Sierra Grande-
Tierra de Barros 
Tierra de contrastes


MEDIO FÍSICO

Nos situamos en pleno centro de la provincia de Badajoz en un territorio cuyo contraste principal viene marcado por la convivencia entre la sierra y el llano. Un encadenamiento de sierras a modo de paredes de contención en forma de arco cuyos extremos se sitúan en Torremejía, Alange, La Zarza y Oliva de Mérida al norte, y en Santa Marta al sur, rematado al este en Hornachos. La sierra, en cotas que oscilan entre los 500 y los 900 metros, enmarca una llanura de suaves ondulaciones que se abre paso hacía el oeste( Vegas Bajas del Guadiana) y cuya arcilla roja es predominante, resultado de la sedimentación de materiales iniciada a finales de la era terciaria.

Se extiende por una superficie de unos 2000 km2 y goza de un clima mezcla de mediterráneo y continental: inviernos cortos y suaves, veranos secos y calurosos. la pluviosidad es escasa, oscilando entre los 350- 400 mm/año en el llano y los 450- 600 en las zonas más elevadas. El contraste es evidente, aunque no se traduce en un elemento separador, muy al contrario conforma una comarca complementada económicamente a lo largo de la historia: pleno cultivo en la llanura y aprovechamiento pecuario y vegetal a mediada que nos acercamos a las sierras. Contemplamos, pues, un mosaico cuyas piezas principales en el interior son los viñedos, olivares y campos de cereales, entre los que se entre meten a veces almendros o parcelas de huertas a la vera de ríos y arroyos. Como ribete externo, la dehesa tiene también aquí una presencia notable, sus pastizales encinares proporcionan lo necesario a un ganado no muy numeroso pero si de gran calidad.

Las tierras más altas y las del abrigo a la sierra, menos manipuladas por el hombre, mantienen la identidad del bosque mediterráneo: enebros en las umbrías y cotas altas , alcornocales, encinares y pastizales en las faldas y valles. Los márgenes riparios sostienen una vegetación común a toda la comarca donde conviven el taraje, el carrizo, la adelfa, la mimbrera o la junquera, todas ellas dan cobijo a una paviana acuática abundante en ciertos puntos.
El agua, visitante escueta y de impuntualidad estacional la mayoría de las veces, tiene su mayor caudal en el río Matachel, afluente del Guadiana por su izquierda, que discurre por el este acompañando la trayectoria serrana hasta juntar sus aguas con las del Valdemedel y Palomillas en el grandioso embalse del Alange ( 852 Hm3 o 50 Km2 de superficie) tras haberse surtido de otras corrientes menores como el Retín o San Juan y haber ofrecido el suministro a diversas poblaciones desde otra primera bolsa: Los Molinos (33,7 Hm3)
A su vez, el oeste se riega por caudales de menor importancia pero no por ello ajenos a la creciente fertilidad de sus estrechas vegas. El más nombrado de ellos es el Guadajira, con recorrido de sur a norte directamente hasta el Guadiana. Otras corrientes de menor importancias son la Garandina, Entrín Verde o Los Limonetes

El espacio que nos ocupa abarca los municipios de Aceuchal, Alange, Almendralejo, Corte de Peleas, Entrín Bajo (Entrín Alto), Hinojosa del Valle, Hornachos, La Albuera, La Zarza, Oliva de Mérida, Palomas, Puebla de la Reina, Puebla del Prior, Ribera del Fresno, Santa Marta de los Barros, Solana de los Barros, (Cortegana y Retamar), Torremejía, Villafranca de los Barros y Villalba de los Barros. Entre todos acogen a una población de 78.000 habitantes. Las distancias entre los pueblos son tan cortas que un recorrido por la comarca no fatiga en exceso al visitante, ya que la media de separación entre ellos es de unos 12 kilómetros.

Las vías terrestres esenciales que discurren por esta tierra son, por el centro la N-630, cuyo trazado ha sido convertido recientemente en autovía, integrada en la ruta más importante del oeste del país dimanante de la milenaria Vía de la Plata .Y, por el suroeste, la N-432, que une a Extremadura por esta parte con Andalucía y Portugal. Otras vías anchas y en buen estado que surcan la comarca son la EX300 y EX3O1. La primera une a la comarca con la capital provincial, Badajoz, y la segunda enlaza el oeste provincial con el este (Olivenza- Don Benito).

Los pueblos siguen hoy manteniendo su dependencia agrícola y, aunque la modernidad va cambiando su fisonomía urbanística con la copia de modelos ajenos a la tradición del lugar, aún podemos contemplar esa reminiscencia agrícola en los trazados rectos de calles y en ristres de casas blancas en todos ellos. Esa arquitectura de impulso popular está representada por una casa amplia, de muros encalados, de dos plantas, la baja para vivienda y la de arriba, de menor altura y llamada “doblado”, para curar la chacina o guardar el grano de la cosecha.

El interior de la casa tiene su centro de reunión familiar en una estancia utilizada también como cocina por contar con una gran chimenea. De estas construcciones, propias de los labradores y potentados, se conservan muchos ejemplares dada la calidad y técnica con las que fueron levantadas: anchos muros de tapia o ladrillo macizo reforzados con la piedra en sus partes más básicas. Las puertas y ventanas suelen ser de gran luz, adornadas de atractivos precercos que, junto a las variadas formas de rejas y balcones, dan a las fachadas un aspecto señorial.

Nuestros pueblos, a excepción de Almendralejo (27.500 hab.) y Villafranca (12.500 hab.), no tienen gran tamaño. Seis oscilan entre los 2.500 y los 5.000 hab. Los once restantes entre los 600 y los 2.000 hab.


PARAJES NATURALES

Coincidiendo con la sierra y sus aledaños se conservan espacios catalogados ya como zonas de especial protección, ya sea por la fauna, por la flora o por ambos. Entre los más destacados se encuentran la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) de Sierra Grande de Hornachos que abarca una extensión de 12.000 Has. Este hábitat representa la casa de grandes rapaces como el águila imperial ibérica, el buitre leonado, el águila real, búho real y gran variedad de córvidos e
insectívoras. En cuanto a especies terrestres aparecen jabalíes, jinetas, meloncillos, comadrejas, zorros, conejos y liebres.
En torno a las orillas de Matachel nominado LIC (Lugar de Interés Comunitario) buscan la subsistencia aves sedentarias y migratorias: fochas, somormujos, garzas, cigüeñas, y otras especies. Ocupa una zona de 1.165 Has.

T
ambién el río Palomillas es considerado LIC, con las características idénticas a las de su hermano mayor el Matachel.

Más al norte se sitúa la futura ZEC (Zona Especial de Conservación) de Alange y Sierras Centrales (Peñas Blancas). Esta obedece a la existencia de una flora y una fauna casi vírgenes, cuyo valor se ve incrementado por un paisaje resplandeciente por la presencia del embalse y por la abundancia de fuentes, pozos y manantiales. De las aves nombramos a las rapaces corno el águila perdicera, búho real, mochuelo o aguilucho cenizo y, dentro de las acuáticas, al ánade real, pato cuchara, cerceta común, cormorán grande, ánsar común, garza real o martín pescador, además de la cigüeña blanca o la grulla común.

Otro de los atractivos naturales lo encontramos en el llamado Complejo Lagunar de La Albuera, uno de los espacios más relevantes a nivel de conservación en la comarca, pues reúne tres figuras de protección: ZEPA, LIC y zona húmeda acogida al Convenio de Ramsar, que cuenta con una superficie de 2.135 Has., cobijo y sustento de garzas, fochas, grullas y cigüeñas, situado en una zona llana donde las aguas afloran en charcas debido a la impermeabilidad del sustrato granítico.La fauna en la llanura es más escasa por el elevadísimo aprovechamiento del suelo. El conejo en el bajo monte y la liebre en la llanura tienen presencia importante.

HISTORIA Y PATRIMONIO

Desde la prehistoria tenemos numerosos testimonios que demuestran la habitabilidad de esta comarca. Concretamente, podemos fechar en la Edad de Bronce los primeros vestigios constatados tales como las pinturas rupestres esquemáticas en la Sierra Grande de Hornachos (La Silla, Peñón Grande o Sierra de Pinos) o en Las Calderitas del pueblo de La Zarza, un poblado fortificado en Alange, así como uno de los más importantes yacimientos calcolíticos de Europa localizado en “La Pijotilla” cercano a Solana de los Barros. De época posterior se datan las necrópolis de Villafranca de los Barros y el importante asentamiento del “Cerro de Hornachuelos en Ribera del Fresno, donde se aprecian los restos de una ciudadela amurallada con su entramado de calles y necrópolis. En los últimos años se están en investigación otros yacimientos como el de “El Palomar” en Oliva de Mérida (s. VII a V a. C.).

Fue durante la dominación romana cuando la zona alcanzó una mayor relevancia, no sólo por la riqueza de sus campos, sino por poner en conexión las poblaciones del valle medio del Guadiana con las del Guadalquivir. Consecuencia de ello fue la construcción de la principal calzada romana del oeste peninsular: la Vía de la Plata. Por otro lado, más al este encontramos que la denominada después Cañada Real Leonesa Occidental coincide con asentamientos prerromanos y romanos, indicativo de su importancia primigenia en el tráfico de mercancías y ganado y el enlace de Córduba e Hispalis con Emerita Augusta, testigo de lo cual se conservan miliarios romanos en el término de Hinojosa del Valle. Aparte, la proximidad de la capital de la Lusitania y el fácil acceso a las tierras diseminó por doquier las "villae", de manera que rara es la población que no encuentre en su entorno restos, especialmente del s. II al IV d.c., de los que se tiene constancia en Alange con su castillo que primero fue fortaleza romana (Castrum Colubri), en Torremejía con una presa e inscripciones, en Solana de los Barros y Santa Marta con mosaicos de una villa, o en Entrín Bajo con elementos constructivos y un pequeño puente. De entre todos destaca en mucho la recuperación de las termas romanas de Alange a partir deI s. XVIII, hoy aderezadas con la ampliación en moderno balneario de prestigio reconocido.

El dominio visigodo no dejó sus huellas particularmente en esta zona, absorbida su importancia todavía por la Mérida metropolitana, salvo pequeñas muestras en Hornachos. Sin embargo, la ocupación árabe hasta el siglo XIII, generalmente, y hasta el XVI en el caso de los moriscos de Hornachos, devuelve a estos territorios una importancia que desde entonces no han perdido. Esta ocupación no fue tanto por cumplir objetivos militares como por establecer asentamientos para el aprovechamiento agrícola. De hecho, los restos de fortificaciones militares se ubican únicamente en Alange y Hornachos. El cultivo de las huertas en las riberas supuso durante siglos la mejor aportación de los árabes, tanto que, tras la reconquista cristiana y hasta nuestros días, han perdurado las técnicas y conocimientos utilizados, testimoniado en los restos de las ‘Huertas Moriscas’, auténticas generadoras de productos naturales, algunos de ellos autóctonos.

La reconquista llevada a cabo a partir de 1.234 supuso que la mayor parte de la zona pasó a depender de la Orden de Santiago y de la desaparecida del Temple. En unos casos sobre enclaves importantes preexistentes como Hornachos o Alange, en otros refundando poblaciones casi eliminadas por las guerras y penurias como Puebla del Prior, Palomas, Ribera del Fresno o Aceuchal.

Entre los siglos XIV y XV, en la parte más occidental, tomó gran poder la casa de los Suárez de Figueroa, que por estas tierras dominó Villalba como villa principal y donde edificó un castillo ahora en reconstrucción. Además fundó las aldeas de Santa Marta, Solana y Corte de Peleas aún soportando serios litigios con el alfoz de Badajoz.

De todos los hechos históricos acaecidos por estos lares hasta el siglo XVII es de especial relevancia el de la presencia de una población morisca en Hornachos. Esto consolidó al pueblo como uno de los centros socioeconómicos más punteros de Extremadura hasta la expulsión de aquellos por la pragmática de Felipe III en 1.610. La impronta morisca se aprecia todavía en el trazado de calles y en construcciones de iglesias de estilo mudéjar.
El carácter de encrucijada, la indefensión natural y la proximidad de asentamientos más importantes en distintas épocas (Mérida, Badajoz, Zafra) nos ha privado de contar hoy con un mayor y más valioso patrimonio arquitectónico, salvando el eclesiástico. De este son de destacar los ejemplares de iglesias mudéjares construidas bajo la tutela de la Orden de Santiago, símbolo no sólo de un eclecticismo artístico, sino también cultural y social. Ejemplos de ello son las iglesias de Hinojosa del Valle, Hornachos, Puebla de la Reina, Palomas y Alange donde las filigranas de los alarifes mudéjares se alzan en las alturas coronando sus torres.
En todas las iglesias se guardan obras pictóricas, de orfebrería y tallas de gran valor, especialmente del Barroco en adelante. Ninguna conserva un estilo único y todas han sufrido cambios según las corrientes del momento. Entre las mejor dotadas está la de la Purísima Concepción en Hornachos, declarada Monumento de Interés Cultural, que guarda retablos barrocos, una pila bautismal y hermosas tallas y pinturas, la de Ntra. Sra. de la Purificación en Almendralejo que conjuga gótico, plateresco y herreriano y cuyo interior presenta un magnífico conjunto de frescos de Nembrini, Bernardi y Gritti o los retablos barrocos de Palomas, Ribera del Fresno, Santa Marta, Solana y Villalba de los Barros. Excepcionalmente, la iglesia de Ntra. Sra. del Valle en Villafranca de los Barros se distingue por su estilo gótico.

De los siglos XVII y XVIII proceden los aires urbanos de algunos municipios de la comarca con la construcción de casas solariegas, fruto del asentamiento de grandes propietarios agroganaderos en momentos de paz. Buena muestra de ellas se encuentran en Ribera del Fresno (Ojeda, Vargas-Zúñiga, Aparicio o Grajera), Aceuchal (Gutiérrez de Salamanca, Solís, Becerra, Castañeda, Rangel, Velasco o Millán de la Hiz) y Almendralejo (Palacio del Marqués de la Encomienda y Palacio de Monsalud). Las calles ofrecen una visión evocadora ante tanta blancura de fachadas y detalles de molduras y enrejados en portadas y balcones.

También en los campos se han conservado grandes mansiones, algunas de ellas habitadas y en buen estado, datadas de la segunda mitad del XIX o principios del XX como “Las Poyatas" en Palomas o la casa-palacio de los Condes de la Oliva de Mérida.

RICOS EN VINO , ACEITE Y ACEITUNAS

Uno de los aspectos aglutinantes y más importantes de la comarca de Sierra Grande-Tierra de Barros es, sin duda, su riqueza en productos agroalimentarios. Entre ellos destacan sobremanera el vino, el aceite y la aceituna, denominadores comunes igualmente de ese contexto productivo donde la vid y el olivo son los máximos protagonistas. En esta comarca se pueden encontrar gran variedad de productos con una marcada ligazón al territorio donde se producen. Son algo más que una delicia gastronómica, constituyen y representan una cultura, un pueblo y una tierra, y son el signo evidente del buen hacer de sus gentes. Almendralejo, además de cabeza de comarca., ostenta el título de Ciudad Internacional del Vino, aunque la bebida preferida de Baco mana de las viñas de gran parte de los municipios.

La visita se facilita en un gran número de bodegas y cooperativas previo aviso y fuera de las épocas de recolección, por lo cual una buena propuesta sería emprender la ruta del vino, aceite y aceituna. En un sentido o en otro podríamos dar la vuelta a la comarca: Hornachos, Hinojosa del Valle, Ribera del Fresno, Puebla del Prior, Villafranca de los Barros, Aceuchal, Villalba de los Barros, Santa Marta de los Barros, Entrín Bajo, Corte de Peleas, Solana de los Barros, Almendralejo y Torremejía. Entonces encontraríamos ricos caldos blancos, tintos y rosados. Excelentes vinos blancos jóvenes, frescos, de baja graduación, suave paladar y aromáticos obtenidos de variedades pardina, cayetana o macabeo. Vinos tintos provenientes generalmente de la variedad tempranillo, cencibel, garnacha o eaubernet sauvignon que salen con excelente calidad, equilibrada pigmentación, aroma agradable e ideales para destino a crianzas.

El nivel tecnológico alcanzado en las bodegas, la experiencia adquirida de muchos años, la benignidad del clima y la unificación de intereses como la DO. Ribera del Guadiana han impulsado una actividad que cada día reporta mas ventajas al desarrollo de toda la comarca. La consecuencia es la presencia creciente de nuestros vinos en los mercados internacionales.

La producción de alcoholes ha sobrepasado sus cortos límites y la sofisticación ha conseguido elaborar cava, mostos concentrados, anises y toda una gama de licores de sabores, como el original sabor de bellota.

La aceituna se ha aupado a un lugar de privilegio en los últimos 30 años junto al vino, tras la bajada en el cultivo de cereales. De ella se extrae un aceite de oliva virgen extra, ingrediente indispensable de nuestra sabrosa gastronomía. La aceituna de mesa, representada por más de cien marcas, ha abierto mercados en Estados Unidos, Canadá, Rusia y el Este de Europa. Sólo Tierra de Barros produce hoy más del 10% del total nacional. La variedad manzanilla es la más cultivada y se elabora para presentarse aderezada, en salmuera o negra. La variedad gordalilla se comercializa entera, partida o rayadas con el aliño tradicional.

En la localidad de Aceuchal sus naturales han orientado su labor, aparte de las ya conocidas y comunes para toda la comarca, a la producción y comercialización del ajo. Este elemento culinario de esencial presencia en toda la gastronomía, reporta una gran actividad y convierte a esta población en una de las capitales del producto en el ámbito nacional.

COMO LLEGAR

Hemos mencionado antes la ubicación central en la provincia de Badajoz lo cual favorece decisivamente la facilidad de acceso. La vía más utilizada, la carretera, nos ofrece estas posibilidades:
1- La N-630 una vez que pasamos de Mérida hacia el sur o la misma procediendo de Andalucía y superamos Zafra.
2- La N-V pasando también Mérida hacia Sevilla.
3- La N-432, que nos acerca a Andalucía y Portugal.

En tren:
1- Desde la estación de Mérida enlazando a Torremejía- Almendralejo- Villafranca
2- Desde Sevilla directamente en el sentido inverso

En avión:
1- Por el aeropuerto de Talavera la Real ( sólo dos vuelos regulares por semana). Situado a 40 km del centro de la comarca.
2- Por el aeropuerto de Sevilla ( 2 horas de carretera)

 

PUNTOS DE INFORMACIÓN

Una información detallada sobre cualquier aspecto turístico se puede consultar en las oficinas de turismo de:

Almendralejo, Atrio de la Piedad, 2. Tlfno. 924 666 967

Hornachos, Pz. de la Cultura, s/n. Tlfno. 924 533 533

Villafranca de los Barros. Ayuntamiento.
                                         Tlfno 924 527 822 / 924 524 156
La página Web de la Diputación Provincial de Badajoz
dispone de información genérica y específica de todas las poblaciones( www.dip-badajoz.es/municipios ). Además, casi todos los Ayuntamientos y algunos particulares han configurado su propia página a tal fin.

El contacto con la Federación para el Desarrollo de Sierra-Grande- Tierra de Barros (FEDESIBA), organización mixta sin animo de lucro creada para dinamizar el desarrollo integral de la comarca, puede realizarse a través de los e-mail: fedesiva.stamarta@asirioma.com y fedesiva.hornachos@asirioma.com o de los teléfonos de sus oficinas: 924 534 288 (Hornachos) y 924 609 810 8 Santa Marta de los Barros).




© Senderos de Extremadura, 1999.
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