senderos de extremadura
El Cristo de la Paz en la Procesión del Silencio. S. XVI LA SEMANA SANTA EN BADAJOZ

Texto: Ayuntamiento de Badajoz
Fotos: Antonio Manzano Marchirant


[Establecimientos de Badajoz en ALEX]

       La Virgen de las Lágrimas. Cofradía Sto. Entierro. S. XVII.Se atisba en el horizonte la humilde y entrañable figura de Cristo Rey sentado en su burrita, que bendiciendo a la multitud, entra en Jerusalem-Badajoz, San Roque ha puesto palmas a sus pies y los niños que van de estreno porque es Domingo de Ramos, juguetean a su alrededor mientras la Virgen de la Palma, presintiendo la tragedia que se aproxima, despierta oraciones y admiración. Embriagados por el azahar y envueltos en la nube de cirios encendidos por la luz del alma, el Cristo de la humildad eleva una oración en el huerto y la plaza de San Juan se transforma misteriosamente en el monte de los Olivos, últimos reductos de libertad que son llorados por la Virgen de los Dolores que no pueden ocultar su pena mientras avanza desde la iglesia de la Concepción. Es Lunes Santo.

La Ciudad avanza hacia el gólgota, tan cercano ya. Del convento de las Descalzas surge en al atardecer entre aplausos resquebrajados por la emoción y silencios ensordecedores que sólo la imagen de nuestro padre Jesús de la Espina puede provocar, el camino del Calvario qProcesión del Domingo de Ramos en la Plaza de Españaue habrá de ser recorrido por el Cristo con la Cruz a cuestas, mirando al suelo pero no vencido, conociendo su destino pero lllamado a triunfar. Tras El, la Virgen de la Amargura. Sin palabras. Sólo se escucha el esfuerzo de los costaleros reventados pero en pie. Desde la iglesia de San Femando y Santa Isabel ha partido el Santísimo Cristo de la Angustia, crucificado vivo, y transita por el puente de Palmas entre faroles y el rugir de la noche. Es Martes Santo y cada jornada que pasa se hace más cuesta arriba. Badajoz huele a Semana Santa. El respeto de los fieles es atronador. Las miradas se funden en lágrimas. Las sonrisas se van apagando ante la inminencia de una condena salvifica.

El Miércoles Santo es la explosión de colores enmudecidos, de sensaciones inexplicables, de días convertidos en noche por la imponente presencia de nuestro padre Jesús Nazareno del Amparo, ayudado en su triste caminar con la cruz a cuestas por Simón de Cirene y encontrándose con su madre; por la terrible presencia del Santísimo Cristo de la Fe, muerto y crucificado; por la abrumadore imagen del Santisirno Cristo del Amor y Virgen de ¡a Caridad, una conmovedora escena de la Virgen Dolorosa sentada al pie de la Cruz con Jesucristo yaciendo en sus brazos; por la espeluznante escena de la Virgen del Mayor Dolor, incapaz de soportar más pena; desde la Iglesia de Santo Domingo desfila la procesión entre las gentes de Badajoz, sus familias, amigos e invitados entre turistas perdidos, El Cristo de la espina. s. XVI-XVIIjunto a fieles asombrados. Muy cerca, la iglesia de San Andrés se ofrece con el Santísimo Cristo del Descendimiento, la plaza de Cervantes se convierte a la salida y a la entrada en un respetuoso escenario de Silencios, saetas y ramos de flores. La madrugada se va haciendo pasión. Todos quisieran ser José de Arimatea y Nicomedo para estrechar entre sus brazos el cuerpo inerte del Salvador injustamente juzgado y condenado a muerte. Entre tanta desolación un rayo de Luz, la Virgen de la Esperanza.

Las sombras se revuelven entre el gentío, los pasos suenan cada vez más cercanos, las esquinas se afilan con osadía, las calles se estrechan, los balcones descienden, el camino se empina, el gólgota resurge en la plaza alta que espera ansioso a nuestro padre Jesús del Prendimiento, con sus manos atadas a la espalda caminando junto a nazarenos que sólo usan sus rodillas. Las antorchas nos transportan 2000 años atrás. Y nadie quiere dormir y decansar. La iglesia de la Concepción nos ha llevado al Jueves Santo, Día del Amor Fraterno, cuando nuestro padre Jesús de la Humildad y Paciencia, amarrado a una columna el Santísimo Cristo Ecce-Horno con su sangrienta corona de espinas y la Virgen de la Soledad, parten de su Ermita descubriendo a un Badajoz identificado con la Dolorosa y penitente procesión.

El Amarrao junto a la Ermita de la Soledad y las Tres Campanas.                      Paso Stmo. Cristo del descendimiento (Obra de Castillo Lastrucci. S. XVII)

Ya en la madrugada del Viernes Santo, el Santísimo Cristo de la Paz, procesión del Silencio, recorrrido agotador, Casco antiguo en amargo esplendor. Toda la noche para volver a San Roque y esperar a la tarde, cuando desde Santa María la Real se puede contemplar a nuestro señor Jesucristo yacente y la Virgen de las Cristo del Prendimiento, en la plaza Alta, s. XVII.Lágrimas. De noche, la Virgen de la Soledad desconsolada, buscando en Badajoz a los fieles que lloren y esperen con ella. Porque de eso se trata, de esperar. De esperar el cumplimiento de la promesas. Al tercer día, resucitará. Y así fue. Y así es. El Santísimo Cristo Resucitado parte desde el Real Monasterio de Santa Ana, triunfante, acompañado por María Santísima Madre de la Iglesia, Virgen de Aurora, ese amanecer que nos devuelve a la vida, a la luz, al futuro.

Esto es la Semana Santa de Badajoz, una reunión de iconografía llenas de vida, que despiertan los más hondos sentimientos, que revuelven las más hoscas conciencias, que resucitan las más sepultadas esperanzas. Esto es Badajoz en Semana Santa, un punto de encuentro para fieles que jamás dejan de serlo y para descreídos que descubren lo que significa el tronar de campanas resucitadas. Es la historia de la Pasión perfectamente representada por esos actores anónimos que son los hombres y mujeres, los pequeños y mayores, que no pueden por menos que digirió sus miradas a ese rostro dolorido del Cristo detenido, muerto y resucitado.

 

El Cristo de la fe junto a la torre de la Catedral                            Salida del Paso de la Virgen de la Soledad. s. XVII.




© Senderos de Extremadura, 1999.
Queda prohibida la reproducción de la información gráfica y escrita sin autorización del editor

Volver al índice
[Volver al sumario] [volver al índice general]