senderos de extremadura
Vista de Cilleros

CILLEROS, entre La Sierra y el Llano


[Establecimientos de Cilleros en ALEX]

       Cilleros se encuentra en la zona más occidental de Sierra de Gata en frontera con Portugal, siendo uno de los términos más extensos de la provincia de Cáceres, con sus 20.832 hectáreas de superficie. Se encuentra, flanqueando un puerto de montaña, a medio camino entre las llanuras y vegas de la margen derecha del Alagón y las estribaciones meridionales de la Sierra de Gata al abrigo de la Sierra de Santa Olalla, en una cuota aproximada de 458 metros.

Zahurdón    La zona muestra un poblamiento muy intenso desde época prehistórica, del cual subsisten algunos vestigios de emplazamientos defensivos en sitios estratégicos -"El Castillejo", Valdecaballo, Santa Olalla-. De época romana pueden encontrarse hallazgos que son testimonio de la ocupación agrícola de este territorio, a caballo de dos importante núcleos urbanos, Caurium (Coria) y Egitania (ldanha-a-Velha, en Portugal).

    Posiblemente el origen de la población actual se produce a partir de 1237, fecha en la que Alfonso IX otorga a Salvaleón el mismo fuero que Coria, apareciendo Cilleros como uno de los lugares de su alfoz o territorio dependiente, asociado a la Orden de Alcántara. De la arqueología altomedieval perviven las tumbas talladas en la roca, con algún conjunto significativo sobre granitos. El nombre Cilleros significa silo o granero, lugar donde se almacenaban las primicias del diezmo. Dicho diezmo se recogía en el lugar que se designa con el nombre de Pósito", según consta en la "Crónica General de la Orden de Alcántara", de Torres y Tapia.

Espadaña o campanario    En 1.591 y siguiendo el Censo de la Corona de Castilla, el lugar de Cilleros, que sigue bajo la tutela de la Orden de Alcántara, albergaba una población de 2.457 habitantes, la mayoría pecheros. Durante las guerras con Portugal, entre 1640 y 1668, el término de Cilleros fue escenario de distintas escaramuzas, dada la amplitud de su tramo fronterizo, y la propia villa dispuso de algunas fortificaciones cutos ecos perviven en los nombres de algunas calles y lugares -El Fuerte, La Muralla-. Ya en el siglo XVIII cabe destacar el Censo de Floridablanca en el que Cilleros, perteneciente al Partido de Alcántara, con un total de 1733 habitantes, de los cuales noventa y seis son hidalgos, la cifra más elevada del conjunto comarcal serragatino. Según Pascual Madoz, a mediados del siglo XIX Cilleros poseía una población de 2.520 habitantes, con un total de cuatrocientos veintidós casas en el conjunto urbano. La vocación agrícola del término, esencialmente cerealista y olivarero, queda patente por la existencia de 12 lagares de aceite y 4 molinos harineros.

Visra de la Sierra de Santa Olalla      Dicha economía agrícola se mantiene en la actualidad, con parte del término como superficie de regadío con cultivos como maíz, pimientos, tomates etc., además de los terrenos en secano, esencialmente como pastizales y cercados, además de pinos, eucaliptos y algunos robledales en la Sierra de Santa Olalla. Se mantiene una cabaña ganadera importante. Dentro del resto de cultivos podemos destacar también el olivar, en explotaciones de carácter minífundista, que da origen a un aceite de renombrada fama. Un producto local de excepcional calidad es el vino, elaborado en bodegas famillares de manera artesanal.

 

PATRIMONIO HISTÓRICO

Vista de Cilleros   Entre las sierras de Santa Olalla y del Campete, entre el granito y la pizarra, entre el roble y el pino, se encuentra la localidad de Cilleros. En su casco urbano aún se pueden apreciar múltiples casas de vieja construcción mediante sillares graníticos, rematados por amplias balconadas de madera. Viejos escudos heráldicos adornan algunas de sus fachadas, hablándonos de la historia de antiguos propietarios; otros, como el de la Inquisición, de viejas instituciones. Destacan las calles de Las Parras y El Viñal con sus "torreones", escaleras exteriores de acceso a la vivienda con enormes peldaños de granito.

 

       La pequeña Plaza de San Blas está presidida por el redo caserón que alberga las dependencias del Ayuntamiento. Su amplia fachada de silleria granítica se encuentra aliviada por frescos soportales y su cornisa aparece rematada por un hermoso escudo borbónico. Junto al Ayuntamiento se levanta la solitaria espadaña del s.XVI, engalanada con veleta y nido de cigüeña.

Semana Santa en Cilleros       Como un monumento inacabado de sueños imaginarios se levanta la Iglesia de Nuestra Señora de los Apóstoles. El edificio tiene dos partes: la esbelta capilla mayor, construida desde mediados del siglo XVI con piedra sillar y cubierta con bellas crucerías. Pedro de Ybarra trazaría el ábside -rematado en la década de 1580- hacia 1550, y en él trabajaba en 1574 el cantero Francisco Hernández. Guarda la parroquia un bonito retablo mayor del siglo XVIII: preside su hornacina principal una vetusta Virgen sedente con el Niño en brazos (s. XIII) y en otro nicho se ve una Virgen del Carmen del siglo XVIII. Merece destacarse la magnífica escultura de San Pedro, contratada por el gran escultor andaluz Juan Martínez Montañés, en el año 1641. Otro de los edificios a destacar en la localidad es la Casa Grande o Palacio de los Bacas, que se encuentra detrás del Ayuntamiento. Según cuenta la leyenda local, el enorme edificio tiene tantas puertas y ventanas como días el año; se presume su construcción por asuntos de enamoramientos.

La ermita de Nuestra Señora de Navelonga, que alberga a la Patrona, -a la que el pueblo de Cilleros desde hace siglos venera como patrona e intercesora- se encuentra a unos dos kilómetros del casco urbano, a los pies de la ladera suroeste de la Sierra de Santa Olalla. La ermita es amplia y su única nave se alzaría en el siglo XVI mientras que la cabecera, culminada por cúpula, y la hospedería aneja son de mediados del siglo XVII (1655-1660), según documentan varios epígrafes. En la década de 1790 se añadieron los pórticos laterales. El retablo mayor es del siglo XVIII. Sobresale la marmórea talla del Padre Eterno (s. XVI). Otras ermitas son las del Carmen (s. XVI) y San José (1619), ésta con bello retablo barroco.

ROMERÍA DE LA VIRGEN DE NAVELONGA Y FIESTA DE SAN BLAS

       Existen numerosas tradiciones y leyendas locales ligadas a la Virgen de la Navelonga y al Santuario del mismo nombre que perviven en la memoria de los Cilleranos. Demos crédito o no a esos relatos, el hecho es que la Virgen de Navelonga está muy dentro del corazón de todo Cillerano, existiendo una gran manifestación de fe hacia ella, como se confirma cada año el primer domingo después de Pascua de Resurrección que, en honor a la Virgen de Navelonga, se celebra una Romería multitudinaria.

        Solana de arquitectura tradicional       Ventana       Casa Grande

       La apacible y sosegada vida de Cilleros queda rota los días 3 y 4 de febrero, en los que se celebran las fiestas del Patrón del pueblo: San Blas. El ruido de las escopetas acompaña al Santo en su recorrido por las calles del pueblo y el vino se degusta en abundancia.

Fuente del CañoSegún recogen distintas crónicas, a principios de siglo la fiesta comenzaba en la víspera del día 3 de febrero por la tarde. Anteriormente, en la tarde del día 2 de febrero -día de las Candelas- se celebraba un certamen cabalgata conocido con el nombra de "Ensabaná". Previamente el mayordomo había organizado una cacería cuyo producto se destinaba a surtir de carne para todo el pueblo el día 3 de febrero. Este acto se conocía con el nombre de "La Función". No olvidemos que como preludio a la fiesta, durante todo el mes de enero el mayordomo, por el hecho de serlo, contraía con los vecinos la obligación de servir perrunillas y vino o aguardiente a cuantos pasaran por su puerta cantando a San Blas, fuera la hora que fuera. Esto se conocía como "La Convidá", que ponía a prueba la generosidad y hospitalidad del mayordomo por los mozos en quinta y otros vecinos vocingleros.

Tanto la Convidá como la Función suponía para el mayordomo un gran esfuerzo económico que le obligaba a recurrir a la ayuda de sus parientes. Como se describe en la siguiente canción:

Torcuato montó en la yegua
Y a Villamiel se marchó,
A deciles a sus hermanas
Que no podía hacer Función.

Las hermanas le contestan:
Torcuato, no seas roñoso
que los mozos de Cilleros
Son muchos y escandalosos.

Calle típica de Cilleros       El día 3 de febrero hacia las once de la mañana se celebra la misa y la procesión. En ella el Santo es homenajeado por los escopeteros con repetidas salvas de honor a la salida y a la entrada de la Iglesia y en cada una de las esquinas de las calles. Tras la procesión se celebraba en los olivares cercanos el tiro al gallo.

Charca de La DehesaExiste un romancero o cancionero que glosa diferentes incidentes sobre la actuación de los mayordomos en la fiesta de San Blas. Constituye una tradición que se trasmite oralmente de generación en generación y es utilizado por los Cilleranos como rasgo de identidad. Este cancionero, a pesar de ser profano y cantarse en tabernas y calles en tono festivo y burlesco, suele usarse durante la celebración religiosa y procesión. El tono burlesco y de escarnio con que el cancionero trata a la figura del Mayordomo, parece ser la causa de que la mayordomía se ejerza anónimamente desde hace más de medio siglo, y de que en otros casos la ejerza el Ayuntamiento, como atestigua la canción:

      Hogaño, si Dios lo quiere
      Ha de haber buena función,
      que le sirve la Justicia
     A San Blas, nuestro Patrón

          Virgen de Navelonga, Patrona de Cilleros                                Los típicos "torreones"

MUSEO ETNOGRÁFICO

Casa Museo       El proyecto de la Casa Museo de Cilleros nació en el año 1994, en el seno de la Asociación para la Conservación del Patrimonio Histórico-Artístico y Cultural de Cilleros con el apoyo económico del Ayuntamiento y Adisgata a través de la iniciativa Leader. En la Casa-Museo se expone la vida cotidiana de una familia de agricultores acomodados que viven de sus actividades agrícolas y ganaderas y no emplea mano de obra ajena. Se intenta reconstruir la vida rural de los años cuarenta y cincuenta en Cilleros y por extrapolación en Sierra de gata, antes de la mecanización de la agricultura y la introducción de diversos hábitos de consumo y producción en la economía familiar produjesen notables cambios. Para ello la casa-Museo se ha valido de la decoración campista de las salas correspondientes a su uso original con elementos representativos de ésta época, y que en un número que sobrepasa los mil, han sido donados por los propios vecinos del pueblo.




© Senderos de Extremadura, 1999.
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