senderos de extremadura
SEMANA SANTA DE PLASENCIA

Unión de Cofradías Penitenciales de Plasencia


[Establecimientos de Plasencia en ALEX]

     Cuando Fray Alonso Fernández, en 1.627, terminaba su monumental obra "Historia y anales de la ciudad y obispado de Plasencia" escribía estas laudatorias palabras: "Hazme parecido en este último capítulo, escribir las muchas cofradías que hay en esta ciudad, para que se conozca más la mucha devoción de sus ciudadanos, que con grande puntualidad acuden a los ejercicios del culto divino, frecuencia de sacramentos y obras de caridad del prójimo, anejas a estas santas hermandades y cofradías". Son palabras que no necesitan comentarios porque se bastan a si mismas. A nosotros nos resultan sumamente valiosas para entender la importancia del tema que nos proponemos, más allá de nuestras apreciaciones personales.

Cristo Crucificado     Sin lugar a dudas nos hallamos ante una de las Semanas Santas más profundas, enraizadas, piadosas y populares de toda Extremadura. Plasencia, desde sus comienzos, fue esencialmente religiosa, de tal manera que lo cristiano está en la entraña misma del hecho fundacional. En la Iglesia las celebraciones de la Pasión de Cristo se remontaban a los tiempos de los Apóstoles. Hasta una misma Virgen María tenía la costumbre de recorrer los lugares donde su Hijo había sufrido los dolorosos tormentos que finalizaron en la tragedia del Calvario. A partir de la Edad Media, con unas iglesias ya plenamente vitalizadas, lo cristiano se situará en primera línea, máxime cuando tenían enfrente el hecho musulmán, y las miradas ansiosas se volvían hacia la tierra y la historia de Jesús con las Cruzadas. Lógicamente para Plasencia, nacida en esa edad, el episodio dramático de la Pasión va ser uno de los más intensamente vividos.

     Los pueblos creyentes se han dejado seducir siempre por la tragedia narrada en los Evangelios. No les ha bastado la fe distanciada, sino que rememoran sus recuerdos con un realismo insospechado. Los pasos de Jesús se recrean de forma vital, auténtica, tangible.

      Los ritos de la Pasión calcaban total o parcialmente los momentos vividos por el Redentor. No hubo inconveniente en que hombres y mujeres repitieran los mismos actos que se sucedieron en la historia, con tal verismo que ellos sufren, lloran, sangran, incluso mueren, como el protagonista del Calvario. Para nuestra fe esa repetición no es una escenificación, significa participar directamente. Y con ese comportamiento activo, el cristiano se asocia y queda incorporado al acto redentor de Jesucristo Salvador. Este espíritu auténtico impregnará las Semanas Santas de Plasencia. Los signos visibles son incontables. Basta recordar la puesta a punto del artístico Monumento, los velos enlutados que cubrían el Retablo Mayor de la Catedral, los oficios llamados de Tinieblas, la participación activa primero de las milicias de Plasencia y luego del ejército moderno, los recorridos y visitas a las iglesias entre mantillas y capas negras de la mejor elegancia, el canto del Gloria en la Resurrección, el tañer lúgubre de todos los campanarios, los ayunos y abstinencias colectivas, las múltiples iglesias repletas de creyentes, las calles y lugares de diversión impregnados de religioso ascetismo, los penitentes procesionales disciplinándose hasta brotar la sangre, los absueltos y redimidos arrastrando cadenas por las calles empedradas.. Un sinfín de ritos y de acciones que sumían a Plasencia en un ambiente admirable y admirado, también único.

Balcón de Pilatos     El pueblo actuaba como pueblo seleccionado por Dios y sus autoridades presidían los actos, hasta el punto de que los Corregidores y Alcaldes se convertían en servidores y guardianes del Santísimo, llevando colgada de su pecho la llave del Sagrario y dejando a los pies del Monumento los bastones de mando. Era el símbolo de una ciudad identificada con sus Semanas Santas. El alma vital de todo esto era el hombre anónimo, agrupado en gremios y cofradías para constituirse en protagonista principal de las celebraciones. No vivían únicamente para las jornadas del Triduo Sacro. Era un compromiso de todos los días hasta el punto de que las cofradías aparecían convertidas en verdaderas agrupaciones, comprometidas durante todo el año en la predicación, ejemplaridad, servicio, caridad..., mucho más allá de los simples asociados... Eran, además, una fuerza social poderosa que incluso tenían importantes bienes propios para realizar con eficacia los compromisos funcionales.

     Desgraciadamente llegada la desamortización de todos y la exclaustración de los religiosos en el pasado siglo y con ello pareció que, al prohibirse las procesiones de las Semanas Santas, se cerraban las bellas páginas escritas durante tantos siglos en procesiones de Cristo Doloroso y Redentor. Quizá fuera así durante algunos años. Pero, tras un breve paréntesis, volvieron a resucitar de sus cenizas los que se creían acabados. Lentamente, pero con seguridad y firmeza, las celebraciones de la Semana Santa han vuelto a recuperar el protagonismo que siempre han tenido en nuestra ciudad. Y esto es un haber principal del pueblo anónimo que ha tomado como suyo el empeño de sus compromisos de Pasión. Nuevos grupos de seglares están en la línea de volver a colocar la Semana Santa placentina en el plano destacado que le corresponde por su historia y más aún por sus convencimientos devocionales. Hemos entrado en otro "Siglo de Oro". Las cofradías de Semana Santa vuelven a ser el alma vital de un empeño que está cuajando en excepcionales frutos. Plasencia se muestra agradecida a esta serie de esforzados, hombres y mujeres, que durante todo el año demuestran especiales compromisos hacia la Pasión Redentora de Jesús. Se trata de creyentes de primera línea a quienes le preocupa lo cristiano y lo pasan a primer plano, de acuerdo con las orientaciones de la Iglesia. Con nosotros se equivocan aquellos que buscan en la Semana Santa proyectos turísticos, entretenimientos lúdicos movimientos económicos o situaciones de relevancia personal. Desde luego para las cofradías de Plasencia no rigen estas coordenadas. Van tan lejos que quieren poner en la ciudad un eco permanente de sus intereses y convencimientos. Están pensando en un museo de Semana Santa que dignifique y mantenga vivo durante todo el año lo que en los días sagrados es una apoteosis de fe y vida cristiana.

El Santo Sepulcro     En coordenadas de actualidad, se pretende servir a la tradición religiosa que tanto obliga al silente pueblo placentino. Una parte importante de la historia de Plasencia sigue siendo su Semana Santa. Las cofradías, en el pórtico de un nuevo milenio, quieren evitar una Semana Santa fragmentada, sola, sin relación de unidad en sus celebraciones. Partiendo de una visión unitaria de los Misterios de la Fe, pretenden trasmitir el mensaje espiritual total de nuestra Redención en plena armonía teológica: Cena - Oración - Pasión- Muerte - Resurrección.

Las Procesiones necesitan covertirse en una catequesis pública ambiciosa, destinada a los que no frecuentan nuestros templos y esa mayoría amorfa que duerme normalmente en su enmohecida fe anual. Las cofradías preparan sus celebraciones lejos del turismo y los intereses comerciales, para volcarse en los intereses de los espíritus. Nuestras Semanas Santas son celebraciones tangibles de la fe, participación popular que merece atención y respeto, actitud orante y religiosa que complementa los actos litúrgicos que vivimos los cristianos en profundidad todos los dios, pero de manera muy especial en los que son para nosotros días santos por excelencia. En esos momentos recordamos nuestro bautismo, reafirmamos conscientemente nuestras promesas de fe, evocamos la Eucaristía y el Mandamiento del Amor, nos convertimos de nuestras equivocaciones, desciframos el misterio de la muerte y de la vida y nos acercamos por la resurrección a los momentos supremos de nuestra existencia.

     Plasencia puede ofertar un seductor retablo de Pasos de Semana Santa realmente admirable, muy completo, que necesariamente tiene que cuajar una galería permanente que hable a la vez de arte, de historia y de fe en Cristo. Para convencernos nos basta una breve síntesis de las distintas cofradías:

COFRADÍA DE NUESTRO PADRE JESÚS DE LA PASIÓN

     Una de las más jóvenes cofradías de la ciudad. Nació en 1998, gracias al entusiasmo de un grupo de jóvenes empeñados en un ambicioso plan cristiano, al mejor estilo de nuestra tradición. De momento sacan una artística talla de Jesús en la línea de los Cristos Sevillanos, obra de D. Antonio Joaquín Dubé de Luque tallada en Sevilla el año 2.000. La imagen representa el momento angustioso en que Cristo vive en su corazón, acepta la pasión que se le viene encima. Desfila el Lunes Santo.

COFRADÍA DEL CRISTO ATADO A LA COLUMNA

     Fue creada en 1.993 y cuenta como Hermano Mayor al Cuerpo General de Policía. Desfila el Martes Santo con vanas Imágenes.

     El Cristo de la columna. Imagen titular moderna de principios del siglo pasado; fue tallada por el cordobés Manuel Romero Ortega. Muestra a Cristo en la actitud clásica de las manos atadas a una pequeña columna.

     La Oración en el Huerto. Se trata de una muy conseguida réplica de la Oración en el Huerto de Salzillo, obra del escultor valenciano José Jerique.

     La Flagelación. Réplica también de Salzillo del mismo José Jerique, representa a Jesús azotado por dos sayones. Capta el contraste profundo entre los dos asalariados de aspecto cruel y la mansedumbre de Cristo.

     Nuestra Señora de los Dolores. Preciosa imagen que antes era venerada en la parroquia de San Nicolás. Está en la tradicional línea de nuestras dolorosas.

HERMANDAD DE JESÚS NAZARENO

     El pueblo la llama Cofradía del Silencio, por su forma de procesionar en absoluto y conmovedor silencio roto solamente por el roto redoblar de los tambores. Desfila el Miércoles Santo. Es una Cofradía nacida en 1.930, como consecuencia de unas Misiones Generales. Saca en procesión una piadosa imagen de Cristo Nazareno que se venera en la I. Catedral entre el fervor diario de todos los placentinos. Es obra del escultor extremeño José Jiménez Sánchez de Logrosán, realizada de 1.693. Acompaña un busto de Jesús, alusivo al momento del Ecce Homo, talla también del siglo XVII, venerada durante el año en el Convento de las Madres Ildefonsas. Completa la llamada Dolorosa de la Esperanza, llamativa y valiosa talla moderna realizada en 1.959 por el escultor valenciano Luis Marco Pérez. Se guarda en el Museo de la Catedral.

San Pedro arrepentidoCOFRADÍA DE LA VERA-CRUZ

     Fue creada muy en los comienzos de la ciudad de Plasencia, a finales del siglo XIII o principios del XIV, alentada por los Padres. Franciscanos que se establecieron en esta ciudad a iniciativas del propio San Francisco de Asís que eligió hasta el sitio donde debía levantarse uno de sus conventos. Desde entonces hasta hoy ha logrado sobrevivir conociendo los distintos momentos de nuestras cofradías a lo largo de la historia de la ciudad. Procesionan el Jueves Santos con pasos muy interesantes:

     Cristo de los Cordeles o Contemplación de la Cruz. Es una artística imagen de Jesús en el momento mismo de aceptar la cruz de su martirio. Todo el adorno de esa cruz son unos cordeles que penden de sus brazos, por lo que recibe el nombre popular. Se trata de una magnífica escultura del siglo XVII, de ejecución perfecta y profundo sentimiento. La cara de Cristo es todo un poema de dolor. Durante el año recibe culto en la Iglesia de San Esteban aunque proviene de la iglesia franciscana expropiada en la desamortización.

     Ecce Horno. Presentación de Jesús al pueblo. Más conocido como el "Balcón de Pilatos". Pilatos muestra a Jesús al pueblo enfurecido desde su balcón del pretorio, acompañado por un soldado. Otra vez el patetismo de José Jerique nos ofrece una bella recreación de este momento evangélico.

     N. P. Jesús de la Caída. Imagen de vestir del escultor de la Real Casa D. José Viciano Martí, tallada en Valencia hacia 1.894. Capta uno de esos instantes en que Cristo angustiado, sin fuerzas, cae camino del Calvario.

    Nuestra Señora de los Desamparados. Esta Dolorosa de la Cruz tiene este nombre tan significativo porque se veneraba en la Iglesia de San Francisco, a cuyos pies rezaron tantos desfavorecidos acogidos a la caridad del convento franciscano. Con la Desamortización pasó a ser venerada en San Esteban. Sale acompañada por la Tercera Orden de San Francisco.

     La Verónica. Atrayente imagen de vestir que representa a esta bella mujer, en el momento en que muestra, en espléndido paño, el rostro de Jesús. Es obra de José Jerique.

     Camino del Calvario. Estrenado en la Semana Santa del año 2000. Monumental paso de cinco figuras de tamaño natural, tallas completas en madera policromada. El Cristo con la Cruz a Cuestas y el Cirineo son muy notables obras del laureado escultor cordobés D. Manuel Romero Ortega; se completa el paso con las esculturas de un centurión y dos soldados romanos; buenas y acertadas obras del acreditado escultor lucense D. Antonio Hernández Borrego. Quizás sea el mejor paso con que hoy cuentan los desfiles procesionales de Plasencia.

COFRADÍA DE LA SANTA CENA

     La Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Plasencia compró en 1.930 el "paso" de la Sagrada Cena por 12.000 ptas. A D. José Jerique hijo. Lo llevaban 22 individuos pagados y se hicieron 70 hábitos para los consejeros y empleados de la Caja; desfiló siempre bajo la responsabilidad y dirección de la Vera Cruz, única cofradía constituida canónicamente que desde siempre desfila el Jueves Santo. La Santa Cena sufrió diversos avatares paralelos a los de la Caja propietaria. que culminaron con la fusión en Caja Extremadura. En 1.990 es cuando canónicamente se funda esta cofradía, que ni pertenece ni nunca ha pertenecido a la Unión de Cofradías. En 1.995 adquirió la imagen de vestir Nuestra Señora del Amor. Obra del imaginero José Sánchez.

HERMANDAD DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA BUENA MUERTE

     Es otra creación moderna para tratar de captar el viejo espíritu penitencial de nuestras procesiones pasadas. Fue creada el 25 de julio de 1.998. La componen solamente setenta y tres hermanos que visten el austero hábito franciscano de sayal con grandes mangas, espaciosa capucha para cubrir el rostro, cruz de palo sin calcetines y una vela encendida en las manos. Desfilan durante la media noche de Jueves Santo Crucificado del siglo XVI que se venera en la Iglesia de San Esteban y que es portado a hombros sin andas, para trasmitir una sensación de intenso patetismo cercano al espectador.

     Los cofrades, en pleno anonimato, recorren las medievales callejas y callejuelas de la ciudad visitando las puertas de aquellas iglesias donde existe un Monumento y cantando en cada una de ellas el Miserere gregoriano. Terminan en la Iglesia de San Esteban, donde descubren sus rostros y dan gracias al Cristo del Monumento.

 

COFRADÍA DEL STMO. CRUCIFICADO Y DESCENDIMIENTO DE LA CRUZ.

Cristo de las CandelasFray Alonso Fernández ya nos lo describe en 1.627: "es de mucha gente y de las más antiguas de la ciudad. Entierra a los pobres, que no tienen con que se enterrar... Celebra su fiesta el Jueves Santo..." Ahora desfila el Viernes Santo. Desaparecida el 25 de Diciembre de 1.927, se creó la Hermandad del Descendimiento de la Cruz que hacia 1.960 añadió la denominación del Santísimo Crucifijo. Sus pasos son espectaculares:

Cristo de la Agonía. Uno de los más bellos Crucificados de nuestra ciudad; de dimensiones monumentales. Obra del siglo XVI al que la tradición le dice por su verismo copia de un cadáver. Los grandes autores como Mélida y Ponz ya lo citan elogiosamente. Se ha venerado siempre en la Iglesia de los Padres Dominicos. Ahora circunstancialmente se halla en la Parroquia extrarradio del Pilar.

Jesús Nazareno. Imagen de vestir antigua, adquirida en 1.887, aunque posiblemente anterior. Se guarda habitualmente en el convento de las Madres Capuchinas.

El Descendimiento. Dramático conjunto que representa el momento en que Cristo es bajado de la Cruz ante la mirada atenta de María, el dolor contenido de la Magdalena y la emoción juvenil de San Juan. Otras tres figuras se encargan de bajar a Jesús muerto de la Cruz. El conjunto fue diseñado por el hijo de José Jerique. Todas las figuras son suyas a excepción de San Juan, tallada por un hermano del autor y la Magdalena por D. Manuel Romero Ortega.

     La Piedad. En esta excelente copia del original existente en un pueblo de Murcia, José Jerique capta el venerado momento en que María recibe en sus brazos a Jesús muerto. Sus dimensiones, como en el paso anterior, exigen el porteadores una finísima maestría para trasladarlo por las estrechas calles de la recoleta Plasencia.

COFRADÍA DE NTRA. SRA. DE LA SOLEDAD Y EL SANTO SEPULCRO

     Una de las más clásicas cofradías placentinas. Siempre estuvo bajo el patrocinio de los Padres Dominicos, que custodiaban sus bellas imágenes en su Iglesia de Santo Domingo o San Vicente. Es del siglo XV y desapareció en el XIX. En 1,943 se fundó la cofradía del Santo Sepulcro, que hacia 1.960 añadió la denominación de Nuestra Señora de la Soledad.

     También habla de ella Fray Alonso Fernández: "Sale en la noche con mucha cera y muy devotas insignias en una solemnísima procesión de disciplina... Está a cargo de los caballeros y gente principal de la ciudad...".

     En la actualidad, desde 1.998, la Guardia Civil es Hermano Mayor y normalmente desfila con importantes representaciones del benemérito cuerpo, que se suman a a guarnición de Plasencia para desfilar el Sábado Santo, cuando también presiden las principales autoridades de la ciudad y de la autonomía. Además de los cientos de cofrades penitenciales, desfilan un crecido número de damas de la Virgen con la clásica mantilla española. Raro es el año que no acompañan sentidas saetas desde los balcones y miradores de la ciudad. Las imágenes titulares son extraordinariamente bellas:

     El Santo Sepulcro. Obra única en el mundo, pues no conocemos otra que esté tallada en corcho en pleno siglo XVI. En el siglo XVII se le añadió la artística urna barroca donde desfila ahora con su cuerpo descubierto.

     Nuestra Señora de la Soledad. Es una de las pocas imágenes de vestir que talló Luis Salvador Carmona por encargo de la cofradía. Dentro de una línea tradicional la imagen se desmarca de la normal representación, girando el rostro en un sensacional dolor resignado, perfectamente conseguido.

     La Magdalena. Interesante y bella imagen de vestir del siglo XVII, que por su singular belleza y sus elegante vestidos atrae las miradas de cuantos la contemplan.

     San Pedro. Nos presenta al discípulo preferido de Jesús demostrando su arrepentimiento y ofreciéndonos la entrega que va demostrar a lo largo de su vida. Es obra de D. Manuel Romero Ortega.

     San Juan. Imagen de vestir del siglo XIX que nos ofrece al discípulo predilecto con el cáliz apuñado y la mano dirigida hacia el cielo.

VENERABLE ORDEN TERCERA DE SAN FRANCISCO DE NUESTRA SEÑORA DOLOROSA DE LA CRUZ.

     En Plasencia ha desfilado portando la bella Dolorosa del Jueves Santo, que trasmite una sensación de angustia en la mejor línea de las imágenes sevillanas.

     Gracias a este retablo de imágenes y cofradías, que llenan todos los días de la Semana Santa, Plasencia se sitúa en la vanguardia de los desfiles procesionales españoles. Participa a la vez de la seriedad castellana y de la emoción sureña.

     No satisfechas las ansias de las cofradías, están en marcha la adquisición de nuevos "pasos", algunos de los cuales ya se exponen en la iglesia de Santo Domingo a la esperado ser completados. No hace falta decir que han sido elegidos los mejores maestros de la actualidad. Dirigiendo y coordinando todos los esfuerzos, las distintas cofradías se agrupan formando la "Unión de Cofradías". Se posibilita así una trascendental unificación de criterios y una ordenada definición de intereses. El último acto que intentan las cofradías es la creación de un Museo de Semana Santa que se convierta en un panegírico de la grandeza placentina en este campo y al mismo tiempo se proyecta como una teología y una catequesis constante para todos aquellos que se acerquen hasta allí. El marco incomparable de la Iglesia de Santo Domingo, sede permanente desde hace quinientos años de nuestros pasos, quedará convertido a la vez en una exhibición de su grandeza artística y en el uso que debe tener el segundo mejor edificio religioso de la ciudad. Pronto será una realidad.




© Senderos de Extremadura, 1999.
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