senderos de extremadura
Murallas Medievales

PLASENCIA

Francisco Javier Galindo Alcántara. Gerente del Plan de Excelencia Turística de Plasencia


[Establecimientos de Plasencia en ALEX]

"Dexo Ambroz en Placentia Torre castños e pino Don Alonso en consequentia Tras las Navas dio en herencia Veinte leguas en vecinos. Dexola muy torreada, libre, rica, generosa, sobre todo libertada Que es la más preciosa cosa que puede ser deseada"
LUIS DE TORO. MÉDICO PLACENTINO. SIGLO XVI.

Recorrer, caminar, pasear y disfrutar de una ciudad histórica como Plasencia ha de obligarnos a reflexionar sobre el papel que jugó en la historia de España éste excepcional enclave donde tres culturas: judíos, musulmanes y cristianos supieron vivir en armonía a pesar de los avatares de la historia; y tres oficios: caballeros, mercaderes y eclesiásticos la marcaron profundamente en sus tradiciones y leyendas.

Plaza Mayor de Plasencia     Fundada a finales del siglo XII por el rey Alfonso VIII de Castilla como plaza fuerte en los límites de su reino para combatir a los musulmanes y repoblar las recién conquistadas tierras con gentes venidas de diversos reinos españoles.

     Pronto se convirtió en un importante núcleo de abastecimiento de bienes y servicios para un extenso territorio denominado Alfoz o Tierra placentina, que es tanto como todo el norte de la actual provincia de Cáceres y que hoy en día constituye todo el área de influencia económica y comercial compuesto por una cadena de valles como son: Sierra de Gata, Hurdes, Valle del Ambroz, Valle del Jerte y La Vera de Plasencia, aquella que fue refugio del César Carlos.

    Alfonso VIII de Castilla, buscando que ésta población contara con la suficiente entidad que le sirviera de punta de lanza en sus incursiones hacia el sur peninsular una vez asegurada la seguridad en el frente de combate del Tajo, la declaró ciudad dotándola de independencia judicial, fueros locales, autonomía gubernativa, fuertes murallas coronada por una fortaleza en la parte más alta de la ciudad y Sede Episcopal, bajo soberanía real.

     El proyecto "alfonsino" para Plasencia, además del estratégico de asegurar la línea del frente castellano, se basaba en tres aspectos que han perdurado casi inalterados hasta el presente: militar, económico y religioso.

     Resulta, pues, interesante para el viajero observar hoy en día cómo estos tres elementos fundacionales se han mantenido intactos hasta el presente lo que demuestra lo acertado del emplazamiento en función de un espacio geográfico claramente delimitado por una sucesión de valles que convergen en un punto central que es la ciudad de Plasencia.

     El componente militar es bastante evidente a tenor de la pervivencia de la casi totalidad del la vieja cerca medieval y los numerosos palacios y casas solariegas existentes por toda la Ciudad Monumental, que nos hablan del asentamiento de numerosas familias nobiliarias, así como de pecheros y caballeros en busca fortuna en las recién conquistadas tierras. Elemento social básico en el repoblamiento castellano de la reconquista.

     El factor económico tenía en los artesanos, mercaderes y menestrales, por un lado y en el gremio de hortelanos por otro el ejemplo más claro. Es el elemento burgués quién, como lo hacen actualmente los comerciantes,
hosteleros y profesionales liberados, proveían de bienes y servicios a los habitantes del la Tierra de Plasencia, o lo que es lo mismo a las Comarcas de Plasencia anteriormente mencionadas.

     Otro elemento social imprescindible para la comprensión de la dimensión histórica de la ciudad es el Eclesial que tras la creación de la Diócesis placentina en 1.188 supondrá el tercer pilar sobre el que se sustentará la independencia, la economía y la identidad local. Baste apuntar la proliferación de iglesias, conventos, ermitas y catedrales.

Palacio de los Monroy o "Casa de las Dos Torres"     Por tal motivo, desde el Plan de Excelencia Turística de Plasencia proponemos una serie de rutas en función a estos tres sustratos sociales de influencia delimitados por barrios o entornos de influencia urbana, enmarcadas dentro de las diversas etapas históricas en el devenir local.

       Dichas rutas se reparten por toda la Ciudad Monumental de Plasencia que está perimetrada por el recinto amurallado medieval y conserva dentro de sí numerosas muestras de estilos arquitectónicos de diferentes épocas en sus edificaciones tanto civiles como religiosas.

Las rutas son las siguientes:

  • Barrio de los Caballeros.
    Se denomina así al espacio comprendido entre la puerta de Trujillo hasta la Puerta del Carro, al ser el lugar que tradicionalmente ocupó la clase aristocrática, nobiliar e hidalga, localizándose de esta manera la mayor parte de los palacios y casas solariegas de la ciudad.
    Viene a ser casi un 50% del perímetro amurallado.
  • Barrio de los Mercaderes.
    Está delimitado por la zona comprendida entre la Puerta del Carro y la Puerta del Sol, y toda la Plaza mayor.
    Es en este espacio donde nos encontramos con una ocupación tradicionalmente mercantil apenas inalterada con el paso del tiempo. Más bien al contrario, pues es la zona más comercial de la ciudad con una gran proliferación de establecimientos comerciales.
  • Barrio de los Clérigos.
    Esta área es el comprendido entre la Puerta de Trujillo y la Puerta de Talavera, y se denomina así al encontrarse la mayor cantidad de edificios propiedad de la Iglesia.
  • Extramuros.
    Es todo el espacio que queda fuera de la Ciudad Monumental de Plasencia y que sería el resultado del avance urbanístico experimentado a lo largo de la última centuria.
    Allí nos encontraremos monumentos que quedaron fuera de las murallas, así como parques y jardines para el disfrute de placentinos y visitantes.

Ruta BARRIO DE LOS CABALLEROS

      Iniciaremos nuestra visita recorriendo el llamado Barrio de los Caballeros por una de las zonas de donde se tienen noticias del primer asentamiento castellano en la ciudad.

    Entraremos al núcleo amurallado por la llamada Puerta de Coria. Aquí en Plasencia casi todas las puertas tienen nombres de lugares hacia donde llevaban los viejos caminos que de ellas partían.

     Ésta que nos ocupa presenta un aspecto en fase de restauración. No olvidemos que gran parte de la vieja cerca medieval, casi un 90%, se encuentra oculto tras edificios de hace un par de siglos. Por lo que el ayuntamiento ha iniciado los trámites para su recuperación.

     La puerta de Coria, que presenta sobre su arco la figura de un ángel, que bien podría ser la del Arcángel San Miguel. Que como sucedía en la Europa cristiana del medievo protegía de pestes y enemigos a los pobladores. Este acceso, situado en una vaguada en forma de pendiente que hemos de subir para adentramos en la ciudad monumental, unía dos de los primeros elementos a considerar dentro de las primeras edificaciones en la ciudad: la iglesia de la Magdalena, quizás la más antigua de la ciudad, y La Mota donde estuvo, según algunos autores, un posible primer emplazamiento del acantonamiento castellano recién llegado a la ciudad, pues así atestiguan los restos de primitivos asentamientos y su correspondiente cerca defensiva de los primeros tiempos de ocupación cristiana.

     El nombre ya de por sí denota su uso como lugar de atalaya y puesto militar defensivo.

     Sobre La Mota estuvo parte de la judería, en concreto la Sinagoga Mayor placentina, como así lo demuestran restos de edificaciones destinadas tal fin durante las obras de consolidación del Convento de San Vicente Ferrer para su actual uso hotelero.

     De hecho la gran mayoría de las casas de judíos se situaba allí y llegaba casi hasta la actual calle Vidrieras, considerándose por tanto a la calle Arenillas uno de los mejores ejemplos constructivos de la judería placentina.

Catedral de Plasencia     La gente de Plasencia llama hoy en día a éste lugar Santo Domingo, en honor al fundador de la orden de los dominicos y que tuvo, merced a la dádiva concedida por los duques de Plasencia tras la salvación de un hijo de éstos encomendada a San Vicente Ferrer.

     Allí se impartió clases de teología durante mucho tiempo y estaban convalidadas por la Universidad de Salamanca constituyendo esto el primer ejemplo universitario en Extremadura.

     Hoy en día es uno de los más modernos establecimientos de la Red de Paradores de España. Junto al viejo convento dominico se levanta renacentista el Palacio de los Marqueses de Mirabel, antiguos Condes de Plasencia y por tanto señores feudales de la ciudad, hasta que los Reyes Católicos liberaron la ciudad en 1488, hartos como estaban de ceder a los caprichos de sus nobles.

     Aún hoy el visitante podrá quedar admirado de lo impresionante de su construcción. Más pensado como castillo. Eran otros tiempos y los nobles sólo pensaban en guerrear.

    Allí vivieron los Zúñigas o Estúñigas. Familia de probable origen vasco, que como la gran mayoría de las estirpes
nobiliarias extremeñas venían asentándose con la reconquista para hacerse con tierras donde instalar su ganado.

    Leyendas en Plasencia hay muchas. Una hay que cuenta que la cercana casa de los Monroy, o de las Dos Torres mantenía una disputa constante con los marqueses de Mirabel y por ello la Santa Madre Iglesia edificó un templo dedicado a San Nicolás de Bari en la explanada donde de manera continuada se sostenían enfrentamientos armados entre los partidarios de ambos bandos.

Puerta de Berrozanas     La verdad es que no hay referencias escritas ni documentales de este hecho y las leyendas ya se sabe que algo de razón encierran, aún así es posible que algo de verdad hubiera aunque sólo en que lleguemos a considerar en el continuo enfrentamiento nobiliario por ver quien se hacía dueño de la situación durante sucesiones reales no muy claras o de dudosa legitimidad. Y así alguien debió considerar que gracias a Dios había una iglesia en medio, por que si no se matarían las tropas de ambos bandos en un lugar tan espacioso.

     Continuaremos nuestra visita pasando bajo el edificio renacentista del palacio de los marqueses de Mirabel. Es este edificio una joya de los siglos XV y XVI, los de mayor gloria de la ciudad. Este lugar es llamado por los vecinos como "Las Bóvedas del Cañón del Marqués de Mirabel" que no es otro que una larga bóveda de cañón que da acceso a la puerta del patio principal del palacio y al Museo de Caza de los marqueses.

     Sus propietarios tienen a gala que todo aquel que desee visitarlo podrá contactar con los guardeses para que les muestren el patio, algunas estancias y la colección cinegética del Duque de Arión.

     Tras el pasadizo no debemos dejar de admirar el balcón plateresco que aparece vigilante en la calle de las Esparrillas.

     Desde allí nos dirigiremos a la Puerta de Berrozanas, llamada así por hallarse cerca el lugar conocido como "berrocal" o cerros llenos de peñas. Y allí era donde los judíos tenían, y aún hoy puede verse, su cementerio excavado en roca viva.

Iglesia de San Pedro    Esta puerta está también guardada por la imagen de San Miguel Arcángel, escoltada por la inscripción de su construcción en 1571 por el Corregidor Dr. Zárate y coronando el conjunto el escudo de los Reyes Católicos

     Continuamos nuestro camino por la calle de Berrozanas y cruzamos la calle de los Quesos, con resonancias claras al gremio de los lácteos allí establecidos. Después iremos hacia la calle de San Ildefonso por una vía que se denomina '"el verdugo" por tener en ese lugar, y hoy se puede apreciar una minúscula ventanita que formaba parte de su habitáculo, la vivienda del verdugo municipal.

     Cuentan las crónicas que cuando salía el verdugo de su casa las gentes le insultaban y arrojaban tomates. Era rechazado por todos y cuando iba al mercado a comprar debía tocar las piezas de frutas y hortalizas con una varita para que el frutero se la entregara.

     Desde allí iremos por la calle San Ildefonso hacia la calle de Sancho Polo pasando por el Convento de dicho santo. Data su existencia del siglo XV cuando, al parecer, un grupo de mujeres solteras se reunió en comunidad y decidió acogerse a la regla de las monjas terceras de San Francisco agrupando una serie de edificaciones donadas o propias ya disponer así mejor de su tiempo para la oración y el trabajo.
Encaminándonos hacia la plazuela de El Salvador, que toma su nombre de dicha parroquia nos encontramos el convento de las Capuchinas que tiene su importancia por construirse a instancias de la propia Santa Teresa de Jesús que al visitar la ciudad quedó maravillada de la buena acogida de sus gentes. Por ello pidió a la noble placentinoa doña María de la Cerda que le cediera su casa para construir allí el convento.

Iglesia de San Pedro     Hoy las monjas se han trasladado a la cercana Sierra de Santa Bárbara donde han construido un nuevo monasterio más tranquilo que les permita seguir su vida conventual lejos del mundanal ruido.

     Este espacio está presidido por la iglesia de El Salvador. Construida en el siglo XIII y relacionada ya en los Fueros locales. Es una de las parroquias históricas de la ciudad. Conserva traza del románico tardío en portada sur y campanario. El resto del edificio es una sucesión de transformaciones desde los siglos XVI hasta el presente.

     Los alrededores de esta iglesia eran utilizado en el pasado como camposanto, al igual que todas las parroquias de la ciudad, siguiendo la antigua tradición cristiana de enterrar a los feligreses en sus parroquias.

     Subiremos después por la calle de El Salvador hacia la Avenida del Generalísimo y encontrarnos allí cono una de las zonas más dinámicas culturalmente de la ciudad. En la denominada Cruz de Santa Ana tenemos el actual Teatro Municipal Alkázar, la iglesia-auditorio de Santa Ana, el antiguo Colegio de la Compañía de Jesús, actual centro de la UNED en Plasencia, y los accesos al Centro de Interpretación de las Ciudades Medievales de la Ruta de la Plata en la vieja Torre Lucía.

     Éste Centro de Interpretación tiene un acceso recientemente recuperado por el Plan de Excelencia Turística de Plasencia para que sirva como lugar de espera a los visitantes que deseen entrar a un espacio concebido como zona de celebración para actos multitudinarios como son mercados medievales, justas y torneos, representaciones teatrales y conciertos.

Portada de la Iglesia de San Nicolás      Este espacio fue durante la Edad Media un lugar denominado Plaza del Llano. Allí los Fueros locales disponían que había de estar libre de edificación para que sirviera de mayor visión a los defensores de la Fortaleza, hoy ya inexistente al primar el criterio de destruir lo que suponía progreso en los años treinta del siglo pasado.

     Fiel reflejo del espíritu guerrero que representó un barrio lleno de palacios y casas solariegas de hombres dispuestos para la lucha es el recuerdo de su desaparecida Fortaleza, donde hoy está la Casa-Cuartel de la Guardia Civil y que tenía en la Torre Lucía un primer escalón avanzado en las instalaciones defensivas locales.

     En contacto con la actual avenida del Ejército estaba la llamada torre de la Reina y tras un breve recorrido por la muralla se llega a la Torre Lucía. En realidad son dos torres. Una antigua y de una sola planta y otra con dos pisos que recubre a la original y se abre a la perspectiva de una comarca a la que poder transmitir con hogueras la peor de las pesadillas para una ciudad medieval: "la población está sitiada por un enemigo y se hace necesaria liberarla". Esa era su función, pues a la de vigía de la desaparecida torre del Homenaje de la Fortaleza, ésta serviría para enviar señales en forma de hogueras a otros puestos avanzados como eran Mirabel, Monfragüe, Béjar, Grimaldo, etcétera.

      Pasando por la plaza del nombre de ésta torre llegamos hasta la puerta del Carro y de allí subimos por la calle de las Escuelas hasta el Colegio de los Jesuitas o sede de la UNED y desde allí iremos por la calle del Rey hacia la Plaza Mayor.

     Llamada del Rey podría muy bien denominarse Real al unir la Fortaleza (poder militar) con la Plaza Mayor (poder civil) y el Barrio de los Clérigos (poder eclesiástico). En nuestro recorrido por esta calle nos encontraremos en la margen izquierda la casa de los Trejos y Vargas, y la Cárcel Real (actual acceso a las oficinas del Ayuntamiento de Plasencia). en la margen derecha tenemos dos palacios de gran relevancia: la casa de los Trejos-Barranates y la Casa de las Argollas, famosa ésta última al celebrarse allí los esponsales de doña Juana la Beltraneja y el rey Alfonso V de Portugal que bien podría haber cambiado la historia de España y el mundo si no se hubiera cruzado doña Isabel de Trastámara, más conocida por Isabel La Católica.

      La Casa de las Argollas es llamada así por ostentar en su fachada unas argollas que simbolizaban poseer su propietario el derecho de asilo otorgado por el rey Alfonso X el Sabio, a quien sirvió.

      Nuestro recorrido finaliza en la Plaza Mayor no sin antes recordar que conviene pasar cerca de la Iglesia de San Martín, del siglo XIII y con detalles góticos en sus fachadas, así como pasear por la Rua Zapatería, llamada así por instalarse en dicho lugar un importante grupo de curtidores, zapateros y artesanos del cuero de origen claramente hebreo al ser ésta la aljama local.

Ruta BARRIO DE LOS CLÉRIGOS

     Constituye desde su fundación el tercer pilar social de la ciudad. Si importante fue conquistarla y defenderla con hombres de armas y caballeros, venidos de diversas partes del reino de Castilla, que desde sus fuertes murallas repelieran los ataques agarenos no menos importantes resultaba el crear un entramado económico que perdurara en el tiempo basado en el intercambio de bienes y servicios ejercido por multitud de mercaderes, artesanos y menestrales.

Torre de Lucía      Pero para asegurar el enclave era necesario tener en cuenta el elemento espiritual como base moral y filosófica de la sociedad en su búsqueda de lo numinoso y trascendental que encontraba en la Reconquista el principal objetivo que movía la política de la época y la vida de los habitantes de la península Ibérica: recuperar para el cristianismo los territorios arrebatados por las huestes agarenas.

      Tan pronto como la ciudad comenzaba a levantar sus murallas, y a asentarse los pobladores ansiosos de paz, trabajo y seguridad, la ciudad de Plasencia se constituyó en Diócesis abarcando toda la Tierra que estaba bajo su jurisdicción.

     De esta manera se cumplía los tres objetivos fundacionales básicos: ensanchar Castilla por las armas, poblarla y extender la religión cristiana en los territorios recién fundados.

     Antiguamente la primera Seo no estaba donde hoy se encuentra el Barrio de los Clérigos. Originalmente se situaba en la Plaza del Llano, junto a la antigua Fortaleza pero con el tiempo se trasladaría a la zona sur de la ciudad.
Éste barrio ocupa el espacio comprendido entre la puerta Talavera y la Puerta Trujillo y es llamado así por la proliferación de edificaciones propiedad de la Iglesia.
Comenzaremos nuestro recorrido por el Rincón de San Esteban donde está la parroquia del mismo nombre, famosa, entre otras cosas, por que ante su puerta, hoy cerrada por una valla, estaba el llamado"Corral de los Alcaldes" que era el lugar destinado durante la Edad Media a reunirse los Corregidores de la ciudad a tratar temas sobre su gobierno hasta que se construyó el Palacio Municipal que tras innumerables cambios presenta el actual aspecto neorrenacentista que le dieron en los años 70.

     Tal vez algunos de los corregidores que antaño se reunían ante la puerta de San Esteban recordara lo necesario de instalar una torre campanario municipal, para transmitir a la ciudadanía los toques de rebato en caso de asedio o incendio, como ocurriera con la que tenían sobre sus cabezas. Por ello, seguramente, se construyó, la actual que a través de un autómata vestido de alguacil renacentista da las horas y avisa de los peligros o acontecimientos especiales a la ciudad.

     Otro motivo por el que es famosa la iglesia de San Esteban, además de por su excelente retablo barroco, es por haber sido el lugar donde contrajo matrimonio el insigne poeta Gabriel y Galán como lo atestigua una placa en azulejo talaverano, como las que llevan los nombres de las calles placentinas.

     Desde allí pasaremos, camino de la Catedral, junto al Convento de las Dominicas con fachada en el esgrafiado tradicional que prolifera por toda la ciudad ejecutado con excepcional maestría por los alumnos de la Escuela Taller de Plasencia y bajo la dirección de don José Orantos, Aparejador Municipal y que en la actualidad están recuperando la Ermita de la Salud.

     Frente a este convento está la Plaza Municipal de Abastos. Edificio construido durante la II República española con dos plantas y recientemente mejorada por el Ayuntamiento placentino para dar mejor servicio a la ciudad.
Al lado de este mercado se levanta el Convento de las Claras que está llamado a ser Centro Cultural Municipal con los siguientes servicios: Museo Arqueológico, Centro de Interpretación Local, Centro de Documentación Judía, Archivo Municipal y Oficina de Municipal de Turismo cuando finalicen las obras que va a realizar el Plan de Excelencia Turística de Plasencia en su búsqueda de ofrecer una mejor y más cuidada atención al visitante para que aprecie en toda su magnitud la historia y la cotidianidad que empapa nuestra ciudad y que ha sido desde siempre modelo de convivencia entre culturas y estratos sociales.

     Tras la visita a este espacio se nos abre ante nosotros la Plaza de la Catedral, o Catedrales, como gustan en llamar los placentinos, pues son dos: una gótica llamada "La Vieja" y a medio desmontar, y otra "La Nueva" a medio construir.

Catedral Vieja
Vista nocturna de la Catedral     La Catedral Vieja, de estilo románico, es obra, entre otros, de Juan Francés, y se realiza durante los siglos XIII y XIV. La fachada de los Pies presenta un cuerpo central con vano de medio punto coronado por una hornacina que representa la anunciación de la Virgen, por encima de la cual destaca un rosetón de gran tamaño. En ella destaca la capilla de San Pablo, antigua sala Capitular, cuyo acceso muestra una puerta central y dos ventanas laterales. Dotada de un estilo de transición románico-gótico combinado con ciertas aportaciones de carácter oriental (bizantina).

     La capilla es de planta cuadrada, con cúpula octogonal bizantina. En el exterior forma una pirámide cubierta de escamas, semejante a la torre del "Gallo" de la catedral de Salamanca, conocida como la torre del "Melón".

     Remata la torre una bola gallonada en su parte superior. En el claustro, nexo de unión de ambas catedrales, destacan las columnas y capiteles románicos, así como los arcos y bóvedas de crucería.


Catedral Nueva
     A finales del siglo XV, se proyecta una nueva catedral. Esta ambiciosa empresa, que pretendía sustituir por completo la catedral vieja, tropieza con múltiples dificultades que obstaculizan la finalización de las obras hasta 1.760, año en que se dieron por concluidas. La nueva catedral cuenta con tres naves de igual altura, siguiendo el modelo de templo renacentista. De sus esbeltos pilares parten nervios que finalizan en bóvedas estrellada es de gran complejidad.

     La gran unidad espacial proporciona al visitante un magnífico espectáculo, donde destaca el retablo mayor, uno de los elementos más notables del barroco español. La traza se debe a Alonso de Balbás, las esculturas a Gregorio Fernández. Los lienzos, fueron pintados por Francisco Ricci (siglo XVI), Luis Fernández y Mateo Gallardo.

     El dorado de las esculturas se debe a Simón López. En una ciudad cuna de buenos organistas, maestros de capilla y cantores, no podía faltar el instrumento musical por excelencia en una catedral: el órgano. La caja se construyó a finales del s.XVII en estilo barroco, con bellas tallas renacentistas. La magnífica reja que da acceso al Coro fue realizada por el orfebre gallego Juan Baustista Celma, a finales del s.XVI. De forja plateresca, con grecas y labores cinceladas y repujadas, mide 15,8 por 7,4 metros.
Su exterior, de gran riqueza ornamental, presenta un magnífico conjunto de crestería, pináculos, ventanales, imágenes y medallones.

Acueducto de San Atón     En la actualidad el Museo Catedralicio es objeto de intervención por parte del Plan de Excelencia Turística de Plasencia buscando la interpretación atractiva de la historia local y su dimensión espiritual.

     Entre los edificios que rodean la Sede placentina destacan: el Seminario Diocesano, la Casa del Deán, la Casa del Doctor Trujillo, la Cárcel de curas, el Hospital de Santa María y el Palacio Episcopal. Tras visitar el Palacio Episcopal nos dirigiremos por la calle del Obispado hasta las traseras del Complejo Cultural (antiguo Hospital) de
Santa María para acceder al Museo Etnográfico y Textil.

     Después veremos la hermosa ermita de la Salud sobre la Puerta de Trujillo. Esta pequeña iglesia fue construida en el siglo XVIII sobre la puerta y cubos que la defendían. Ha mantenido hasta el día de hoy una cartela en latín, bajo el escudo de los Reyes Católicos, en alusión a la toma de la ciudad por las huestes de los Carvajales, oponentes de los Condes de Plasencia, y las tropas reales que la liberaron en 1488 del poder feudal.

     El texto dice así: "La libertad de la vida, más estimada que el oro y las piedras preciosas; esta libertad ha hecho a Plasencia noble. La cual estaba menos preciada de la fortuna. La libertad la ha redimido para el rey. Los nobles caballeros de la ciudad de Plasencia, debajo de las banderas reales, vencieron a los feroces enemigos. Por que a todos los hombres conviene estar sumisos a los reyes. Año de 1488".
Desde allí nos dirigiremos por la calle de Trujillo hacia la Plaza Mayor desde donde iniciaremos otra nueva ruta.




© Senderos de Extremadura, 1999.
Queda prohibida la reproducción de la información gráfica y escrita sin autorización del editor

Volver al índice
[Volver al sumario] [volver al índice general]