senderos de extremadura

El ciclo festivo de Navalmoral de la Mata

Domingo Quijada González. Cronista Oficial de Navalmoral

Navalmoral es un pueblo lleno de tradiciones, tanto sagradas como sociales. Y tiene su explicación lógica, ya que siempre mantuvo profundas raíces religiosas, etnológicas, culturales, etc.

Y, como es natural, se desarrollan a lo largo de ciclo cronológico anual: el más fácil de entender o asociar, porque así es la evolución normal del año (incluyendo los meses y estaciones); aunque le podríamos aplicar otro enfoque, si tenemos en cuenta otros parámetros...

El comportamiento demográfico de los últimos años, con la llegada masiva de inmigrantes, los cambios económicos y sociales, y otros aspectos que afectan a todas las poblaciones en general, han producido una notable regresión en las tradiciones y fiestas populares. Aunque algunas han resistido los envites en su contra, y otras han sido recuperadas gracias a una serie de actuaciones acertadas por parte del Ayuntamiento y de aportaciones ciudadanas.

Veamos resumidamente el conjunto festivo de Navalmoral de la Mata, vigente o desaparecido:

  • La cosa comenzaba en el mes de Enero con la mágica noche de los Reyes Magos. Y, aunque se hayan introducido algunos cambios en este sentido y en los últimos años, todavía los más pequeños (y los que no son tanto) esperan con impaciencia que llegue la noche (o la tarde) de Reyes.

    Los niños y jóvenes actuales identifican la festividad anterior con el 5 de enero. Sin embargo, los que ya peinamos canas asociamos esa celebración con la de los Reyes Magos: en la mañana del 6 de enero (bien temprano), que era cuando recibiamos los esperados regalos (los que eran buenos, pues los que se habían portado mal recogían carbón...) tras una maravillosa noche de espera, de vigilia y esperanza...

    Así se realizaba tradicionalmente, aquí y en la mayoría de los lugares de España. Pero el 5 de enero de 1979 se introdujo en Navalmoral un cambio: la Cabalgata de Reyes, gracias a la colaboración de varias asociaciones locales (incluyendo la "Comisión de Festejos", que se creó en 1977). Que, desde entonces, niños y mayores acuden a presenciar, tras haber escrito y enviado antes la correspondiente carta, a los propios Reyes de Oriente o por la mediación del príncipe "Aliatar"... Desde entonces, montados en briosos corceles, en pausados camellos o en vehículos motorizados, cada víspera de Reyes recorren la calle peatonal y diversos establecimientos sanitarios o sociales portando los esperados regalos.

  • El 2 de Febrero, día de las Candelas, era también uno de los más esperados del año pues, además de ofrecer las madres sus hijos a la Virgen, se celebraban grandes bailes que duraban hasta la madrugada (a los que se desplazaban jóvenes desde múltiples lugares, llegando incluso a fletar autocares...). Fiesta bastante antigua, ya que se remonta al siglo XVIII (que nosotros sepamos). Y que, centrándonos en Navalmoral, siempre se ha considerado el preludio del Carnaval. Hablando de los bailes, las mujeres se ataviaban en ese acto con el traje típico: refajo, mandil, blusa, pañuelo de cien colores y la famosa toquilla de pelo de cabra.
  • Y en ese mismo mes de Febrero, o en Marzo (según los años), se celebraba la fiesta grande de Navalmoral: los Carnavales. Y, sobre esta tradicional fiesta morala, ¡qué les voy a decir que ustedes no sepan ya!... Hoy reconocido más allá de nuestros límites comarcales y autonómicos por su cordialidad, belleza, colorido, originalidad, sana diversión e ingeniosidad, hasta el punto de haber sido declarada "Fiesta Regional de Interés Turístico (en 1986), hunde sus raíces en la lejanía del tiempo (como es lógico, dado el carácter ancestral de estos festejos). Pero guarda una serie de rasgos propios que lo diferencian de los demás, que le han permitido sobrevivir hasta en los momentos económicos y políticos más difíciles y evolucionar positivamente. Nadie pudo acabar con él, porque es manifestación de alegría en los momentos felices y sirve de terapia ante la adversidad; a pesar de que, a lo largo de la historia, ha sufrido numerosos cambios.

Lo que si conviene es que les ofrezca un avance de lo que aquí pueden hallar si toman la acertada decisión de acercarse en esos días: la Elección de Reinas y Damas (con sus trajes maravillosos que, unido a otros detalles, hacen que este acontecimiento destaque por su gran belleza y espectacularidad), la Coronación de las mismas y el Pregón del Carnaval, el Chupinazo, el Baile de las Candelas ya mencionado (tan tradicional...) en la Caseta Municipal, Verbena y Carnaval Nocturno (verdaderamente maravilloso, con desfile de Peñas y Grupos por calles y Casetas), el Concurso de Murgas y Chirigotas (que no son las de Cádiz, sino las de Navalmoral...), el Desfile de las monumentales Carrozas y Comparsas (caso único en España y con setenta años de antigüedad; algunas son verdaderas obras de arte y de ingenio constructivo), la Quema de la Sardina (con sus plañideras y degustación incluida), el Ferial para los pequeños y jóvenes, los Fuegos Artificiales, Vaquillas, y un largo etcétera (incluyendo actividades recreativas, deportivas, culturales, artesanales, etc.).

  • De acuerdo con la celebración del Carnaval (en febrero o marzo), en Marzo o en Abril llega la Semana Santa, con tradicionales cultos religiosos (de gran devoción y recogimiento) y procesionales (el paso del "Amarrad" es muy antiguo: del siglo XVI o principios del XVII).

Durante el siglo XX, debido a las numerosas crisis existentes, hubo un retroceso en los cultos externos. Sin embargo, en los últimos años han vuelto a recuperarse con acierto: en 1994 surge la primera cofradía de los tiempos modernos (con trajes penitenciales y todo...), la del "Cristo en la Cruz"; y dos años después ya había seis.

A destacar también la gastronomía en estas fechas, que se basaba en platos típicos muy comunes en toda la comarca, abandonando la carne: potajes, tortillas varias, bacalao en múltiples versiones, huevos rellenos o rebozados, espárragos y criadillas de campo. Como postres o dulces se distinguía el arroz con leche, las natillas, sapillos, pestiños, huesillos, floretas y torrijas.

Sin olvidar las excursiones campestres al entorno de Navalmoral antaño (de entrañable recuerdo para nuestros mayores).

  • En Abril se celebraba antiguamente la Feria de San Marcos, el día 25, en la dehesa de su nombre (o de San Benito). Duraba, varios días y allí concurrían los vecinos del Arañuelo y muchos ajenos a nuestra comarca, con un tipismo y policromía admirable. Se compraba y se vendía casi de todo, con bailes y rondas nocturnas.

Se pierde en los primeros años del siglo XX, quizás por las crisis económicas. Pero, en junio de 1919, la Corporación de Navalmoral acuerda crear una nueva Feria de ganado y comercio, con el nombre de "Feria de Abril" (como en Sevilla), en "El Espadañal" y durante los días 24, 25 y 26. Aunque no se hizo realidad
o hasta 1924, cuando comienza en la dehesa citada (frente al Hospital actual y junto a la carretera) y de acuerdo con su propietario (Joaquín Alcalde).

en 1930 se desplaza al "cordel" y zona de lo que hoy es el Hospital Campo Arañuelo, cerca de la anterior ubicación. Después de la Guerra Civil, pasaría al "Canchigordo" y a la zona del Mercado (donde hoy están los colegios Campo Arañuelo y Sierra de Gredos, hasta que desaparece en los años 60, debido a la crisis agraria.

  • En el pasado más o menos remoto, los días 2 y 3 de Mayo de cada año se festejaba la "Santa Cruz": los niños se vestían de nazareno, portando cruces florales. Desgraciadamente, ésta es otra de las celebraciones ya desaparecidas.

Y también se perdió la importante Romería de Santa María de la Mata, que desde siglos pasados se estuvo celebrando cada 9 de mayo -festividad de San Gregorio y de la Campana de la Mata- en ese lugar, y a donde acudían los vecinos del Concejo de la Mata (Navalmoral, Peraleda, Millanes, Torviscoso, Malhincada, Valparaíso y el propio lugar de Santa María de la Mata). Dicha fiesta se centraba en una imagen de ese santo, protector de agricultores y hortelanos ubicada en la mencionada Iglesia de Santa María de la Mata (tanta fama adquirió San Gregorio que, hoy, ese templo es más conocido con el nombre de "ruinas de San Gregorio").

Para finalizar con ese mes de mayo, que se inicia con la Fiesta del Trabajo desde aquel lejano ya 1 de mayo de 1931, que fue cuando se declaró por primera vez y de forma oficial en España dicha celebración, debemos recordar que, aunque en la actualidad se enfoca desde el punto de vista laboral, sindical y reivindicativo, en aquellos años de la República se festejaba también en plan lúdico-festivo: con una especie de Romería en la dehesa del Espadañal, a donde desplazaban una Manubrio para el baile, con comida campestre y otros actos.

  • En un mes de tanto trabajo como es el de Junio (sobre todo antes), también eran necesarios los momentos de descanso y diversión. Y, entre los variados festejos que se celebraban, destacaba la mítica Noche de San Juan (coincidiendo con el solsticio de verano): Y así, en Navalmoral como en tanto otros lugares (aunque aquí no tenía tanto aspecto supersticioso), en la noche del 23 -víspera de San Juan- había mozos que hacían simulacros de plantar árboles en la puerta de la moza que pretendían (con manifiesta alusión a su deseo de echar raíces). Al día siguiente se celebraban rifas y verbenas, con suelta de dos vaquillas: una para los solteros y otra para los casados. Tradición tan curiosa e interesante se esfumó hace ya muchos años, ante el alud de tanta modernidad...

También en junio comenzaban las Verbenas, ligadas al descanso y la diversión: los más antiguos bailes tuvieron lugar en la "Plaza Vieja", donde hay noticias de su celebración desde siglos pasados.

Pero ya en el siglo XX cambió la situación y, como nuestros mayores conocen bien (mejor que yo...), era habitual comenzar las verbenas en junio, aprovechando las múltiples celebraciones religiosas (sobre todo):
Corpus Cristi, San Antonio, San Juan y sus diversas manifestaciones populares, inicio de las labores del campo, etc.; para continuar después en Julio, especialmente en la festividad de Santiago.

Y hubo una época en que brillaron con esplendor, durante la 2ª República; estando organizadas casi todas ellas por las dos Sociedades de Baile más importantes que tuvo Navalmoral en el pasado: la Unión Triunfadora y la Juventud Mora/a, que celebraban sus bailes alternando los frontones de Amarnie y Díaz. Tras la Guerra volverian a celebrarse, pero hay cambio en los decorados: además de los lugares cerrados (como el Centro Mora/o, el baile del Tío Quintín, el Baile de la Paja y el Rosneo del tío Silva), continúa la Terraza de Verano en el Frontón de Arnarnie, o en Díaz (que más tarde se convierte en Capri). A los que seguirán el Cruz Blanca, Bahía, Club, Las Palmeras, Las Vegas, Brasilia, etc.

  • Como es conocido, el 15 de Agosto de cada año se conmemora la festividad de la Asunción de la Virgen María. Pero, como muchos moralos recordarán, esa fecha estuvo durante mucho tiempo asociada a la celebración de la Patrona de Navalmoral: la Virgen de las Angustias. Sin embargo, desde mediados del siglo XX la conmemoración se trasladó al 15 de septiembre o al fin de semana más próximo a esa fecha: por la relación de las "Angustias" con la "Virgen de los Dolores" (que se celebra el 15 de septiembre, y como ya sucedía en el siglo XVIII, al menos), y porque en agosto los moralos más pudientes se marchaban de veraneo, con lo que disminuían notablemente los ingresos del "Ofertorio"....
  • De acuerdo con lo antes expuesto, en la actualidad, la festividad de la Virgen de las Angustias, se realiza en Septiembre, con preferencia de actos religiosos, pero que se completa con otros recreativos, deportivos o culturales. Por cierto, la romería que se hacía en siglos pasados, cuando la ermita estaba fuera del casco urbano, desapareció también.

Continuando con Septiembre, el 29 y 30, tenía lugar la Feria de San Miguel. Similar a la de San Marcos, pero con algunas particularidades: celebración muy antigua en nuestra localidad, debido a la tradición e importancia agropecuaria de Navalmoral y comarca: así, en el siglo XVIII ya existía: uno de los barrios más típicos de Navalmoral, el del "Perchel", se denominaba barrio de "San Miguel" hasta finales del siglo XIX (cuando llegan los ferroviarios y le cambian el hombre, en memoria de una simpática malagueña...). Por eso, y hablando de esa Feria, nuestros antepasados tomaron esta festividad como hito de referencia que condicionaba la economía agraria: arriendos, contratos, transacciones, préstamos, etc. Pero también aprovechaban esos días de trato para comprar lo necesario, intercambiar productos y darle gusto al cuerpo.

Su ubicación fue muy variable a lo largo de los años (Caños Viejos y actual Plaza de Abastos, dehesa del Espadañal, La Parrilla, vuelta al Espadañal, El Canchigordo y El Mercado), hasta que se produjo el ocaso de la Feria: a mitad de los años 70, debido a la crisis agraria y al éxodo rural.

Pero en 1983 vuelve a recuperarse, de acuerdo con la promesa del nuevo alcalde (Javier Corominas). Y, aunque no lo hace la feria de ganado, resucita e incorpora otras Ferias y actividades, cuya progresión ha sido gradual y espectacular.

  • En un municipio antaño tan agrario, no debe extrañarnos que en Octubre no hubiera fiestas, ya que había que realizar la sementera e iniciar la montanera.
  • Pero, nada más entrar en Noviembre, el Día de los Santos, la juventud (y los menos jóvenes) se esparcen por los alrededores del entorno moralo para celebrar los "Calbotes".

Y, si lo empiezan con fiesta, así también culminan dicho mes, ya que en el último fin de semana se inician las fiestas del Patrón, San Andrés, con la quema del "Hombre Inicuo": un pelele con forma humana, realizado a base de ropa vieja y calzado de desecho, relleno con paja y petardos; que, tras ser colgado, se le prende fuego a la vez que entran en acción los ruidosos explosivos.

Celebración introducida en 1957 por los sacerdotes de dicha parroquia, quienes aplican la imagen del "pelele" o "judas" (muy celebrado antes por casi toda la geografía española) al gobernador de Patrás (Grecia), que mandó ejecutar a San Andrés en una cruz con forma de aspa; a la vez que lo bautizan como "Hombre Inicuo" (malvado, injusto), y lo incorporan a los actos que se desarrollan con motivo de las fiestas patronales de la parroquia, a finales de noviembre. Sigue aún esta fiesta como antaño, con la incorporación de nuevas actividades recreativas, deportivas y culturales.

  • Y el año -y el ciclo- se culmina con Diciembre: típico mes antiguamente de Matanzas, una vez que finalizaba la montanera y los puercos ya estaban gordos con las bellotas que comieron en las dehesas del término (o con las sobras).

Este acto constituía todo un ritual, y que afectaba a toda la familia más cercana (incluso al segundo o tercer grado): desde la ejecución del animal (incluso antes, cuando se preparaban los utensilios, condimentos y otros objetos necesarios para ello), hasta el proceso de embutido (tras las labores previas de chamuscar, pelado o raspar, abrir en canal, extraer y separar, picar y guisar), culminando con la fase de colgar esas piezas, o de salar y tender los tocinos en desvanes u otras dependencias apropiadas para ello. Sin olvidar la comida, cena y aperitivos intermedios (con presencia de derivados del cerdo, dulces caseros, vinos y licores, frutas de la tierra...), en los que no faltaban manifestaciones folklóricas locales, fueran cánticos o bailes (también los niños también tenían su propio repertorio, de juegos varios o asado de rabos y moragas).

en la primera semana (6 y 7 de Diciembre), y relacionado con las matanzas mencionadas, antes se celebraba (desde que se crea en 1854) la "Feria de las Tripas y el Pimentón" que, como a veces se prolongaba hasta el 13 ó el 14, también recibió el apelativo de "Feria de Santa Lucía", que también se ha perdido. E, incluso, llegó a llamarse "Feria de San Andrés", por extensión.
Pero también era el mes de las Rondas de Navidad: grupos de amigos o de familiares con zambombas, almireces, botellas, panderetas y otros objetos musicales, recorrían las calles y casas entonando villancicos y canciones del interesante folclore moralo. Desgraciadamente, hubo una época en que se fue perdiendo esa antigua y entrañable tradición. Pero, con el tesón y las ganas de buenos grupos de valientes (zambomberos), incluso a veces con excelente apoyo municipal, esta sana costumbre se resiste a desaparecer (presionada por los nuevos hábitos que estamos incorporando, fruto de nuestra incultura y valoración de todo aquello que nos viene de fuera).

Y así era, de ese modo prosigue, y así continuará, el ciclo festivo de Navalmoral...




© Senderos de Extremadura, 1999.
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