senderos de extremadura

PLASENCIA. Ciudad de Caballeros, Mercaderes y Eclesiásticos (II)

Francisco Javier Galindo Alcántara.
Gerente del Plan de Excelencia Turística de Plasencia.




RUTA BARRIO DE LOS MERCADERES

     Iniciaremos nuestra visita recorriendo los soportales de la Plaza Mayor de Plasencia, auténtico zoco donde desde antaño los hombres libres de la Tierra de Plasencia vienen para adquirir sus productos, intercambiar mercaderías, solicitar la ayuda de letrados, escribanos o doctores y galenos.

     Concebida como un patio de armas dentro de lo que sería una ciudad "acastillada" debía servir como amplia zona de concentración humana en caso de asedio y así organizar mejor su defensa.

     Cada sector de muralla estaba asignada a un gremio artesano o mercader. Así cada barrio defendería su parcela de cerca y la libertad de todos.
La propia plaza, de trazado irregular, mantiene una función semejante a los viejos foros romanos: allí tienen sus viviendas los artesanos y mercaderes, y allí está el máximo poder civil: el Ayuntamiento.

     Las casas que hoy vemos entorno a la plaza no tienen, en su mayoría, más de doscientos años. Y servían en el pasado para vivienda del mercader, almacén y tienda bajo los soportales.

     Donde antes había artesanos hoy hay modernos comercios y donde antes mesones hoy bares y restaurantes de calidad.

     En definitiva observamos una pervivencia de usos y propiedades a penas inalterada con el paso del tiempo. Plasencia sigue siendo un pequeño burgo que plasma como ninguna otra población de Extremadura la continuidad en el tiempo de su economía basada en una excelente concepción estratégica del espacio al que acoge y que le da vida suministrando bienes y servicios a todo su viejo Alfoz o Tierra.

     Es este lugar donde todos los martes del año y desde hace ochocientos años se vienen celebrando los mercados de frutas y verduras. Este hecho viene recogido ya en los Fueros locales para evitar engaños de los mercaderes y que éstos expusieran sus productos de la manera más higiénica posible.

     Así, todos los años, el primer martes de Agosto se suele celebrar el Martes Mayor placentín en el que tienen cabida todos los artesanos y comarcanos que deseen participar en concursos de exposición de puestos de frutas, verduras y artesanía.

     Este espacio será objeto de especial atención por parte del Plan de Excelencia Turística de Plasencia que instalará un moderno sistema de iluminación artística y singular.

     Allí, en la Plaza Mayor tenían lugar todos los eventos más importantes: la jura del nuevo rey, los alardes de caballeros, los autos sacramentales, las procesiones penitenciales, las corridas de toros -reflejada por Alfonso X el Sabio en las Cántigas de Santa María con el milagro del toro y el clérigo- y los ajusticiamientos públicos. Así lo indica la tradición popular y así lo manifiesta Luis Vélez de Guevara en su obra titulada: "La Serrana de la Vera".

     Esta mujer, de aspecto llamativo, era según algunos, una mujer de origen aristocrático y según otros una mujer del pueblo que sufrió el acoso de un capitán del rey que escoltaba a los últimos judíos de Plasencia hacia Portugal.

     La Serrana, dice la leyenda, huye a la Sierra y allí enamora a los caminantes que pasan para después arrebatarles la vida y enterrarlos cerca de su cueva. Buena conocedora del terreno, en algunas crónicas sitúan su acción por la zona de Piornal y otras por la Vera, manejaba con gran habilidad la honda y la ballesta.

     Pero un día un pastorcillo evitó caer dormido en su cueva mientras ésta le albergaba y aprovechando un descuido huye y la delata a las autoridades de Plasencia que dan cumplida captura de la brava mujer.

     La ejecución será en el patíbulo situado entre la calle del Rey y la Vidrieras. Teniendo como testigo inmutable al rollo de la Justicia instalado junto a la Casa Consistorial.

     Tras conocer la Plaza Mayor nos adentramos por la calle del Sol, que recibe su nombre por la orientación Este-Oeste, que la ilumina durante todo el día.

     Podrá el visitante contemplar la calle más comercial de la ciudad. Con una gran cantidad de establecimientos que hoy en día lucha por mejorar su servicio creando un moderno Centro Comercial Abierto apoyados desde el Plan de Excelencia Turística de Plasencia y el Excmo. Ayuntamiento de Plasencia. Ésta y las otras calles radiales que parten de la Plaza Mayor constituyen una auténtica gran superficie comercial con negocios tradicionales y afectuoso trato que no dudamos en recomendar su visita con el posterior tapeo por los bares de la zona.

     Caminando por la calle del Sol llegaremos a la puerta del mismo nombre. Presenta un aspecto majestuoso por el despiece radial de sus dovelas que le da gran porte para lo que sería la entrada principal de la ciudad para las gentes venidas de la Tierra de Plasencia a vender sus productos en el mercado semanal.

    Su aspecto actual data del siglo XV y presenta un ilegible conjunto de escudos y lápida por el efecto de la erosión y los muchos soles que ha visto a lo largo de su historia.

     Destaca el escudo de los Reyes Católicos escoltado por los de los primeros pobladores de la ciudad sobre una lápida conmemorativa. Corona el monumento una cruz sobre una hornacina con una imagen de Nuestra Señora de la Paz.

     Frente a ésta entrada se ha levantado recientemente una estatua al fundador de la ciudad: Alfonso VIII de Castilla sobre un caballo en gesto de querer traspasar sus murallas nuevamente.
Recorreremos después una de las calles con mayor dinamismo empresarial: la avenida de Alfonso VIII, que es donde se concentra el mayor número de entidades bancarias de toda Plasencia. Desde allí subiremos por la Calle Talavera hasta la Plaza Mayor donde tomaremos otra ruta nueva.

     La calle Talavera, muy comercial y dinámica, es llamada así por que marcaba la ruta hacia esa población toledana tenía una puerta, aún hoy en día a la intersección de calles que allí hay, se le denomina Puerta de Talavera.

     Al parecer la puerta original se derribó en tiempos del rey Felipe y para hacerle un arco efímero de triunfo. Y a veces, aunque parezca un juego de palabras, así son los triunfos: efímeros. Pues desapareció el monarca, se diluyeron sus victorias militares y desapareció la puerta. Pero no el nombre que quedó indeleble en la idiosincrasia local.

     Intentos hubo de reconstruir la puerta y esperemos contemplarla algún día en que toda la cerca medieval muestre su grandiosidad que oculta aún tras edificaciones sin ningún valor estético ni histórico.

     Tan sólo nos ha quedado de esta puerta un testimonio histórico de gran valor en forma de lápida y que hoy se encuentra en el zaguán del Ayuntamiento, el texto, traducido del latín, dice:
"La Libertad es para la ciudad una manifestación de la gloria de los cielos. La libertad lanzó a los avernos a los desdichados ciudadanos que la contrariaban. Los Reyes de España, el esclarecido Fernando y la egregia Isabel, su santa cónyuge, representantes de la Justicia del Altísimo, decretaron dar a Plasencia libertad, paz y leyes, en tanto que entraban por la fuerza de las armas en el reino y la ciudad de Granada. Terror de los agarenos y fuertes vengadores de las herejías, el Dios Omnipotente los conserve siempre felices. Que reinen victoriosos en el orbe, y las alabanzas angélicas les sigan a las celestes mansiones" (traducción de Alejandro Matías Gil).

     Hace referencia, este texto, al deseo de los placentinos de mantenerse libres del poder feudal y bajo la protección de los Reyes Católicos a los que ensalzan en su victoria por la toma de Granada.


RUTA EXTRAMUROS

     La Plasencia de hoy continúa igual de dinámica y comercial que siempre pero mirando al futuro con ilusión. Por ello hace tiempo que traspasó la vieja cerca medieval y creó nuevos barrios con zonas verdes y lugares para la expansión.

     Podemos iniciar nuestro recorrido en la Plaza Mayor dirigiéndonos por la calle del Rey hacia la avenida del Generalísimo y después por la del Ejército. Al final de ésta avenida nos encontraremos el arranque del Acueducto, o como los placentinos gustan en llamar, Los Arcos de San Antón, al existir una ermita dedicada a este santo.

     Allí, en ese lugar, en mayo de 1808 los vecinos de Plasencia se alzaron contra el invasor francés. Hoy es un lugar recuperado para el paseo con unos jardines que traen recuerdos de juventud a los mayores y deleite al visitante al observar la hermosa conjunción de vegetación y monumentos.

     Si continuamos su recorrido llegaremos al Parque de los Pinos. Verdadero mirador natural de la ciudad, con sus lagos artificiales, pérgolas, caminos entre arboledas, pavos reales en libertad y multitud de especies animales expuestas para en conocimiento general.

     Desde allí iremos hacia el Parque de la Coronación, llamado así porque en este lugar se coronó a la Virgen del Puerto, la Patrona de Plasencia.

     Junto a este parque pasaremos junto al edificio de la Universidad de Extremadura, antiguo cuartel del desaparecido Regimiento de Infantería "Órdenes Militares Nº. 37", que ha pasado de oír voces marciales al bullicio estudiantil.

     Continuando por la Avenida de José Antonio nos encontraremos a mano izquierda con la Avenida de la Vera y desde allí llegaremos al Parque de la Isla, verdadero pulmón natural de la ciudad junto con el aludido Parque de Los Pinos.

     Es llamado Isla por ser un enclave natural rodeado por el río. Desde antiguo era celebrada su abundancia de caza por nobles y reyes, que eran los que podían cazar.

     Fue campo de entrenamiento y maniobras para el dieciochesco Regimiento Provincial, que taló árboles para el mejor adiestramiento de las tropas.

     Hoy es un moderno lugar de ocio y esparcimiento con restaurantes, bares, zona de baños y césped para pasear y tumbarse a tomar el fresco en verano.

     No debemos pasar por alto algunos otros lugares de interés, como son:

- El Puente Nuevo.
- El Puente de San Lázaro.
- La Ermita de San Lázaro.
- La Iglesia de San Juan.
- La Ermita de Nuestra Señora del Puerto, a la que se llega por dos caminos el nuevo, carretera que pasa junto al Hospital del mismo nombre, y el camino viejo o romano, que empedrado y sinuoso llega hasta el Puerto y continúa más allá, para enlazar con la Vía de la Plata.

     Cuenta la leyenda que una imagen de la virgen fue encontrada por un pastor junto a un gran cancho o peña y ansioso como estaba de un salto fue a la Catedral para dar cuenta a los clérigos del prodigio quedando la huella de un pie en lo que se llamó "el Cancho de las Tres Cruces" y del otro en la Sede placentina.

     Cuando los clérigos tomaron la decisión de levantar un santuario a la Virgen en el lugar de su aparición observaron con extrañeza cómo las herramientas aparecían un día sí y otro también más arriba, en lo que la gente llamaba "El Puerto".

     Sea como fuere, al final se edificó allí una iglesia donde acogiera la imagen de Nuestra Señora amamantando a su Hijo convirtiéndose en Patrona, Madre y Reina de los placentinos.

     Es de resaltar el hermoso paisaje que se divisa desde aquí: la ciudad, sus monumentos, el Valle del Jerte y su río, siempre meciendo en un murmullo de aguas a la ciudad de Plasencia.

     Hasta aquí todas las posibilidades de visita para los viajeros y curiosos que se acerquen a lo que los comarcanos llaman, con cariño, la Perla del Valle, en alusión a lo hermoso de sus monumentos enclavados al final de la depresión del Jerte.

     Agudice bien el oído el caminante, que irá oyendo relatos maravillosos, pues esta parte de la Extremadura es tierra de leyendas que nos hablan de luchas fronterizas, de angostas callejuelas donde aún se pueden oír los pasos de los soldados camino de la guerra mientras se encomiendan a Nuestra Señora de la Salud, de mujeres recias que asaltan a los viajeros descuidados allá en las sierras, de reyes que pasaron por aquí y quedaron cautivados de sus hermosos paisajes hasta el punto de abandonar todoun imperio, de costumbres centenarias hechas tradición, de hombres de palabra que hacen tratos al estrechar la mano en el mercado, de soñadores con lejanas riquezas más allá del océano y de unos ciudadanos orgullosos de su pasado que no dudarán en mostrárselo al foráneo con el único interés de hacerle partícipe su sentir humano.



© Senderos de Extremadura, 1999.
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