco Javier. En el crucero hay una compuerta que descubre un aljibe natural.


El Colegio, que forma conjunto con la iglesia de San Francisco Javier, posee una portada que consta de un entablamento sostenido por columnas de capiteles compuestos, sobre el que se eleva otro cuerpo con un balcón que se cierra, en la parte más alta, con un frontón quebrado. En esta portada destaca un escudo realizado en mármol blanco, con cuarteles de Castilla y León, perteneciente a Carlos III. El interior se organiza en torno a un claustro con articulación de arcos y pilares propia del barroco.

Todo el conjunto se eleva en la Plaza de San Jorge, dedicada al patrón de la ciudad. En la actualidad la iglesia pertenece a la Congregación de la Preciosa Sangre y apenas se dedica al culto. En cuanto al colegio, alberga el Palacio de Exposiciones "San Jorge" y la Filmoteca de Extremadura y la delegación territorial de la Consejería de Cultura y Patrimonio de la Junta de Extremadura.

Presidiendo la ciudad, en la Sierra de la Mosca, encontramos el Santuario de Nuestra Señora de la Montaña, que tuvo su origen en una pequeña capilla excavada en la roca por un ermitaño del s. XVII, Francisco Paniagua. La imagen que allí se conserva fue declarada Patrona de la villa de Cáceres en 1668, fecha en la que el Concejo decidió ordenar la edificación del templo. Es una iglesia de mampostería encalada, de una sola nave cubierta con bóveda de cañón y lunetos. El interior está profusamente decorado con yeserías y posee un buen retablo mayor barroco realizado hacia 1725, probablemente según traza de Manuel de Larra Churriguera. Como es propio de los santuarios barrocos, dispone de camarín, realizado en 1716.

El templo fue ampliado en el s. XVIII, cuando le añaden las capillas laterales, dedicadas al Cristo de la Salud y a Santa Ana.
El turista que guste visitar este santuario, tendrá la oportunidad de observar la integración de la Ciudad Monumental y la Ciudad Moderna de Cáceres. La vista completa de la ciudad desde aquí es magnífica.

Además de todas las iglesias, conventos y ermitas mencionadas antes, existen otras muchas edificaciones religiosas en la ciudad, sin duda todas ellas tienen su importancia a lo largo de la historia y, cada una ha sido partícipe de la misma en mayor o menor medida. Sólo por citar alguna de ellas, hablaríamos de: el conventual de San Francisco (hoy nuestro Centro de Congresos), el convento de San Pedro ó el de la Purísima Concepción, las enfermerías de San Antonio y San Pedro de Alcántara, la ermita del Vaquero, la del Espíritu Santo, la de las Candelas, la de la Soledad, la de San Antonio de Padua o la del Amparo. Hablar de todas ellas daría lugar a un nuevo artículo, que, para no cansar al lector, dejaremos para otra ocasión.

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© Senderos de Extremadura, 1999.
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