senderos de extremadura

LA JIRA DE ALCUESCAR

Texto: Pilar Tejado


[Establecimientos de Alcuéscar en ALEX]

ALCUÉSCAR

      Situada en el corazón de Extremadura, tierra de grandes conquistadores y de profundas tradiciones, la villa de Alcuéscar ofrece un amplio abanico de posibilidades para el visitante.

    Su localización geográfica en el centro del triángulo formado por tres ciudades patrimonio de la humanidad -Cáceres, Trujillo y Mérida- le confiere una situación privilegiada. La protagonista principal de la historia en Alcuéscar es la basílica de Santa Lucía del Trampal, construida en torno al segundo tercio del siglo VII, está considerada como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura hispano-visigoda existentes en toda la Península Ibérica.

     Los miradores naturales presiden desde la cumbre de la sierra del Centinela el término municipal de Alcuéscar. Pertenecientes a la Red Nacional de Miradores, son el punto de vigía sobre el valle del Tajo y el del Guadiana. Una cruz de piedra levantada entre unas rocas acompaña en lo más alto de la montaña, junto a uno de los miradores naturales a la Ermita del Calvario.

     La sierra del Centinela concede el agua de sus manantiales a la villa de Alcuéscar. Destaca entre todos ellos el Manantial del Trampal, que nace rodeado de naranjos a escasos metros de la basílica de Santa Lucía. Otro lugar donde el agua invita a su disfrute es la laguna conocida como la Charca del Cura, en la que los habitantes de Alcuéscar practican la pesca fluvial, y que se convierte cada verano en lugar de baño y recreo para la población de la comarca.

    En este punto de Extremadura el visitante puede encontrar una gran variedad de paisajes: montes, dehesas, llanuras, lagunas,... Existen varias rutas que parten o pasan por Alcuéscar, itinerarios que pueden ser recorridos en coche, en bicicleta, a pie o incluso a caballo.

    Son numerosas también las distintas especies de aves que encuentran en esta región una especial protección: el buitre negro, el águila calzada, el gavilán, la cigüeña,... Todas ellas pueden ser observadas en su entorno natural.

     Guarda entre sus calles varias construcciones que merecen una especial atención.Se trata de las Casas Señoriales, coronadas por numerosos escudos nobiliarios que resaltan en las fachadas de estas casas del casco antiguo. La más conocida es la antigua Casa de la Encomienda, perteneciente a la Orden de Santiago.

    Otro de los edificios que destaca es la Iglesia parroquial de la Asunción, templo gótico renacentista construido durante los siglos XVI y XVII. Remodelada en numerosas ocasiones, mezcla diferentes estilos que enriquecen el conjunto. Llama la atención la convivencia de columnas clasicistas del siglo XVII y salomónicas del XVIII, así como su retablo mayor de principios del siglo XX.

     El producto de artesanía por excelencia de Alcuéscar es el carapacho. El visitante puede descubrir las centenarias técnicas manuales que se utilizan para extraer este enigmático cuenco a partir del alcornoque.

     En el ámbito gastronómico, la comarca de Montánchez es conocida por los embutidos ibéricos. Existe la posibilidad de degustar en los establecimientos de Alcuéscar, algunos de los típicos platos extremeños como las migas, las calderetas..., todos ellos acompañados por el vino de pitarra.

     Alcuéscar constituye un perfecto ejemplo de integración armónica entre el medio ambiente y el turismo.

     Existen distintas alternativas para llegar a Alcuéscar. Su ubicación en el cruce de dos ejes de carretera permite el acceso fácil desde cualquier punto. Por un lado está comunicado con las ciudades más importantes de la región, Cáceres, Trujillo y Mérida. Una posibilidad es acceder a Alcuéscar a través de Cáceres o Mérida por la carretera nacional N-630. Otra alternativa, más panorámica y turística para quien disponga de tiempo y quiera recorrer la comarca, es seguir la carretera comarcal Ex 38 1/382 que va desde Trujillo a Alcuéscar pasando por Montánchez.

LA JIRA

    El día de la romería o de la "Jira", como se conoce popularmente, se celebra el lunes de Pascua, coincidiendo con la primavera, siendo este año el 16 de abril.

    Hace 50 años se hacia en el Cruce de las Herrerías, pero a raíz de un accidente, los alcuesqueños comenzaron a dividirse por diversas fincas de la localidad, reuniéndose cada grupo de amigos en diferentes parajes: Huertas, Valle de las Casas, dehesas...

     La jornada comenzaba sobre las 8 o las 9 de la mañana, aunque para las cocineras ésta comenzaba antes.Y todos en grupo o en pareja salían montados en burros, mulos, caballos o carros, que allí sería engalanados con jaras, tomillo, flor de la escoba y madroños.

     Una vez en el campo todos reunidos y mientras se acababa de preparar el frite del cordero o chivo, se visitaba a los vecinos y se ofrecían vino o el típico ponche elaborado con zumo de naranja, vino, agua y azúcar.

    La vuelta acontecía con la puesta del Sol, siempre cantando esta tradicional canción:

Ya venimos de la Jira
De comernos el borrego
Si no lo queréis creer
Aquí traemos los cuernos.

                                    

     Una vez que se llegaba a la localidad, las mozas acudían a sus hogares para solicitar el debido permiso a sus madres para poder acudir al baile.

     En compañía de éstas últimas acudían a los diferentes bailes que se organizaban, de carácter particular a los que acudían la inmensa mayoría de los jóvenes:

- Baile de José Romo (Calle Empedrada).

- Baile de las Castillas (Calle Real).

- Baile de los Mogollones (Plaza de España).

- Baile de Antonia Barrero (Héroes de Alcázar).

- Baile de Pepe Parras (Avenida Portugal).

- Baile del Disloque (Calle del Medio).

- Baile de los Lateros (Calle Escarchaculos).

                                   

     Hace unos 20 años, el alcalde de entonces don Luis Polo Fernández, obtuvo el permiso de Don Domingo Bonilla para celebrar la Romería en la Casa de los Tomates.

     Tras su muerte, su hija heredera, ratificó el permiso de su padre hasta que pasados unos años el alcalde le pidió que vendiera al pueblo parte de la finca conocida como Casa de los Tomates o Valle de la Zarza, a lo que la señora accedió.

     Con la compra de dicha finca, las costumbres fueron cambiando poco a poco: En un primer lugar se trasladó a la Virgen Labradora de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción hasta la Finca Municipal, tras la celebración de la Misa para todas las personas que por cualquier circunstancia no pueden desplazarse hasta el lugar de la Romería.

    La virgen es llevada en hombros por las mujeres por las calles del pueblo hasta la Casa de Cultura, donde se celebra el tradicional concurso de Carrozas típicas de oficios artesanos y otras más modernas sobre remolques agrícolas, tractores e incluso carros adornadas y preparadas por los propios participantes con varias semanas de antelación. Tras el fallo del jurado la carroza ganadora, además de recibir el premio en metálico, recibirá el honor de llevar a la virgen hasta el lugar de la Romería.

     Hay que mencionar que para todas las personas que no posean vehículo propio el Ayuntamiento pone a su disposición un autobús para que los desplace y puedan disfrutar como todos de esta celebración.

     Una vez en la Finca Municipal, son numerosos los actos que se celebran tanto de ámbito religioso como lúdico o comercial.

                                      

     En un primer momento se celebra la Misa y a continuación, baile durante todo el día amenizado por una orquesta, al tiempo que se comparte la comida típica con todos los asistentes (frite, tortilla de patatas, pinchos y chuletas), puesto que lo más importante es el espíritu de convivencia que se respira este día, puesto que los grupos de amigos se reúnen en torno a una encina o alcornoque compartiendo la comida.

     Ante todo podemos decir que es una celebración pública en la que todo el mundo participa, tanto alcuesqueños como forasteros, puesto que es un día de convivencia que todos esperan con gran ilusión alargando el día hasta bien entrada la noche, momento en que todos van regresando con cierto pena a la localidad, esperando con impaciencia la Jira del año que viene.


© Senderos de Extremadura,1999.
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