senderos de extremadura

Plasenzuela.

Una villa naturalmente histórica

Marcelo Moreno Morales


     En el municipio cacereño de Plasenzuela naturaleza e historia se funden como muestra de una identidad única. Esta comunión entre lo natural y lo histórico, unido a la hospitalidad de los lugareños, hacen que el visitante no olvide nunca su paso por esta población y sus alrededores.

EL MEDIO NATURAL

     Plasenzuela forma parte de la penillanura trujillano-cacereña, predominando los llanos, salpicados por doquier por batolitos graníticos, destacando estribaciones como el Cerro de la Horca. La climatología es especialmente propicia en primavera (con los contrastes cromáticos y ricos coloridos) y otoño (con una luz especial), contando además con inviernos suaves y veranos secos y calurosos, que en la actualidad ven mermada su calor por las aguas de la piscina municipal, lo que da lugar a un clima mediterráneo subtropical.
El mundo vegetal que encontramos en Plasenzuela y alrededores, presenta componentes arbustivos autóctonos (encina y alcornoque) o no autóctonos (olivo, higuera y algunos frutales, además de árboles ornamentales). Matorral que va desde las retamas (blancas y amarillas) a las bellas lavándulas, pasando por la zarzamora, o la escoba blanca, entre árboles y matorral aparecen acá y allá herbáceos y flores (altramuz silvestre, avena loca, margaritas, tréboles...).

        

     Pero si la flora es bella, especialmente atractiva es la fauna que podemos observar, destacando especialmente la avifauna (no podemos olvidar que estamos en una ZEPA, zona especial de protección de aves), así es fácil ver surcando los cielos a milanos negros, abubillas, rabilargos, zorzales, herrerillos, cucos, mochuelos, abejarucos, perdices o tórtolas, además de garzas reales, garcillas boyeras y ánades reales junto a charcas y arroyos.
Paseando por el campo, podremos ver tomando el sol a reptiles como el lagarto ocelado, las culebras bastarda y de escalera o el galápago leproso, o corriendo y acechando al zorro, el conejo, la liebre, topos, erizos, o tejones y comadrejas.

EL DEVENIR HISTÓRICO
     La presencia documentada de pobladores se remonta al menos al período comprendido entre el Calcolítico y la Edad del Bronce (del 3.000 al 800 a.C), algo que puede comprobarse en asentamientos como el Cerro de la Horca o el Castrejón. De la Edad del Hierro (S.IV a.c.) es el Castro de Villasviejas del Tamuja, excavado y digno de ser visitado, aunque se ubica en el vecino término municipal de Botija, se han descubierto recientemente necrópolis en "El Romazal", en jurisdicción de Plasenzuela.
La presencia romana fue intensa en esta zona, a juzgar por las huellas que aún pueden descubrirse, siendo el foco más romanizado la zona conocida como "El Guijo", donde han aparecido restos de construcciones, así como aras y lápidas, algunas de las cuales pueden verse incrustadas en edificaciones del mismo núcleo urbano. De época romana proceden también las minas (de oro y plata) que aún jalonan el término municipal de Plasenzuela.
Árabes (se han encontrado sepulcros de esta época en el lugar conocido como "Los Villares") y visigodos (en la iglesia parroquial existe un capitel de esta época) también dejaron su impronta en estas tierras.

                    

     Tras la Reconquista, Plasenzuela perteneció a la jurisdicción de Trujillo, para en el siglo XVI pasar a ser Señorío (de esta fecha data el "rollo" que erigido en la plaza de la localidad), al ser comprado su término por D. Juan de Vargas y Camargo, para posteriormente en el Siglo XVII pasar a D. Gonzalo de Tapia, y finalizar en el siglo XVIII, siendo jurisdicción del Conde de Canilleros.


UN RECORRIDO HISTÓRICO ARTÍSTICO
     Un paseo por el núcleo urbano de Plasenzuela, es un deleite para el visitante ávido de descubrir arte, en sus vertientes popular o religioso.
La arquitectura popular se mantiene en una villa tiene un trazado irregular, predominan las viviendas de dos pisos, de mampostería y ladrillo, destacan todavía hoy fachadas sin enfoscar ni encalar con la piedra mampuesta a la vista, aunque predominan las blanqueadas. Los tejados son árabes y a dos aguas, llamando la atención de las viviendas la existencia de pequeños soportales que preceden a la puerta principal, y también la existencia de grandes chimeneas.

     La Iglesia Parroquial de la Asunción (Siglos XV-XVII), es una construcción exenta, de mampostería encalada y sillares en esquinas y contrafuertes, destacando de su exterior las portadas góticas (de las más bellas de la zona), la puerta de los pies es un arco apuntado, acodillado, con adornos de rostros humanos, flores y animales, toda ella enmarcada por un alfiz. La del lateral que abre a un atrio, es similar pero con menos adornos, y presenta un alfiz quebrado. La torre de la iglesia es de un solo cuerpo, y con tres vanos en la parte superior.
En el interior del templo, que consta de cuatro tramos separados por arcos de medio punto y bóvedas de aristas y cabecera una construcción exenta, de mampostería encalada y sillares en esquinas y contrafuertes, destacando de su exterior las portadas góticas (de las más bellas de la zona), la puerta de los pies es un arco apuntado, acodillado, con adornos de rostros humanos, flores y animales, toda ella enmarcada por un alfiz. La del lateral que abre a un atrio, es similar pero con menos adornos, y presenta un alfiz quebrado. La torre de la iglesia es de un solo cuerpo, y con tres vanos en la parte superior.
En el interior del templo, que consta de cuatro tramos separados por arcos de medio punto y bóvedas de aristas y cabecera ochavada, destacan imágenes como una de Virgen con Niño, de madera policromada, obra protogótica del siglo XIV, un crucificado con corona de espinas, del siglo XVII o San Martín (Patrón de la localidad) también del siglo XVII. Además se hallan dentro de la iglesia un capitel clásico de mármol que hace funciones de agua bendita, de época visigoda o una pila de granito abrazada por dos manos, obra de los siglos XV-XVI.

                    

     El entorno de la Iglesia Parroquial es especialmente bello, junto a la puerta principal, y en la plaza Párroco Manuel López Aparicio, si sitúa el monumento al mundo del trabajo, una escultura que representa a dos adultos (un agricultor sembrando y una señora que lleva una cesta con libros, entre ellos la constitución) y una niña, es obra del escultor Diego Garrido y se inauguró en 1988. Cerca de la puerta lateral se halla la denominada fuente de los leones.
El "Rollo" (Siglo XVI), se sitúa en la plaza del pueblo, de fuste cilíndrico y remate esférico sobre adornos, y con tres escalones, presenta estilo rústico.

Junto a la carretera de circunvalación se encuentra una "Cruz de Camino" , con un bello fuste cilíndrico, y que data, según fecha que aparece tallada, de 1650.

SERVICIOS PARA EL VISITANTE
     El visitante puede encontrar en Plasenzuela servicios de alojamiento, comidas y bares, además de rutas y actividades turísticas. La oferta principal proviene del "Albergue Rural La Jarila", es una alojamiento rural en plena naturaleza a un kilómetro y medio del núcleo urbano, se compone de un edificio principal, construido de granito visto, que contiene cocina, salas dormitorios para 48 personas con servicios y duchas perfectamente equipados, y salón multiusos. Además cuenta con tres chozos construidos al estilo tradicional, en madera y piedra, con seis plazas cada uno. En su entorno se sitúan bancos y mesas de madera, y observatorio de fauna silvestre. Se encuentra bien señalizado para acceder a él tanto a pie como en automóvil.
Este alojamiento rural ofrece actividades de ocio y tiempo libre, además de tres rutas, la denominada Ruta Azul, de 6 kilómetros, para senderismo, que discurre por plena naturaleza. La Ruta Roja, de 21 kilómetros, para realizar en bicicleta y nos lleva por términos municipales limítrofes, nos permite entrar en plena naturaleza, observar aves como la avutarda o el sisón, explotaciones ganaderas tradicionales, o la antigua Mina de la Sevillana con una gran colonia de cigüeñas. Ruta Verde, de 2 kilómetros, se realiza por el entorno del alojamiento, observando y estudiando la fauna, flora y los accidentes geológicos de este bello entorno.
Además en la localidad se encuentra el Hostal Restaurante "Moloka y", que destaca por su hospitalidad. Otros bares de la localidad son, Café Bar "Calaje"; Bar "J&A" Bar "El Paso". en cualquiera de estos establecimientos el visitante puede disfrutar de la rica gastronomía tradicional, que abarca desde los tradicionales embutidos (chorizo, lomo, jamón...) y quesos, a los productos silvestres (espárragos, criadillas, cardillos...) pasando por la repostería.




© Senderos de Extremadura, 1999.
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