senderos de extremadura

Espacios Naturales de Interés en la Comarca de Lácara

Asociación para el Desarrollo de la Comarca de Lácara

      El parque posee biotopos característicos de bosque y matorral mediterráneos (encinas, alcornoques, acebuches, madroños, lentiscos, coscojas, brezos, jaras, retamas...), dehesas mixtas de encinar y alcornocal (dedicadas al pastoreo vacuno y ovino, y al aprovechamiento silvícola), sotos ribereños (fresnos, sauces, tamujos, adelfas .... en el río Aljucén y Albarregas, y sobre los arroyos las Muelas y Fresneda, etc.), pastos y cultivos de secano combinado de forma magistral en un sorprendente y armónico conjunto ambiental y sociocultural. La presa romana, declarada Monumento Nacional en 1912, por su magnífico estado de conservación y otra más pequeña, al norte de la anterior, la presa de Las Muelas son unidades paisajísticas más representativas del parque; los magníficos berrocales graníticos y las estructuras cuarcíticas de Sierra Bermeja y Sierra del Moro, elevaciones que cruzan el extremo Sur del parque además de la vegetación y el agua, juegan un papel de equilibradores del medio natural.

La fauna es muy variada, describiéndose unas 250 especies de vertebrados, destacar las poblaciones de peces como Bogas, Pardillas, Colmilleja y Jarabugo (especie endémica y protegida); de anfibios como el Tritón Ibérico, Jaspeado, Salamandra Común... y Sapo Partero Ibérico; de reptiles escasos en Extremadura como Salamanquesa Rosada, Eslizón ibérico y galápago Europeo; de mamíferos destacar Gineta, meloncillo, Gato Montes, Nutria, Zorro, Tejon, Jabalí...

Prado de Lácara: Espacio que se extiende al norte del Embalse de los Canchales y que es, en realidad, una continuidad geográfica y ambiental hacia el oeste del Parque Natural de Cornalvo.

Es una amplia extensión de terreno llano u ondulado sobre los que se asienta una magnífica dehesa mixta de encinar y alcornocal, con dedicación ganadera extensiva y alternancia de cultivos. Se encuentran series vegetales de gran interés: fresnedas, saucedas y olmedas, en torno a los arroyos y terrenos húmedos de la rivera de Lácara, constituyendo formaciones de gran belleza e importancia ecológica permitiendo la regulación de avenidas, estabilizando los taludes fluviales y creando un biotopo especial para algunas comunidades ligadas al medio palustre.

En este entorno viven especies de fauna representativas del sistema agrosilvopastoril de la dehesa:
Sapo Espartero Ibérico, Lagarto Ocelado, Abubilla, Mochuelo, Rabilargo, Cuco, Paloma Torcaz, Pito Real, Autillo, Cárabo, Gineta, Comadreja, Lirón Careto, Tejon, Nutria, Jabalí, Meloncillo...

En este enclave se encuentra el famoso dolmen de Lácara acompañando a un gran grupo de vestigios prehistóricos como pueden ser tumbas antropomorfas y atalayas.

Embalse de Los Canchales: Se encuentra al norte de La Garrovilla y constituye un enclave húmedo de una riqueza biológica excepcional, donde se realizan trabajos de estudio y seguimiento a comunidades de especies ligadas al medio acuático: Somormujo Lavanco, Porrón Común, Porrón Moñudo, Ánade Real, Ánade Silbón, Ánade Friso, Pato Cuchara, Cerceta Común, Focha Común, Cigüeñuela, Pagaza Piconegra, Charrán Común, Charrancito, Famurel Común, Gaviota Sombría, Gaviota Reidora, Garza Real, Garceta Común, Garcilla Bueyera, Canastera, Aguja Colinegra, Agachadiza Común, Chorlitejo Chico, Correlimos Común, Andarríos... con concentraciones de especies invernantes como Ánsar Común, Cigüeña Blanca y Grulla Común, que utilizan las dehesas y campos de cultivos circundantes como área de alimentación, y citas puntuales de aves accidentales o en paso, como Garceta Grande, Espátula, Avoceta, Águila Pescadora, Cigüeña Negra, Flamenco, Tarro Canelo, Pato Colorado...

En terrenos despejados próximos al embalse del sector oeste habita una comunidad de aves que utilizan de una u otra forma el campo abierto: Avutarda, Sisón, Aguilucho Cenizo, Aguilucho Lagunero, Cernícalo Primilla, Cernícalo vulgar, Elanio Azul, Carraca, Abejaruco, Chotacabras o..., siendo también área de campeo de Buitre Leonado, Buitre negro, Águila Imperial, Águila Calzada, Águila Culebrera, Halcón peregrino, Águila Perdicera, Alimoche, Milano Real, Milano Negro, Ratonero, Lechuza Común, Búho Real, etc.
Existen unos observatorios habilitados por la Confederación Hidrográfica del Guadiana y una pista perimetral que bordea todo el embalse.

Sierra de San Serván: Forma una unidad orográfica dentro de las denominadas "sierras centrales de Badajoz", junto con las de Alange, Peñas Blancas y Hornachos, que se alinean hacia el SE. Las cumbres de estas sierras son cuarcíticas y las faldas están tapizadas de pizarras.

La vegetación asentada en ellas todavía guarda parte del primitivo bosque mediterráneo (encinar denso con matorral noble), aunque el matorral de sustitución (jaras, tornillos, genistas...) cubre la mayor parte del suelo. La flora se compone de casi 500 especies, ya catalogadas, destacando algunas de gran interés botánico y ecológico, como Narcissus rupicola, bello narciso cacuminal, redescubierto en este espacio, después de sus primeras citas en sierras cacereñas de Rivas Mateos y Rivas Goday, o Linaria verticíllata Boiss, encontrada aquí por Segura Zubirieta y posteriormente confirmada su existencia. El endemismo marocano Erodiurn mouretti encontrado y descrito por primera vez para Europa en esta sierra (Ladero, Pérez-Chiscano y Valdés Bermejo, 1978).

Entre la fauna, cabe destacar la interesante comunidad de aves insectívoras rupícolas: Collalba Negra, Collalba Rubia, Roquero Solitario. Colirrojo Tizón... y rapaces como Águila Real, Águila Perdicera. Alimoche, Búho Real, Águila Calzada, Milano Negro, Ratonero, Cernícalo Vulgar..., así como valores herpetológicos como Víbora hocicuda, Salamanquesa Rosada, Lagartija Ibérica, Triton lbérico,Ranita Meridional, Sapo de Espuelas, etc.

Embalses de Hornotejero y Boquerón: se encuentran al norte de Cordobilla de Lácara y constitu-yen un enclave húmedo (por su proximidad) de una gran riqueza biológica, con especies del medio acuático, como: Ánade Real, Ánade Silbón, Porrón Común, Pato Cuchara, Focha Común, Cigüeñuela, Charrán Común, Charrancito, Gaviota Reidora, Garza Real, Garceta Común, Garcilla Bueyera, Canastera, Chorlitejo Chico, Correlimos Común, Andarríos... algunas especies invernantes como el Ánsar Común, y la Grulla Común son vistas en grandes grupos en los embalses aprovechando las magnificas dehesas y campos de cultivos del entorno para alimentarse.

Al ser zona periférica a la ZEPA Sierra de San Pedro es área habitual de campeo de Buitre Leonado, Buitre negro, Águila Imperial, Águila Calzada, Águila Culebrera, Halcón peregrino, Águila Perdicera, Alimoche, Milano Real, Milano Negro, Ratonero, Lechuza Común. Búho Real, etc.

existen unos observatorios habilitados por la Confederación Hidrográfica del Guadiana.

Entorno del Monasterio de San Isidro de Loriana: Cuando la mano del hombre es capaz de conjugar su producción con la naturaleza sin que la primera altere la segunda, generalmente los resultados suelen ser maravillosos. Este es el caso del Monasterio de San Isidro en la antigua villa de Loriana, junto al río Louriana. Adentrarse en los aledaños de la Sierra de San Pedro es, inmiscuirse con la misma naturaleza y retroceder hasta mediados del siglo XVI. Más aún, su entorno nos conduce hasta los primeros momentos de la presencia del hombre en la comarca de Lácara: el antiguo taller de vidrio romano y la presa del mismo período histórico aclaran el por qué, a la altura de 1551, fray Alonso del Manzanete escoge este panorama ecológico para levantar un monasterio franciscano. Ciertamente estamos ante un conjunto histórico-artístico-natural, que debe ser hoy en día, respetado.

Muy cercano a la Roca de la Sierra, situado en la dehesa del mismo nombre, en lo que actualmente es la finca del Vidrio, límite a la del Carnero (de ahí que, su acceso y entrada, aparezca en determinados momentos restringido). En las mismas estribaciones de la Sierra de San Pedro. En este especial enclave, nos encontramos el mencionado monasterio, levantado a expensas de fray Alonso del Manzanete, natural de la villa del mismo nombre (la Roca de la Sierra recibía en el siglo XVI, el nombre de villa del Manzanete). La fecha de fundación, el año 1551 y el lugar escogido, la dehesa de Loriana perteneciente al caballero Juan Velázquez Dávila, quien se ofreció a correr con los gastos de edificación del convento y la atención a los religiosos, siempre y cuando, la edificación fuera en esta dehesa de su propiedad.

Esta dehesa de Loriana, comenzó en el siglo XVI a concentrar población, encontrándose jurisdíccionalmente adscrita a La Nava de Santiago. El lugar adquiere referencia obligada por el nombre del riachuelo que otorga a la zona sus aguas desde un arroyo muy cercano, el Lourianilla o Lorianilla, con su vegetación de alisos (la única de la comarca), en este espectacular entorno podemos disfrutar de vestigios romanos como el horno de vidrio y el de cerámica, la conducción de agua hasta este desde la presa situada más arriba, el castro vigilante en el cerro del vidrio.

Gastronomía

Uno de los recursos mas importantes de la Comarca es sin duda la oferta gastronómica. Hoy las materias primas siguen siendo las mismas, la forma de hacerlo se ha heredado con humildad y cariño y el resto nos lo da el maravilloso entorno natural.

El legado de las culturas y civilizaciones en la conservación y elaboración de platos que giran en torno a la riqueza cinegética, a los embutidos derivados de la tradicional matanza, a los quesos de nuestros campos, a los peces de nuestros embalses y ríos, a los aceites ecológicos de olivares ancestrales o al buen facer de la repostería elaborada de forma tradicional están presente en nuestra mesa, componiendo en cierta forma nuestra muestra común gastronómica.

Mención especial merecen: las migas, el gazpacho, las sopas de Tomate, el cocido extremeño, la caldereta de cordero, las carnes de cordero asadas y guisadas, la caldereta, revueltos y guisos de setas, de Tia Caridad, la caza, las ensaladas y los dulces artesanales (empanadillas, bollos, roscas, perrunillas, roscafloras, almendrados, rosquillas, bollos de chicharrones) y los bombones de Loriana (exquisitos bombones de bellota).

Como productos afamados la comarca presenta como productos más importantes: los embutidos de cerdo ibérico, el apreciado aceite ecológico y el tradicional junto con las exquisitas variedades de aceitunas, los vinos de la Ribera del Guadiana en tintos, blancos y rosados, sin olvidar las excelentes pitarras caseras.

      




© Senderos de Extremadura, 1999.
Queda prohibida la reproducción de la información gráfica y escrita sin autorización del editor

Volver al índice
[Volver al sumario] [volver al índice general]