MERIDA

Misteriosa y milenaria


Texto:
Enrique José Enrique Carrasco

Fotos:
Ayuntamiento de Mérida

A lo largo de su recorrido, de una parte a otra de la ciudad se puede "excavar" en los años toda una historia que encierra y abarca multitud de misterios, desvelados gracias a todo un legado que esconde sus entrañas y que poco a poco ha hecho florecer una ciudad ubicada ya en un presente actual y que convive con su pasado.

Mérida recoge en su historia un conjunto patrimonial esplendoroso, en el cual destaca lo arqueológico, declarado en 1.993 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Y todo siendo aprovechado en nuestros días en la forma de un Teatro Romano, que otrora fue donado a la ciudad por Marco Agrípa, de la época del emperador Trajano, con una capacidad para 6.000 personas que se sumergen actualmente y que dan luz al Festival de Teatro Clásico de España, en donde el espectador se siente inmerso en una época que hace “ín situ”, no parecer tan lejana. Está considerado como el edificio más emblemático de la arqueología romana emeritense.

Pero no solo esta construcción hace transportarte a época tan lejana. Inmediato a éste, y dedicado a los espectáculos gladiatorios, se encuentra el Anfiteatro, con una capacidad aproximada de 15.000 espectadores.

Todo esto hace parecer que uno se encuentra en la misma Roma de entonces y que toda su historia y tradición acerque esta ciudad al antiguo Imperio Romano.

Viendo los restos del Circo Romano, el cual se destinaba a las carreras de caballos, observamos que aún conserva la planta completa, con una capacidad para 30.000 espectadores.

Y los foros o plazas públicas en los que se desarrollaban los hechos más cualificados de la ciudad. Dentro de uno de estos foros, en concreto en el Municipal, se levantó el Templo de Diana, considerándose como uno de los edificios mas ornamentales de la ciudad.

Todos estos vestigios de una época pasada se complementan con una ciudad y unas gentes que reconocen y quieren su pasado, e incluso conviven con él.

La primera obra levantada en la ciudad, fue el Puente Romano, destacando en su tiempo por su importancia estratégica. De la misma manera cabe destacar el Arco de Trajano, considerado como una puerta monumental que da acceso a uno de los foros.

Dada la importancia que en su día tuvo Emérita Augusta, fue necesaria una planificación urbanística, destacando dentro de la misma sus obras hidráulicas. Gracias al Acueducto de San Lázaro, el agua, procedente de las captaciones subterráneas, era conducida hasta la ciudad.

Estas construcciones hidráulicas, iban acordes con una ciudad que en su tiempo gozó de una importancia extraordinaria durante el asentamiento romano, añadiéndose también el puente romano sobre el Albarregas, el Embalse de Cornalvo o el dique de contención de aguas del río Guadiana y destacando entre estos últimos el embalse de Proserpina construido para el abastecimiento de aguas de la ciudad.

Todos estos detalles fueron planteados en su época con una gran visión de futuro y cuidando todos los aspectos urbanísticos que han perdurado hasta nuestros días y que han dado a

Augusta Emérita una importancia, constatada en nuestro tiempo y, que tal vez, también tuvo por entonces.

En Augusta Emérita, la vida entraba a diario gracias a los relojes de sol que adornaban los jardines de sus casas, como las del Mitreo, Alcazaba, del Anfiteatro o las Morerías.

Y, al terminar el día y llegar su fin, sus muertos “reposaban” (y aún lo hacen) en sus tumbas, en los mausoleos o los columbarios, donde familias de gran estirpe erigieron su última morada.

Con la llegada de los visigodos, la ciudad continúa con su auge y ya en la épocaárabe, los emires levanta sobre ella su fortaleza, edificada con materiales procedentes de construcciones legadas por el Imperio Romano.

Destacaron en esta época, la Alcazaba, siendo el edificio más representativo de la cultura árabe en Mérida. A lo largo de la historia y de todas las civilizaciones, han ido permaneciendo diversas construcciones. Remontándonos al siglo XV tenemos el Convento de Santa Clara; la Ruinas de San Andrés en el siglo XVI y acercándonos al XVII, la iglesia franciscana de Nuestra Señora del Carmen.

Espacios permanentes y vanguardistas, como son los museos de esta ciudad, que acogen los tesoros que nunca deben perderse, de una cultura tan representativa de las épocas y avatares que han marcado a este pueblo.

Museos como el de Arte Visigodo, que cuenta con una importante colección de piezas, que formaron parte de la arquitectura visigoda emeritense.

Museo Nacional de Arte Romano, diseñado por Rafael Moneo Valdés y que acoge unas 37.000 piezas catalogadas inspiradas en la arquitectura clásica romana.

La Colección Comarcal de Prehistoria, que cuenta con más de 500 piezas arqueológicas y que complementa el Museo de Biología, el cual contiene unas 10.000 piezas que fueron destinadas a la Geología minera de Extremadura.

Y, por último el Museo Municipal del Ferrocarril, instalado en la Casa de Cultura, que aparte de estar compuesto por útiles y maquinaria del ferrocarril, posee una maqueta, que consta de varios circuitos automatizados, con numerosas estaciones y 300 metros de vías por los que circulan mas de sesenta locomotoras.

La ciudad, además, posee gran número de edificaciones de gran interés, como es el Palacio de los Mendoza, en la actualidad un complejo hotelero, en la Plaza de España.

Cuenta Mérida, con fiestas y tradiciones que se han ido sucediendo a través de los tiempos, y, que hacen de esta ciudad, un lugar acogedor para el visitante, como son los Carnavales, con ambientación romana por las calles más céntricas, o la Semana Santa a la cual se intenta impulsar, con numerosos desfiles procesionales, incluyendo en sus recorridos, monumentos romanos tales como el Arco de Trajano y árabes como la Alcazaba.

Una gran importancia tienen los Festivales de Teatro Grecolatinos que se celebran en el mes de Julio en el Recinto del Teatro y Anfiteatro Romanos.

En cuanto a su Artesanía, con la influencia de la Escuela de Artes Aplicadas, ha resurgido en Mérida el desarrollo de la cerámica, policromada o no, y, la restauración y confección de mosaicos que enlazan con la tradición romana. No podemos por menos que destacar la obras de Rafael Ortega, los hermanos Lorenzo y Juan Manuel Pérez Vinagre y Luisa Díaz Liviano, grandes maestros de la cerámica y el mosaico.


E
n cuanto a su gastronomía, en Mérida existen numerosos restaurantes, en buena parte dedicados preferentemente a la cocina regional extremeña, que dejando al lado la falsas creencias, va más allá de los embutidos, jamones y productos derivados del cerdo.

Todo este recorrido histórico, está totalmente abierto a multitud de eventos y acciones que, se desarrollaron y se siguen desarrollando a lo largo de los tiempos, sobre las piedras de esta ciudad, testigos mudos de una población que encierra misterio, historia y que... ojalá siga haciéndolo.





© Senderos de Extremadura, 1999.
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