senderos de extremadura

TALAVÁN


La Villa de Talaván se encuentra situada al norte de Cáceres, encuadrado en la llamada Penillanura Cacereña, a la falda de una pequeña sierra.

Con tan sólo 29 kilómetros de distancia respecto de la capital cacereña, tiene dos comunicaciones de fácil acceso: el camino vecinal de Talaván que conecta con la EX - 390 y el de la localidad de Hinojal conectando con la N 630.

SUS PAISAJES
Aconsejamos al viajero, amante de la naturaleza, tomar la carretera EX-390. Podrá observar durante todo el trayecto la diversidad de hábitat que rodean el municipio: sus pastizales y zonas adehesadas, sus zonas húmedas y los riberos del Tajo y el Almonte, que limitan el norte y sur de su término municipal.

Esta riqueza paisajística ha provocado que las grullas, huyendo del gélido viento de los países nórdicos, hayan decidido fijarse como habitantes del municipio durante los meses otoñales, invadiendo las dehesas en busca de nutritivas bellotas y posándose sobre el Embalse de Talaván, su dormidero perfecto.

Esta visita otoñal se ha hecho tan cotidiana, que todos los años, a finales de noviembre, se celebra en Talaván la Fiesta de Recibiento de las Grullas, tal como se recibe en agosto, en todos los pueblos extremeños, a nuestros emigrantes.

Cada día, en el cielo que cubre el embalse, se produce un increíble espectáuclo que los colores del amanecer y el anochecer embellecen aún más, protagonizado por grandes bandadas de grullas que vuelan a un nivel tan bajo que casi pudieran tocarse.

Otro de los grandes tesoros naturales de Talaván, son los escarpados riberos del Tajo y el Almonte, siendo este último el lugar idóneo para el avistamiento de buitres. El acceso a los riberos del Tajo, es la ruta perfecta para los amantes del senderismo, sobre todo durante los meses de primavera, que permiten ver todo el campo bañado de jaras y tiene como premio final, la hermosa vista de los riberos, en los que agua y montaña se conjugan para formar un paisaje de inigualable belleza.


SU HISTORIA

Las primeras referencias de Talaván se encuentran en 1167, cuando Fernando II de León conquista la Villa y la fortaleza de Alconétar y la da a los templarios en recompensa por su eficaz ayuda. Por su privilegiada situación y las extensas y fructíferas tierras que caían bajo su jurisdicción, en las que estaba incluida la Villa de Talaván, los templarios hicieron a Alconétar cabeza de encomienda, una de las más prosperas que poseyó aquella milicia en los riberos del Tajo.

Al ser disuelta la Orden del Temple en 1312, por mandato del Papa Clemente V, la encomienda de Alconétar pasó a depender de la Orden de Alcántara.

No se tienen más datos de la Villa hasta 1790, época en que Talaván era villa de señorío del Conde Duque de Benavente. Fueron años fructíferos en los que tres partes de la población eran labradores y la producción de la villa rica en trigo, cebada, aceite, garbanzo, lino, lana, queso, miel. Se aprovechaban también otros recursos como la caza y pesca.

Existían en aquella época, en el Tajo, unas barcas llamadas de Talaván, único medio para cruzar el caudaloso río. Pertenecían al Obispo de Plasencia, al que había que pagar medio real por cada barquero, estando los vecinos de Talaván liberados del pago de estos derechos. De este hecho surgió el refrán de "Las verdades de barquero: El pan duro, duro, es mejor que ninguno; el zapato malo, es mejor en el pie que en la mano y si a todos les cobras lo que a mí ¿ Qué coño hace usted aquí" La importancia de las barcas, como único medio de transporte para salvar el río se ha manifestado a lo largo de la historia quedando el barquero como distintivo del escudo heráldico y de la bandera de la Villa de Talaván.


SU PATRIMONIO
Para los amantes del turismo rural es obligatorio recorrer a pie las calles de la Villa porque en cada rincón pueden encontrarse vestigios de su historia: típicas chimeneas antiguas que olvidan el estricto carácter funcional y se levantan altivas sobre los tejados de las viviendas, calles unidas por arcos, ventanales antiguos y barrios que siguen manteniendo sus calles estrechas e irregulares y sus casas bajas.

En pleno centro del casco urbano aparece "La Breña", fuente inagotable de agua fresca a la que los talavaniegos atribuyen muchas propiedades y que algo tendrán de cierto cuando se puede ver gente de otros lugares venir a por esta agua natural.

Data la fuente de piedra de 1612 y está rodeada de lavaderos que aún hoy siguen siendo utilizados.

Tiene entre su patrimonio religioso, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida entre los S XV y XVI. Consta de una sola nave organizada en cuatro tramos divididos por arcos de medio punto que sostienen la techumbre de madera. Su cabecera está cubierta con bóveda de crucería. Merece destacarse el coro de la iglesia, fechado por inscripción en 1588. Merecen destacarse de su interior, por su valor artístico varias imágenes: El Cristo Yacente, talla de la Escuela Castellana y el Cristo de la Buena Muerte, ubicada en el Presbiterio.
La Ermita de la Virgen del Río, está situada en la margen izquierda del Tajo, prod uciéndose una perfecta combinación entre la religiosidad del edificio y la majestuosidad del paisaje.

Esta Ermita, que fue construida en 1971, vino a sustituir a la antigua, situada en el centro del río, ya en el término de Casas de Millán, a la que se accedía por medio de una barca que unía las dos orillas. Esta ermita desapareció bajo las aguas cuando se construyó el pantano de Alcántara, habiéndose perdido una tradición que hubiera sido sin dudarlo de las más bellas de la región. Aún hoy, cuando el río tiene niveles bajos puede verse la cúpula de la antigua ermita asomando entre las aguas.

Tiene en su interior la imagen de la Virgen del Río, patrona de los talavaniegos. Es una talla de madera policromada fechada en el S. XVI.

En lo alto de un cerro, encontramos la Ermita de la Soledad. Tiene una estructura más moderna, ya que fue reconstruida en 1969. Lo más llamativo de este lugar, es que desde ahí se puede ver todo el pueblo con una vista impresionante detrás, divisándose al fondo el Parque de Monfragüe.


SUS FIESTAS
Son numerosas las fiestas de la Villa de Talaván, que celebradas a lo largo de todo el año, mantiene el carácter festivo de la localidad.

Las Candelas

Se celebra el 2 de febrero en conmemoración de la Purificación de la Virgen y la Presentación del Niño en el Templo.
Las chicas jóvenes de la localidad, vestidas de refajo y mantilla blanca, entran en la iglesia entonando una canción antiquísima, llevando como único ins-trumento una pandereta. Las jóvenes acompañan a la Virgen hasta el altar.

Los Carnavales

Esta fiesta no ha decaído con el paso de los años. Comienza la fiesta el domingo con el tradicional concurso de disfraces. Hay que destacar de este concurso la calidad en la elaboración de los disfraces y de las representaciones de los concursantes.

Es el lunes de carnaval un día idóneo para visitar el pueblo, ya que se celebra un concurso de dulces típicos en el que participa la mayoría del pueblo. Una vez entregados los premios, vecinos y visitantes degustan los dulces acompañados de una gran chocolatada, mientras las mujeres, vestidas de refajo, recorren las calles entonando las canciones típicas de nuestro folklore.

Despiden la fiesta el martes de carnaval con chuletas y sardinas asadas acompañadas da vino.

Romería de la Virgen del Río
Se celebra a finales del mes de abril. Transcurre la fiesta a orillas del Tajo, permitiendo durante todo el día a sus vecinos y visitantes disfrutar del espectáculo natural del paisaje.

Gracias a la irregularidad del terreno, la fiesta sigue manteniendo la esencia da las romerías de antes, basadas en las comidas campestres entre familias y amigos, evitando el carácter de feria en que se han convertido la mayoría de las romerías actuales.
Merece la pena asistir a sus actos religiosos, la subasta de ofrendas y banzos y el baile que se celebra frente a la ermita.

Fiestas patronales en honor de la Virgen del Río

Se celebran a partir del 8 de septiembre. Precede a su celebración la llegada de su Patrona a Talaván, que es trasladada desde la ermita hasta el pueblo por el camino que une este con los riberos del Tajo.

Los días de fiesta transcurren amenizados con verbenas, vaquillas y festejos religiosos.

Esta fiesta es una de las mejores de la zona gracias a la participación de un gran número de peñas existentes en el municipio.

GASTRONOMÍA Y ARTESANÍA

Son varios los platos típicos de la villa, muchos de ellos semejantes al resto de Extremadura. Sin embargo, algunos de ellos hay que destacarlos por su toque propio y su exquisitez: frite de cabrito, chanfaina, plato propio de las matanzas caseras celebradas entre noviembre y enero, potaje de garbanzos, muy tradicional en Semana Santa, y caldereta de cordero.

Merecen una mención especial sus dulces típicos: cañas, coquillos, floretas y rocas de piñonate, todos ellos bañados en una excelente miel elaborada por particulares del municipio.

Su artesanía está basada en la alfarería de piezas tradicionales como botijos, pucheros, platos, jarrones,... teniendo un distintivo especial en su diseño que les diferencia de otros alfareros.



© Senderos de Extremadura, 1999.
Queda prohibida la reproducción de la información gráfica y escrita sin autorización del editor

Volver al índice
[Volver al sumario] [volver al índice general]