senderos de extremadura
"LOS PRIMEROS POBLADORES DE EXTREMADURA"

Isabel Sauceda Pizarro. Arqueóloga


        En 1992 el Taller de Arqueología de la Escuela-Taller Los Barruecos de Malpartida de Cáceres llevó a cabo prospecciones arqueológicas superficiales en el término municipal, previa autorización de la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Extremadura. Como resultado de las mismas se localizaron numerosos yacimientos arqueológicos de muy diversas épocas, desde el Paleolítico hasta la época medieval, que fueron incluidos en el Inventario de Yacimientos Arqueológicos de la Comunidad Autónoma de Extremadura y que son una muestra patente de la riqueza que también en materia de Patrimonio Arqueológico presenta Malpartida de Cáceres y su entorno.

      Especialmente llamaron la atención dos de estos yacimientos, el Regato del Lugar y Vendimia tanto por su riqueza como por su antigüedad, ya que corresponden al Paleolítico Medio, hace aproximadamente 250.000 años. En 1998 el Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres llevó a cabo la construcción de una nueva charca en el mismo regato, aguas abajo de la actual charca de Vendimia, sacando a la luz abundantes materiales de las mismas características que los hallados en 1992, lo que nos hizo suponer que este yacimiento podría abarcar todo el regato, desde su nacimiento en la divisoria de aguas, situada en la carretera Nacional 521, hasta su desembocadura en el Barrueco de Arriba.

      En septiembre de 1999, el catedrático de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y director de las excavaciones de Atapuerca, Eudald Carbonell i Roura, con el patrocinio de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura y el Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres, realiza la primera campaña de excavaciones en este yacimiento, que permitió fijar por primera vez, mediante una excavación arqueológica la presencia de homínidos en Extremadura durante el Pleistoceno medio. En esta primera actuación participaron, a distintos niveles, la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, la Universidad de Extremadura y la Escuela-Taller Los Barruecos de Malpartida de Cáceres.

      A finales de 1999, la Consejerla de Cultura de la Junta de Extremadura, decide financiar, mediante convenio con la Mancomunidad de Municipios Tajo-Salor, de Cáceres el Proyecto Arqueológico Vendimia, codirigido por Eudald Carbonell y Antoni Canals de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona e Isabel Sauceda, arqueóloga de la Mancomunidad, proyecto en el que colaborarán el Equipo de Investigación de Atapuerca, la Universidad de Extremadura y la Escuela-Taller los Barruecos de Malpartida de Cáceres y otros especialistas en distintos campos y que se desarrollará entre los años 2000 a 2002.

      Las actuaciones realizadas durante el proyecto se localizarán en la zona de Cáceres conocida como el Calerizo, sistema Karstico donde se ubican tres de las Cuevas objeto de estudio: Cueva del Conejar, Cueva de Maltravieso y Cueva de Santa Ana, y por otra parte, en los llanos comprendidos entre las Sierras de Cáceres y Aliseda y el río Salor, donde se localizan los yacimientos al aire libre del Millar, en Cáceres y Vendimia, en Malpartida de Cáceres, si bien las prospecciones llevadas a cabo en esta zona ponen de manifiesto abundantes ocupaciones humanas no sólo en el área que nos ocupa, sino también fuera de ella, lo cual nos hace pensar en la importancia de las ocupaciones al aire libre ligada al aprovechamiento de la red hidrográfica. Conocer estas distintas zonas de hábitat y la explotación del territorio por los homínidos, nos permitirá elaborar los modelos paleo-eco-sociales que caracterizan a los pobladores del Pleistoceno inferior, medio y superior en el oeste peninsular.

      Tanto las actuaciones arqueológicas concretas como la actividad de prospección llevadas a cabo durante el año 2000, se orientan hacia la documentación y elaboración de los marcos teóricos y explicativos de los siguientes temas de investigación:

  • Establecer un marco cronológico de la ocupación en Extremadura durante el Pleistoceno medio e inferior
  • Estudiar el marco paleo-económico del Pleistoceno inferior, medio y superior.
  • Estudio de la distribución de los asentamientos humanos a lo largo del Pleistoceno y de los modelos de ocupación
  • Estudio de los complejos tecnológicos fabricados por los Homínidos

      Las investigaciones se han localizado, hasta ahora la zona de Cáceres conocida como el Calerizo, sistema Karstico donde se ubican tres de las Cuevas objeto de estudio: Cueva del Conejar, Cueva de Maltravieso y Cueva de Santa Ana. En la primera de ellas se ha realizado una excavación en extensión y en profundidad, que ha desvelado la gran Excavación en el interior del Conejar.

      Importancia de este asentamiento, revelando restos arqueológicos desde la Edad del Bronce, hasta la época final del Paleolítico, el Epipaleolitico, con un importante nivel intermedio que abarca el Neolítico y Calcolítico.Hasta este momento los materiales aparecen removidos debido a la inten-sa actividad antrópica que ha tenido la cueva, sin embargo la localización de una brecha "in situ", comenzada a excavar esta campaña, puede aportar, en las próximas datos importantes sobre el paso de la época paleolítica, sociedad de cazadores y recolectores, a la neolítica, sociedad de agricultores y ganaderos.

      En Maltravieso y Santa Ana se han realizado labores topográficas y toma de muestras que nos permitirán obtener fechas fiables sobre la edad de los asentamientos.

      Por otra parte, en los llanos comprendidos entre las Sierras de Cáceres y Aliseda y el no Salor, se han excavado dos yacimientos al aire libre: Vendimia, en Malpartida de Cáceres, y el Millar, en Cáceres.

      Se han recuperado cientos de piezas talladas sobre cuarzo y cuarcita, cuyas formas más representadas son las lascas con filo agudo, preparado por el hombre para cortar y desgarrar. La técnica de fabricación de estas herramientas es el golpeo preciso en distintas zonas de para realizar el útil que mejor convenga a la necesidad de un determinado momento, es decir, el hombre de Neandertal, que es tipo humano que realiza estos instrumentos, los elabora en el momento de cazar o descuartizar un animal, una vez usados son depositados y abandonados en el mismo lugar y alli permanecen ajuzgar por las pátinas de eolización, que se producen como consecuencia del golpeo de arenas que proceden de la erosión del viento en la superficie, indicativo también de la existencia de un clima árido en estos momentos en nuestra zona.

      También hallamos instrumentos con pátinas producto de la erosión del agua, dado que muchas de estas piezas han permanecido durante mucho tiempo en un cauce fluvial y en charcas, sin embargo la mayoría de ellas no presentan ninguna alteración, son por tanto talladas y utilizadas en el lugar donde hoy han sido encontradas.

      Por último, las prospecciones llevadas a cabo en esta zona ponen de manifiesto abundantes registros producto de la actividad humana, lo cual nos hace pensar en la importancia de las ocupaciones al aire libre ligada al aprovechamiento de la red hidrográfica. Conocer estas distintas zonas de hábitat y la explotación del territorio por los hominidos, nos permitirá elaborar los modelos paleo-eco-sociales que caracterizan a los pobladores del Pleistoceno inferior, medio y superior en el oeste peninsular.

      Así, las evidencias de ocupación son claras el La Sierra del Caracol, en Aliseda, Los Arenales, La Manita o el Trasquilón, en Cáceres, Las Gallinas y las Cañadillas, en Malpartida de Cáceres, Las márgenes del Río Salor y Las Vegas del Guadancil, y el Arroyo de Araya, en Garrovillas de Alconétar, donde los materiales hallados en superficie dan idea de la intensa ocupación del territorio entre el Tajo y el Salor por los Neandertales del Pleistoceno. Es posible que la búsqueda de agua en los humedales así como la materia prima para fabricar sus instrumentos atrajeran la atención de dichos homínidos hacia estos lugares.

      Debieron ocupar los alrededores de las charcas y zonas húmedas cazando y recolectando en ellas. Por la gran cantidad de material modificado, por el hombre, es posible que existieran campamentos temporales instalados en la zona que debían completarse con estancias de corta duración.




© Senderos de Extremadura, 1999.
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