senderos de extremadura
SIERRA DE GATA, UN LUGAR CON ENCANTO

Texto: Guía Sierra de Gata / J.M. Bermejo / Antonio Aparicio
Fotos: José A. Marcos / ANHER


      La Sierra de Gata ocupa el rincón más noroccidental de Extremadura, tierra de fronteras y confines con la comarca de Las Hurdes por el Este, la provincia de Salamanca por el Norte y Portugal por el Oeste. Con sus 20 pueblos constituye uno de los macizos montañosos más occidentales del Sistema Central. Busca, hacia poniente, la humedad fecundante del Atlántico que llega por el "aire de Portugal" y retienen sus cinco valles abiertos al Suroeste por otros tantos ríos: el Erjas, el Árrago, y las Riveras de Trevejo, de Acebo y de Gata. Paisajes de bellezaDetalle del casco histórico de Hoyos. sobrecogedora, a caballo entre lo atlántico y lo mediterráneo con la tónica serragatina del olivar (cuatro millones de olivos) y de la viña, madres del oro líquido, de la "manzanilla cacereña" y de los "viñus" de San Martín. Las manchas del bosque autóctono en las cabeceras de los valles -abedul ibérico, acebo, enebro, encina rupícola y roble melojo- contrastan con los pinares de las laderas y con las encinas y alcornoques de las tierras bajas. Desde el castillo de Trevejo, desde el Alto de la Atalaya, desde las faldas del Jálama -divisoria de aguas entre el Duero y el Tajo-, el paisaje se va desplegando ante nuestros ojos como una revelación: valles y barrancos, bancales primorosamente murados, laderas de robledal, de castaños y pinedas, ojos de agua y regatos plateados y, aquí, junto a las crestas verdinosas, el escobén, el brezo, el piorno ya escaso. La Rivera Trevejana está dominada por la cumbre del Jálama o Xálama, nombre que evoca a Salamati, la deidad acuática prerromana que moraba en esa montaña y cuyo recuerdo perdura en la dedicatoria del ara de Villamiel: "fuscus deo salamati..."

EL PAÍS DEL ACEITE DEL ORO

     Sierra de Gala es la comarca que más dedicación aceitera tiene en la Denominación de Origen Gata-Hurdes. El país del aceite del oro.El Olivar de la variedad Manzanilla Cacereño es parte importante de su paisaje y de su cultura. La calidad del aceite que se produce dio lugar a que la llamasen el país del aceite del oro". Actualmente, la nueva etapa productora bajo el sello de origen y calidad de una Denominación está siendo muy positiva por los premios regionales y nacionales que obtienen los aceites y que confirman que la Manzanilla Cacereña sigue ofreciendo una calidad inigualable.

     Desde la Denominación se está realizando una labor importante para situar esta variedad entre las mejores consideradas del mundo y, la verdad, es que se vende sola. Los especialistas en aceites solo tienen que probarla para "suscribirse" a su consumo, desde el ministro de agricultura hasta el último catador oficial hablan maravillas. A veces, tanto elogio, abruma. Para llegar a este punto, ha sido esencial el apoyo de la Junta de Extremadura, de Adisgata y de Caja de Extremadura. El esfuerzo de los agricultores y la apuesta de las industrias almazareras locales completan la realidad actual de un antiguo olivar que tiene mucho futuro.

La Isla de las Palabras:

La fuente del Chorro en Gata     La persona es un ser de palabra, y aquí, en la frontera, la palabra dada vale su peso en oro. Comarca fronteriza, entre Portugal y el antiguo Reino de León, la Sierra de Gata ofrece la singularidad lingüística un islote dialectal sobre la misma raya, junto al Jálama o Xálima: la "fala", transición o mezcla entre el galego-portugués,el astur-leonés occidental y el castellano, con tres variantes locales: el lagarteiru de Eljas (As Ellas), el valverdeiru de Valverde del Fresno (Valverdi) y el mañegu o chapurrau de San Martín de Trevejo (Sa Martín de Trevellu). Un fenómeno lingüístico que llamó la atención de Federico de Onis, Ramón Menéndez Pidal y Leite de Vasconcelos. Este último sugiere que la primera lengua que se habló en esa comarca fue la portuguesa, habiéndose impuesto a esta lengua la regional (el leonés occidental) por causas políticas: ´Es obvio que los habitantes de las tres poblaciones hablan español concomitantemente con "a fala". Esta la usan entre sí; cuando tratan con personas cultas, o con forasteros utilizan el español, y lo mismo hacen cuando rezan, y generalmente cuando cantan'...

LOS PUEBLOS      

Panorámica de Eljas      En esta tierra, ante todo, impresiona la armonía de las formas y el sabor de los cascos urbanos, en los que se trenzan calles evocadoras y pasadizos inverosímiles. En sus silencios, bodegas y rincones se sienten flotar los siglos, quietos, suspensos, sin orgullo. Y así, el pasado, siempre presente, lo encontramos en estos pueblos de sabor medieval, nucleados por una iglesia -del siglo XVI, en su mayoría- a cuyo alrededor se apiñan las casas, a menudo, surcadas por un regato. Sus fachadas muestran escudos, blasones y dinteles, reminiscencias góticas y renacentistas en puertas y ventanas. Entre ellos destacan los declarados como Conjuntos Históricos.

 

CONJUNTOS HISTÓRICOS

San Martín de Trevejo: Sus calles y casas, a base de entramado de madera y adobe sobre bajos de mampostería granítica, conforman un conjunto urbano de singular personalidad. La plaza, con espacio porticado sobre macizos pilares y fuente central, aglutina edificios singulares como la Torre campanario, antigua cárcel, el Ayuntamiento o la Casa del Comendador de Trevejo. Cercana a la plaza se encuentra la iglesia de San Martín de Tours, del s. XVII, única iglesia serrana con tres naves, retablo mayor del s. XVIII y tres celebradas tablas de Luis de Morales, originarias del Conventual de San Benito. Próximo al pueblo, en ameno paraje de huertos y olivares, se ubica el Convento de San Miguel, fundación franciscana datada en 1452.

Torre de la iglesia en Villanueva de la Sierra      Villa de Gata: en su casco urbano aún perviven muestras de arquitectura serrana tradicional, con empinadas calles y bellos rincones entre los que destaca la Fuente del Chorro, presidida por el escudo de Austria. Entre el caserío popular sobresale el empaque de la iglesia de San Pedro Apóstol, del s.XVI, edificio en sillería granítica con bóvedas de crucería y barroco retablo mayor con tallas y pinturas notables. Ermita del Cristo del Humilladero, del s. XVI, con curiosas pinturas murales. Desde la zona alta del pueblo parte el empedrado camino del Puerto de Castilla, antigua ruta arriera que nos lleva a la Ermita de San Blas, centro de tradicional romería gateña.

      Robledillo de Gata: Se oculta al fondo de un angosto valle, como embebido de su propio secreto, consciente-inconsciente de su ser, un punto más original que los pueblos cercanos, tan bellos igualmente, tan silenciosos. Robledillo de Gata evoca el oro o el estaño de las vetas profundas, un rumor de cascadas, la luz que se recrea en sí misma en juegos de penumbra, un aire de verdores íntimos y, sobre todo, el milagro de una arquitectura sin arquitecto que borda, en su aparente descuido, la perfección. Y el agua está viva, no sólo en su rumor, sino en su aparición real (al cruzar una pasarela sobre el torrente, al seguir el serpenteo repentino de una calleja que parece va a dar al fin del mundo...) Un rosal, un geranio, una mata de orégano, mezclan su aroma con olores de establo y de tahona, con almazaras invisibles, con el "salóndrigo", ese olor húmedo de las bodegas donde se asienta el vino turbio. La iglesia de la Asunción, con su atípica planta hexagonal, su gran pórtico en rueda y el artesonado mudéjar de su sacristía, es la iglesia perfecta para este pueblo mágico. Allí vela un San Miguel deliciosamente "naïf"'. Allí duerme un Cristo articulado que, cada Viernes Santo, sube a la Cruz para volver al sueño de la urna o desvelarse, como un Cristo sonámbulo.

      Trevejo: La silueta del Castillo de Trevejo, desmochada y romántica, vigila, desde un cerro granítico, las sierras de Garduño, San Pedro, Albilla y Cachaza, y, a sus pies, al Oeste y al Sur, el oleaje vegetal de viñedos olivos, robledales y pastos, y, en primavera, el estallido blanco y dorado de retama, genistas y escobones. De la vieja fortaleza musulmana, anterior al siglo XII, apenas hay recuerdo. Nos quedan las ruinas del castillo erigido a finales del XV y principios del XVI, con algunas reformas en los siglos siguientes. Ahí sigue, misterioso, ensoñado, recordando a sus caballeros de San Juan de Jerusalún, cobijando las tumbas de la iglesia de San Juan, excavadas en la roca viva, y velando, en la noche estrellada o en el fulgor del día, las casas de granito y teja árabe de la pequeña aldea.

Panorámica de San Martín de Trevejo      Hoyos: Desde el año 1840 fue la Villa de Hoyos cabeza de partido judicial. Actualmente, tiene incoado expediente para su declaración como Bien de interés Cultural. Recomendamos al viajero un recorrido por sus antiguas calles que exhalan a prestancia propia de los pueblos que han vivido intensamente la historia. A cada momento encontramos la sorpresa de un bello rincón: un escudo que timbra un alto portalón de medio punto, una sugerente ventana de estilo gótico-renacentista, molduraciones ornamentales, una casa palaciega, más ventanas, más escudos, una fuente, un crucero... El casco histórico se dispone en el entorno de la Iglesia del Buen Varón, que enmarca tres grandes plazas: la de la Constitución, la Mayor y la de Gabriel y Galán o "el Coso" -antigua plaza de toros-. En la Plaza Mayor se alza el ayuntamiento, de noble prestancia. Destacan la ermita del Cristo Bendito y la, ruinas del Convento Franciscano del Espíritu Santo.

FIESTAS Y TRADICIONES

La Pasión de Torrecilla de los Ángeles     El calendario festivo de la Sierra de Gata es de un señalado interés: El Baile del Capazo la Fiesta de la Bienvenida en Torre de Don Miguel, el primer domingo después de Pascua de Resurrección; la Romería del Carrascal en Hoyos; Romería de los Santitos en Torrecilla de los Angeles; la Enramá en Hernán Pérez y Descargamaría; la Romería a la Sierra de Dios Padre y la Fiesta del Árbol en Villanueva de la Sierra; las fiestas de San Sebastián (20 enero) en Hernán Pérez y Acebo; las fiestas de San Pantaleón en Santibáñez y Villasbuenas con vaquillas y capea, así como las celebraciones en torno a San Blas numerosas en toda la comarca: las briosas y arriesgadas galopadas con los caballos por las calles del Eljas y de Valverde del Fresno, la Romería de San Blas en Gata con el original Baile del Ramo y la procesión con el Santo por las calles de Cilleros entre espectaculares salvas de Fiestas del Cristo en Trevejopolvora y con tiro, tanmbién, al gallo... Así mismo, especial mención tiene la impresionante estampa de la Crucifixión y Descendimiento del Cristo Agonizante en Robledillo de Gata en lo alto de la tarde del Viernes Santo y la Representación Popular de la Pasión en Torrecilla de los Angeles. La Cruz Bendita en Trevejo y San Martín; la Virgen de la Peña en Perales; San Isidro en La Moheda; Fiestas de Santiago, con espéctáculos taurinos en Villamiel, y la ya tradicional Matanza Extremeña de Cadalso.
En estas fiestas de romerías y procesiones se vive tanto recogimiento, como bailes y danzas populares de antiquísimo origen, canciones folklóricas de extraordinario sabor exhibición de preciosos trajes típicos... Celebraciones y manifestaciones, en suma, que el viajero debería de conocer para impregnarse de la esencia, del ser y sentir serragatino, a través del vivo sentimiento etnográfico y ritual de la fiesta. En este mismo ámbito reseñemos que toda la comarca vibra de un modo especial con la aceitunera, la vendimia y la matanza.

SENDERISMO

     Sierra de Gata, sencilla y evocadora te invita a conocerla a través de la huella de los antiguos caminos empedrados, cañadas y cordeles que recorren valles o laderas, y ascienden a lo alto de los puertos permitiendo conocer su peculiar paisaje agrario y los más diversos y emblemáticos parajes que encierra este rincón de tierra extremeña. El senderismo, la bicicleta o el caballo, son los modos más acordes para impregnarse de sus pausados ritmos, llegando a lugares donde aún es posible perderse en el silencio, encontrar los retazos de una historia perdida en las minas de conventos y castillos, descubrir el sabor de sus calles y pueblos, y observar especies vegetales y animales de singular belleza e interés. Algunas propuestas de Senderos: Puerto de Santa Clara en San Martín, Los Lagares de Villamiel a Cilleros, Ermita Virgen de la Peña desde Perales o Hoyos, Puerto de Castilla y Almenara en Gata, El Chorrito en Robledillo, de Santibáñez al embalse de Borbollón...

RUTA LOS CASTILLOS

     Territorio de frontera entre cristianos y musulmanes, españoles y portugueses, la sierra conserva las ruinas de sus castillos como mudos testigos de los diversos avatares que acontecieron en estas tierras, tantas veces conquistada y reconquistada. El viajero puede realizar una ruta de los castillos visitando: la fortaleza de Santibáñez el Alto, el torreón de la Almenara (Gata), el Castillo de Trevejo y el Castillo de Eljas. Pasando la frontera con Portugal, el Castillo de Penamacor, la fortaleza de Monsanto y el castillo de Penha García.

ARTESANÍA

      La artesanía serragatina tiene su exponente de mayor relieve en la localidad de Acebo donde es frecuente encontrarse con la estampa, llena de sabor, de las encajeras elaborando a la puerta de las casas encajes de hilo vegetal para conseguir verdaderas filigranas para las puntillas, juegos de cama, pañuelos, ornamentos de iglesia, mantelerías, etc. en Gata hay un maestro orive capaz de elaborar en plata y oro exquisitos anillos, pendientes, collares, gargantillas, broches, cruces y otros aderezos. Numeroso pueblos cuentan con carpinteros y tallistas artesanales: cestos, canastos, silleria, etc. También hay en Hoyos un artesano que elabora flautas, tamboriles, dulzainas y cencerros. Además, un grupo de nuevos artesanos neorurales están asentados en Robledillo de Gata, Santibáñez, Hoyos... Tiendas de Artesanía están abiertas al público en Robledillo, Trevejo, Hoyos, Acebo, San Martín, Eljas, Valverde del Fresno.

VALLE DE LA RIVERA TREVEJANA

      en el casco urbano de Cilleros aún se pueden apreciar múltiples casas de vieja construcción a base de piedra y sillares. La plaza está presidida por el Ayuntamiento, de amplia fachada de sillería granítica, su cornisa aparece abanderada por un hermoso escudo borbónico. Junto al Ayuntamiento se levanta espadaña del s.XVI. Hay que destacar Iglesia de los Apostoles y la Casa Grande o Palacio de los Bacas. Una vez en la carretera comarcal EX-205 (Valverde-Hervás), buscaremos el cruce que nos conduce hasta Villamiel. De su trama urbana destacan algunas calles de añeja belleza y viviendas señoriales como el Palacio del Deán José de Jerez del s.XVII. Pero el edificio más importante es la Iglesia Parroquial de la Magdalena. Desde Villamiel recorreremos el corto trayecto que lo separa de la pétrea e inigualable aldea de Trevejo. Proseguimos nuestra ruta hasta el "Valle de Xálima ". A tiro de piedra de San Martín de Trevejo se encuentra Elias (As ellas), su tortuoso casco urbano, con calles estrechas y pronunciados desniveles es coronado por los restos del antiguo castillo Alcantarino que sirvió de estratégico enclave en las guerras con el vecino Portugal. En su urbanismo de insólitos contrastes, aún se mantienen algunos rincones que insinúan lo que fue su arquitectura popular hoy profundamente transformada. Desde Eljas se divisa también, cercano, el fronterizo pueblo de Valverde del Fresno (Valverdi do Fresnu). De su pasado romano dan testimonio los "Vieros", antiguas explotaciones mineras de oro, que se encuentran en las sierras cercanas. Como pueblo fronterizo la complicidad entre ambos lados de la Raya ha estado siempre presente: Intercambio de trabajos y mercancías, rutas de contrabando..., leyendas e historias se manifiestan hasta en su toponimia. De su arquitectura destaca sobre todo la Iglesia de Nª Sª de la Asunción.

VALLE DE LA RIVERA DE ACEBO

      La ruta que aquí se propone se inicia en Moraleja, antesala de la Sierra y localidad de servicios. Las aguas embalsadas del Arrago en el cercano pantano del Borbollón dieron lugar a estas tierras de regadíos que rodean Moraleja. Perales del Puerto es pueblo ubicado a caballo entre el llano y la Sierra, diciendo un refrán que "quien ve Perales ve los demás lugares", referido posiblemente a la similitud de la tipología arquitectónica con el resto de los municipios de la comarca. De su trama urbana, bastante alterada, destaca la iglesia parroquial de Nª Sª de la Asunción, así como algunos rincones que conservan un auténtico sabor popular. Poco después de dejar atrás Perales del Puerto, y tras la visita obligada de Hoyos, nos dirigimos a la localidad de Acebo, recostada sobre un pliegue de la montaña del Jálama, rodeado de huertos de naranjos. Estrechas calles y vericuetos conforman la trama urbana, poniéndose de manifiesto, sobre todo, en la zona donde se encuentra el que fue antiguo barrio judío. Sentadas ante sus puertas grupos de mujeres ofrecen una cautivadora imagen, trabajando laboriosas los encajes de bolillos, únicos en España, junto a los de Camariños y Almagro. Por medio de una escalera de caracol, formada por 105 cómodos escalones de granito, se accede a la esbelta torre de la no menos impresionante Iglesia de Nª Sª de los Angeles, dando fé, el edificio, del enorme poder social y económico que ostentaba el clero en la época. En Acebo la montaña se hace más presente y con ello los recursos naturales: Jebero, Jálama, Cervigona, río, embalse...

VALLE DE LA RIVERA DE GATA

      La Villa de Gata, Cattobriga para los romanos, Albarranes para los árabes, se asienta en la cabecera del valle sobre las faldas del monte Jañonas. En su estampa destaca los majestuosos árboles de un peculiar Jardín Botánico. Una vez llegado al Alto de la Cruz de Piedra aparece ante los ojos del viajero un amplio panorama. En primer término aparece la localidad de Torre de Don Miguel. Su trazado urbano aparece como un laberinto de calles angostas semioscurecidas por los voladizos de sus tejados y los pasadizos que unen fachadas creando un ambiente de pasado islámico que junto al que fuera barrio judío del Cancillo, marcaría de manera notoria la fisonomía de la localidad. Con frecuencia aparecen blasones y escudos nobiliarios. Destacan la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la ermita del Cristo y la ermita más venerada en Torre, la de Nª Sª de Bienvenida cuyo interior acoge a la Patrona de la localidad. Dejamos atrás Torre de Don Miguel para acceder monte arriba hasta donde se yerguen las viejas murallas del castillo de Santibañez el Alto. Según la historia escrita, los orígenes de Santibañez se remontan al siglo IX, siendo conocido durante la reconquista por San Juan de Mascoras, pasando a convertirse en cabeza de la poderosa encomienda alcantarina. De su tortuoso casco urbano destaca la Iglesia de San Pedro, la ermita del Cristo junto al crucero y la Picota o Rollo construido a finales del XVI. Desde lo alto de Santibañez se adivina cercana la localidad de Villasbuenas de Gata, "pueblo de las siete villas" pues según cuenta la tradición, fue destruido por los musulmanes y vuelto a reconstruir por los cristiano en siete ocasiones. Es en la Plaza Mayor donde se disponen algunas de las casonas de corte señorial apareciendo en sus fachadas de cantería grandes balconadas de esmeradas barandillas de hierro forjado, presentando también esgrafiados decorativos.

VALLE DEL ARRAGO

      Por el fondo del valle del Arrago discurren las aguas del río del mismo nombre, regando tierras de pizarras donde prosperan frutales y huertos. La primera localidad que el viajero se encuentra es Cadalso, asentada sobre una de las faldas de la Sierra donde se encuentra la Torre de la Almenara. Su casco urbano se agolpa alrededor de la Plaza Mayor. En una esquina de ella se halla la casa blasonada conocida como "del Rey", ya que en ella residió Alfonso XI durante sus estancias cinegéticas en la comarca. Su edificio más monumental es la Iglesia de la Concepción. Dejamos atrás Cadalso para llegar a la localidad de Descargamaría. Pueblo de literarios vinos pues aparecen citados por Cervantes en su obra "el Licenciado Vidriera", y que hoy siguen defendiendo bien su merecida fama. A la entrada del pueblo se levanta la Iglesia Parroquial de San Julián el Hospitalario, obra de mampostería del siglo XVI. Cruzaremos el arroyo de la Media Fanega, en el que se ubica la piscina natural de Descargamaría, para dirigimos al fondo del valle al encuentro de Robledillo de Gata, de personalidad única.

VALLE DEL TRALGAS

      Esta ruta transcurre por la zona más oriental de la comarca, limítrofe con las Hurdes, bañada por el río Tralgas cuyas aguas corren entre tierras de suaves ondulaciones ocupadas por un mar de olivos. El recorrido de esta ruta comienza en el cruce de las carreteras que forman la comarcal de Hervás-Valverde con las locales de Cadalso y Pozuelo de Zarzón. Siguiendo el trazado de la comarcal pronto llegaremos a Hernán Pérez, con la pequeña Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena y su dolmen prehistórico. Más tarde nos desviamos hasta la localidad de Torrecilla de los Angeles, situada a la vera del Tralgas y antesala de las Hurdes, Torrecilla es una amalgama de casas en las que destaca la Iglesia de Nª Sª de la Asunción. No muy lejos de Torrecilla, dispuesta sobre las faldas de la Sierra de Dios Padre, se encuentra la población de Villanueva de la Sierra. Desde el mirador de la Sierra de Dios Padre se tienen una de las mejores y más impresionantes panorámicas de toda la comarca. El edificio más notable es su Iglesia Parroquial de Nª Sª de la Asunción, destacando en ella la potente torre del campanario levantada de sillería.




© Senderos de Extremadura, 1999.
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