senderos de extremadura

Paradores de Extremadura.
Hostelería de calidad y con historia

          

    Hablar de Paradores es hablar de calidad, cultura y esplendor. A quién no le gustaría alojarse al menos una noche en un castillo, en un palacio, en un convento o en una fortaleza rodeado de arte, de historia y naturaleza. Así de tentadora es la oferta de Paradores de Extremadura.

EL PARADOR DE LAS NUEVE TORRES DE ZAFRA ****

... pero, sobre todo, no hay nada como dormir en la misma habitación que albergó a Hernán Cortés durante su estancia en Zafra. Descubres lo que es sentirse como un auténtico conquistador.

                                

El Parador de Zafra se alza sobre un majestuoso castillo que comenzó a construirse en el año 1.437 como residencia de los duques de Feria, grandes de España. El valor de este castillo-palacio se expresa a través de una espectacular fachada en un enclave idóneo para descubrir el entorno monumental y los parajes naturales que posee la zona. Nueve torres almenadas guardan celosamente un interior regio y grandioso que conserva hermosos artesonados, arcones, herrajes, pasamanos y otros detalles decorativos pertenecientes al antiguo palacio. Sus habitaciones, que tuvieron como huésped a Hernán Cortés, son señoriales, elegantes y espaciosas. Destacan asimismo la piscina y el jardín, perfectamente cuidado. En el comedor se dan cita los mejores platos de la zona como la caldereta de cordero, las migas extremeñas y el solomillo ibérico al queso de los lbores.

PARADOR DE MERIDA****

y, sobre todo, el gran Teatro y el Anfiteatro. Miras a las gradas y no puedes dejar de imaginar a catorce mil personas contemplando las luchas de fieras y jaleando a los gladiadores. Es realmente impresionante.

El Parador conserva la estructura del antiguo convento del S. XVIII, instalado sobre los restos de un templo dedicado a la Concordia de Augusto y brinda al huésped la oportunidad de conocer la riqueza patrimonial de la bellísima ciudad de Mérida y los espacios naturales de los alrededores. Elementos romanos, mudéjares y visigóticos adornan el interior, que se caracteriza por un tono intimista y acogedor, y muestra detalles lujosos, cerámicas y plantas. El salón, en la antigua capilla del convento, el patio interior y los hermosos jardines mozárabes son algunos de sus espacios más destacados. Entre las múltiples propuestas gastronómicas que ofrece su restaurante destacan las criadillas de la Tierra, la caldereta extremeña, el surtido de gazpachos y las higos de Almoharín.

PARADOR DE CÁCERES ****

y, aparte de la torre y del patio con columnas toscanas, lo que más te gustará de este palacio del siglo XIV es su enoteca, con más de 300 referencias de vinos. Es verdaderamente impresionante.

El antiguo Palacio de Torreorgaz, levantado sobre cimientos árabes, se presenta con puerta de dintel y escudo barroco en el corazón del casco histórico artístico de Cáceres, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad. Fundado por Diego García de Ulloa, caballero de la Orden de Santiago, el Parador, construcción del S. XIV está presidido por su esbelta torre. Gótico, Renacimiento y Barroco son estilos personalizados en el edificio y en su entorno monumental, con incomparables torres, palacios e iglesias. El patio interior y cercos empedrados, vigas forradas de madera o la original repisa del salón conforman la decoración interior. En este contexto, las habitaciones de suaves tonos crema se definen por el buen gusto, la amplitud y el confort. El lomo de venado al queso del Casar o el cabrito asado al romero son representantes de la surtida cocina extremeña. Además, dispone de una Enoteca con más de 300 variedades de vinos.

PARADOR DE PLASENCIA****
y cuando llegues a Plasencia, te darás cuenta de por qué Alfonso VIII, su fundador bautizó a esta ciudad con ese nombre. No en vano, Plasencia significa "para que agrade a Dios ya los hombres"

El Parador se ubica en el convento de Sto. Domingo, fundado por los Zúñigas a medidados del siglo XV, siendo su estilo gótico en el interior y parte del exterior. Estratégicamente situado en pleno casco monumental de Plasencia, es el lugar ideal para conocer las bellezas arquitectónicas de esta singular ciudad así como los maravillosos paisajes naturales que la rodean.

PARADOR DE GUADALUPE ****

Aparte del Parador, lo más impresionante de esta ciudad, declarada Monumento Histórico Artístico, es su Monasterio. ¿Sabías que fue convertido en priorato monástico por Alfonso XI después de la batalla del Salado?

El Parador, de construcción conventual, se erige sobre lo que fuera el antiguo hospital de San Juan Bautista, edificio histórico del S. XV. Es un espacio confortable y acogedor con encaladas arquerías adornadas de vegetación que invita a la paz y al sosiego en el entorno de una bella ciudad declarada Monumento Histórico Artístico. Entre sus dependencias destacan el jardín, auténtico vergel de plantas y flores, su recogida piscina, amplias estancias en el interior con paredes blancas, y habitaciones que rememoran la religiosa función de sus orígenes. La sencilla cocina de la tierra se presenta deliciosa en platos representativos: bacalao monacal, ajo blanco extremeño, migas extremeñas, pollo a lo padre Pedro, embutidos ibéricos, caldereta de cordero, pudding de castañas y muégado de Guadalupe.

PARADOR DE TRUJILLO****

....y dentro de la ciudad de Trujillo, cuna de descubridores como Pizarro, te alojarás en el antiguo Convento de Santa Clara. No te pierdas ningún detalle de sus dos claustros, sobre todo del de estilo renacentista. Son una auténtica maravilla.

En la monumental ciudad de Trujillo, cuna de descubridores, se alza este hermoso Parador sobre el antiguo monasterio de Santa Clara conservando el ambiente de paz y sosiego que le imprime su estructura conventual. En su interior destacan dos hermosos claustros, uno de ellos renacentista con arcos y columnas; el segundo proporciona al conjunto una nota de luminosidad que embellece el entorno. Ideal para el descanso, el ocio y el trabajo, el Parador cuenta con estancias y detalles de carácter monacal, salones amplios, tranquilos y agradables, habitaciones nobles en las que prima la madera y un bar situado en el espacio que antiguamente ocupara el refectorio. Muy apetecibles resultan los platos del comedor, entre los que destacan la sopa de tomate al comino, el revuelto de productos típicos, el cochinillo de montanera y los embutidos y jamones ibéricos.


© Senderos de Extremadura,1999.
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