senderos de extremadura

Gargantas de La Vera

Fotos: C. Daucousse


      Si quiere conocer gargantas -hasta cuarenta y seis- si le apetece andar por bellísimas riberas descubriendo hasta qué punto una garganta cambia de aspecto cada pocos metros; si quiere oír al agua, susurrante aquí, furiosa más allá...

      Si, en fin, quiere ver a la parte hídrica de la Naturaleza manifestarse de mil y una formas, busque alojamiento -La Vera necesita tiempo para disfrutarla- cálcese toda la familia zapatillas con piso de goma, para evitar resbalones; coja su cámara; asegúrese de no olvidar, si es en verano, bañador y gafas de buceo; mentalícese para una desconexión con los agobios y ataduras de nuestras ciudades y diarias tareas. Cuando haya conseguido todo esto, enfile hacia el Norte de Cáceres en su limite con Ávila y Véngase a la Vera.

     Las gargantas que, a diferencia de los ríos, discurren por fracturas del terreno, son profundamente vitales. Su curso suele ser rápido, a veces sobrecogedor, especialmente desde finales de otoño hasta finales de primavera. Sus remansos son una delicia. En muchos de ellos suele haber suficiente profundidad como para bañarse o bucear. En algunos rápidos encontraremos ollas o pozas formadas en la roca viva. Aquí las llamamos ollas si son grandes, pilas las medianas y piletillas las pequeñas. En ellas también podremos bañamos, con hidromasaje incluido.

      

Tómeselo con calina; no olvide que andar por un kilómetro de ribera de una garganta es, por lo intrincado y por las mil veces que parará a disfrutar del espectáculo, mucho más largo de hacer que esa misma distancia en un río.

      La carretera Ex-203, eje de La Vera, sólo atraviesa diez gargantas ya que las demás se juntan unas con otras antes de llegar a ella. Viajando en coche, en algunos casos las atravesará sin percatarse, ya que frecuentemente su vegetación es en galería. En otoño son más visibles por la falta de hoja en los árboles.

     ¿Cómo plantearse disfrutar de las gargantas? Depende de sus posibilidades físicas y de la edad de sus acompañantes. Hay bellos lugares de muy fácil acceso a los que pueden llegar incluso con niño en brazos. Si también quieren bañarse existen muchas piscinas naturales con más o menos acondicionamiento, incluso con aparcamientos al lado. Existe una, en el término de Jaraíz, que es la mayor piscina natural, en una garganta, del centro peninsular. Si lo que quieren es alejarse de las carreteras y andar, miles de sitios, sí, miles, le esperan donde también podrán bañarse, incluso practicando nudismo.

 

 

                                  

      ¿Cómo disfrutar ampliamente de La Vera? Hay gustos para todo pero, aunque este artículo va de gargantas, no podemos dejar de citar que también tenemos nada menos que cinco Conjuntos Histórico-Artísticos además de Yuste, Museo Pecharromán, Museo de la Inquisición, colección del Sr. Aurelio, castillos, palacios, tres fiestas declaradas de Interés Turístico, y más y más. Le sugerimos alternar todo esto con Naturaleza. Y si trae tiempo suficiente, no menos de una semana, cerca tenemos el parque de Monfragüe, y el Valle del Jerte, y Plasencia...

      No deje de pasar por alguna Oficina de Turismo de La Vera, al final le damos las señas. En ellas puede conseguir información valiosa para facilitarle su estancia, hacerla más placentera y más enriquecedora. Y cuando vuelva a su lugar de origen, tras dar envidia a sus amistades, vaya echando un vistazo a la lista de lo que le quedó por ver, ya imaginarse La Vera en una época distinta del año.

                                                                   


© Senderos de Extremadura,1999.
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