senderos de extremadura

VILLUERCAS


  El  panorama turístico de esta comarca extremeña sigue un profundo proceso de transformación en el que no cesan de aparecer nuevas iniciativas que revitalizan la oferta tradicional. Iniciativas públicas y privadas que han mejorado la accesibilidad, la adecuación de entornos y la creación de establecimientos hoteleros y de restauración con distintos parámetros de calidad. Como consecuencia de estas y otras actuaciones el PRODER de esta zona (APRODERVI) ha centrado sus actuaciones en una decididas política de apoyo al turismo rural al considerar estratégico este sector. Estrategias que han hecho posible la consecución de realidades inimaginables hace apenas unos años como la elaboración de un inventario de los recursos turísticos, la creación de un centro de asesoramiento de turismo, la realización de un estudio de la demanda turística y la creación de oferta turísticas a dos niveles: puesta en marcha de nuevos establecimientos y potenciación de la oferta de actividades complementarias. A estas iniciativas hay que añadir la contribución al último eslabón de la cadena turística representado por la promoción y comercialización. Casas rurales, algunas con la especialización de agroturismo y hoteles rurales han sido los tipos de establecimientos que han recibido el apoyo del PRODER con la mirada puesta en la diversificación de las actividades agrarias para mejorar el nivel de renta de las explotaciones agrarias. Además del apoyo a las empresas turísticas hay que hablar de las medidas destinadas a la valorización del patrimonio rural mediante la adecuación de entorno urbanos y rurales, estudio y puesta en valor de las vías pecuarias, protección defensa y conservación de los recursos naturales, pequeñas inversiones en infraestructura rural, recuperación de la vía verde y recuperación y acondicionamiento de cuevas y pinturas rupestres.

Las novedades que cualquier turista puede encontrar en las Villuercas se centran en las VIAS VERDES, las RUTAS DE ISABEL LA CATÓLICA Y ruta de ALFONSO EL ONCENO y la declaración de una ZEPA que revaloriza los incuestionables recursos ambientales de esta hermosa zona.

VÍAS VERDES

Entre las ofertas de turismo alternativo más originales se encuentra el recorrido por las llamadas vías verdes. Una vía verde no es más que una ruta para hacer a pie, a caballo o en bicicleta aprovechando el trazado de antiguas líneas ferroviarias actualmente en desuso. Las vías verdes son de fácil acceso al público ya que el tren no admite grandes desniveles en su recorrido y suelen atravesar zonas de gran interés paisajístico, lo que las hace muy atractivas.

En las comarcas orientales de Extremadura contamos con una línea de estas características que originalmente pretendía unir las vegas altas del Guadiana con la zona de Talavera de la Reina. Este ferrocarril nunca llegó a terminarse y los raíles solo llegaron hasta Logrosán desde el Sur. Precisamente de este hecho se deriva la participación de dos administraciones diferente sobre las infraestructuras creadas: hasta Logrosán donde llegó a circular el tren una vez tiene competencia RENFE; DESDE Logrosán hasta Alía, donde no se instalaron los raíles ni se terminó el trazado básico, las competencias pertenecen al ministerio de Fomento.

De acuerdo con los datos que aporta el R.D. de 1928, la longitud total de la línea sería de 168 kilómetros, dividida en tres secciones:
TALAVERA DE LA REINA PUERTO DE SAN VICENTE: 60 Km.
PUERTO DE SAN VICENTE A LOGROSAN 51 km
LOGROSAN A VILLANUEVA DE LA SERENA: 57Km.

RUTAS

Ruta del rey Alfonso Onceno

"El valle de Vieja es buen monte de oso en ivierno (...). Et la primera vez que corrimos este monte, fallamos hi diez osos, e soltamos á los seis, et murieron los cuatro".

Así se expresaba hacia 1345, en su Libro de la Montería, Alfonso XI, rey de Castilla y León. Aunque nos resulte extraño imaginar que hubiera osos en las Villuercas estos animales fueron muy abundantes hasta fines del siglo XVI, siendo probablemente exterminados a mediados del XVII.

Cuando se reconquistó Extremadura en los siglos XI y XII el paisaje vegetal no era muy distinto del actual. Destaca entre su fauna el oso y el jabalí, las dos grandes piezas de caza mayor medieval, junto al ciervo, con poblaciones ecológicamente adaptadas.

Por ello, no es de extrañar que Alfonso XI, llamado por la historia el "justiciero", practicara en estas sierras viluerquinas la montería real, cercando los montes con voceadores de a pie y sacando con perros a los osos contra las armadas donde les esperaban, lanza en ristre, los señores. Y de la abundancia en plantígrados de estos valles da fe el pasaje reproducido más arriba.

El valle del río Viejas pertenecía al territorio de realengo de Guadalupe. El auge que fue tomando esta villa como centro de peregrinación mariana, gracias a la protección de este rey, hizo que entorno a la puebla se fuera abriendo una verdadera red de caminos y senderos que ascendían por las montañas y atravesaban los valles para llegar al santuario. Con el paso del tiempo, la apertura de nuevas rutas más fáciles de realizar, la revolución de los sistemas de transporte, el cambio en las costumbres y formas de vida...se fueron dejando a un lado estos caminos de herradura, aptos únicamente para el pie y para la bestia, algunos de los cuales han llegado casi indemnes a nuestro siglo. Sin embargo el monte invadió las sendas y desdibujó las veredas y el agua fue horadando los viejos empedrados dejándolos inservibles.

Pero los viejos caminos de herradura que recorrían los valles antiguos donde el Rey Justiciero perseguía los osos aún pueden tener razón de ser, esta vez como sendero de naturaleza. En ellos lo importante ya no es llegar lo más rápido posible al destino, sino la contemplación misma de lo que en sí es la ruta. Los oscuros bosques de robles, antaño escondrijo de ladrones, hoy ya no dan miedo, sino sombra al caminante. Los ríos encajados en profundos valles no amenazan ya con tragarse al viajero en sus caudalosas aguas: sólo lo refrescan. Y los escarpados riscos y cuevas ya no son guarida de alimañas, sino refugio de especies animales únicas.

El camino comienza en Navezuelas por la parte más alta del pueblo a través de la calle de Villuercas y finaliza en Guadalupe, tras haber recorrido 16,5 kms en un tiempo aproximado de 5 horas.

Ruta de Isabel la Católica

Cañamero es punto de partida en esta ruta caminera y guadalupense de dos leguas largas, arte rupestre, un asesinato alevoso, pastores sabios en el camino, el agua corriendo, antiguos cerezales asilvestrados, un castaño milenario con nieto, el pico Villuercas coronando, la fuente la Gaita y la ermita de santa catalina como antesala de Guadalupe.

Subimos entre alisos y otras frondas a la vera del río Ruecas, dejando a un lado la cueva de Alvarez y sus restos pictóricos sobre el charco la nutria. Lugar de vocaciones locales cuando lo era de baño y solaz estival se llenaba de jóvenes con sangre bien templada pues sus frías y cristalinas aguas, forjan el carácter duro de esta tierra. Sobre este lugar está la loma de los castillejos y el risco viejo donde aún se huelen ruinosas defensas diluidas por el padre Cronos.

Recientemente se hizo un pantano y el sendero asciende hasta la cabecera de la presa del Fresno en la cota 600 que iremos bordeando por la margen izquierda.

Un ancho carril va siguiendo río arriba a la vera del pantano con pequeños regatos confluyendo. Este moderno embalse es edén de pesca deportiva y hasta ligeros veleros podrían surcar sus latitudes coloridas de primitiveces increíbles y olor a naturaleza a través de monte bajo, dominado por el matorral de jaras chorreantes y olorosas, brezos diversos, pinares de repoblación junto al bosque mixto de robles y castaños. El recorrido hasta Guadalupe discurre verticalmente entre los 598 de Cañamero y los 980 metros de altitud donde el castaño del Abuelo, para bajar al Guadalupejo en la cota 560 antes de subir a la puebla 80 metros por encima del río.

Entre el arroyo de los Hilos y la graganta de las pedrizas se parta la vereda a la derecha junto a una fuente que nace allí mismo, seguiremos un pequeño cauce hasta subir a la Cruz de Andrada en la cota 690 que cuenta con una tragedia de bandoleros: la desgraciada víctima venía de cobrar unas rentas de Guadalupe y caminaba hacia Trujillo cayendo en manos de sicarios de vete a saber.

Pegando a la cruz el camino sigue hasta la fuente la Levosilla (de la Alevosía) dando vista al caserío donde tres hermanos regentan una explotación caprina, buenos guías circunstanciales que después de refrescarte los secares gargantiles te endilgarán sin "yerro" camino arriba hacia el melonar de los frailes por los 800 metros de altirud, sobre la garganta de las pedrizas y pasando un pedregal verde-rosa bajo la sierra del Águila. Cuando se baja hasta rozar el regato se bifurca a la izquierda el paso de Sandingo por donde se introducía este personaje en la maleza para arrancar cepas de brezo.

A partir del collado del Ventosillo cambia la propiedad y aunque se sigue en aguas de las pedrizas la finca se llama Silvadillo con otro regato que tiene hacia el río Guadalupejo, al fondo está el collado de la Quebrada. Subimos entre viejos cerezos y robledales supervivientes del pino con una gran diversidad botánica y zoologica coloreando la primavera.

La vertiente acaba con el término de Cañamero, al otro lado está Guadalupe y su primer hito biológico e histórico es el milenario castaño "Abuelo" del que hablan las crónicas del año 1353 definiendo lindes y mojones del ejido de Cañamero: "...e como da a la cabeza del Castaño , sobre la copa de este anciano anidaron águilas reales, vivían ardillas y enjambres de abeja a salvo del oso que entonces era rey de las Villuercas, en el roido tronco se
refugiaron cazadores y pastores con sus cabras; el Abuelo dejó un Nieto de igual casta y sorprendentes dimensiones que vemos allí mismo. Las aguas vierten bajo la artística ermita de Mirabel al río Guadalupejo. A la derecha del castaño sigue la senda faldeando el cerro Agudo que en el siglo XIV se llamaba mojón de Maltravieso.

Vamos descendiendo sobre el valle de Guadalupe entre miles de variedades florales y numerosa microfauna colorida que refresca la fuente la Gaita... El follaje del robledal a veces permite ver al fondo del valle el restaurado palacio de Mirabel.

La senda baja girando el monte hasta la ermita de Santa catalina y descansa antes de rematar el kilómetro que nos queda al río Guadalupejo a media hora corrida hasta la puebla de Guadalupe subiendo por el viejo camino recientemente asfaltado, fresca fuente antes de entrar a la plaza por la calle de la Cruz en la encrucijada.


 

              


            




© Senderos de Extremadura, 1999.
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